Nadie quiere leer este artículo. Por eso hay que escribirlo.
En México, una niña o un niño de entre diez y catorce años se quita la vida cada treinta y una horas. Fueron 280 en un año. Si ampliamos el rango hasta los diecisiete, la cifra sube a 727. La tasa en esa edad se duplicó en veinticinco años.
En el primer trimestre de 2026, el suicidio fue la tercera causa de muerte entre niñas y niños de diez a catorce años. En todo el país, 8,709 personas murieron por suicidio en 2025. Hace diez años la tasa era de 5.1 por cada 100 mil habitantes; hoy es de 6.7. En el mundo son más de 720 mil cada año.
El mito más peligroso es creer que los niños no entienden la muerte. Sí la entienden. Y la nombran antes de lo que pensamos: en un dibujo, en un juego, en una frase suelta a la hora de la cena.
Este artículo no es para el niño. Es para quien lo cuida: la mamá, el papá, la abuela, el tío, la maestra. Ustedes son la primera línea.

Lo que sí se puede ver
- Cambia su forma de dormir o de comer.
- Se aísla de amigos, primos o actividades que antes disfrutaba.
- Tiene dolores de cabeza o de estómago frecuentes, sin causa médica.
- Baja de golpe en la escuela, o ya no quiere ir.
- Regala sus cosas, se despide o dice «ya no voy a molestar».
- Habla, dibuja o juega con la muerte de forma repetida.
- Todo esto pesa más si hay acoso escolar, una separación, una pérdida o algún tipo de abuso.
Lo que sí se puede hacer
- Preguntar directo: «¿Has pensado en hacerte daño?». Preguntar no siembra la idea; abre la puerta.
- No minimizar. «Son cosas de niños» es la frase que más tiempo hace perder.
- Retirar de su alcance medicamentos, sustancias tóxicas y objetos con los que pueda lastimarse.
- Buscar ayuda profesional ese mismo día, no «cuando se pueda».
Un niño no pide ayuda como un adulto. La pide con silencios, con berrinches que no son berrinches, con un «no tengo nada» que sí es algo.

El que lo escucha a tiempo no es un héroe. Es alguien que estaba mirando.
Si tú o alguien cercano está pasando por un momento difícil: Línea de la Vida 800 911 2000 · SAPTEL 55 5259 8121
