Consejos financieros para parejas: cómo ser más equitativos en casa

Consejos financieros para parejas: cómo ser más equitativos en casa

Año y medio de vivir en pandemia ha revelado —o nos ha recordado— algunos patrones persistentes sobre dinero, género, matrimonio y familias. Y no siempre son agradables.

Hay evidencia anecdótica de hombres que confiscan los cheques de ayuda federal de sus esposas, así como un vínculo entre el estrés económico y violencia doméstica. Además, millones de mujeres sintieron que no tenían más opción que abandonar un empleo remunerado para cuidar a sus hijos o a otros familiares.El Times  Una selección semanal de historias en español que no encontrarás en ningún otro sitio, con eñes y acentos.

El matrimonio y la crianza de los hijos involucran un compromiso indudable (y en ocasiones, al parecer, interminable). Sin embargo, no es necesario que la carga sea desproporcionada.

Hay muchas razones para equilibrar la toma de decisiones financieras en tu matrimonio (y esto va para todas las parejas, heterosexuales o no). Si estás entre las muchas personas que se van a casar como parte del gran auge matrimonial por la pandemia, considera agregar otra promesa a tus votos: que el tuyo será un matrimonio de finanzas equitativas.

A continuación, algunas claves y orientaciones.

Cuando un nuevo hogar establece un presupuesto, es casi imposible evitar hablar sobre poder.

Rachel Sherman, profesora de Sociología en la New School en Nueva York, examinó los acuerdos de autoridad en matrimonios de personas adineradas para su libro Uneasy Street.

Aunque el género y las normas problemáticas que pueden surgir de él en las parejas heterosexuales a veces desempeñan un papel, ella indica que al menos dos vectores adicionales influyeron en la dinámica de poder.

El primero involucra la fuente de los recursos de cualquier hogar, incluyendo ingresos, trabajo no remunerado y herencia. ¿A quién se le otorga o quita crédito o reconocimiento y por qué motivos? ¿Qué privilegios se desprenden de las respuestas a esas preguntas?

Los planificadores financieros participan en muchas conversaciones con recién casados y pueden detectar patrones preocupantes. Un tema frecuente: solo uno de los integrantes de la pareja habla.

“A menudo hay una reunión con solo una mitad de la pareja”, dijo Marci Bair, planificadora financiera que radica en San Diego.

Con mayor frecuencia, es el hombre en las parejas heterosexuales quien se presenta o llama por su cuenta (o desea hacerlo), me dijeron la semana pasada varios asesores.

En Fyooz Financial Planning (se pronuncia [fi-us], como el verbo fuse [fusionar] en inglés, una referencia a la unión de los portafolios financieros y los pequeños conflictos de pareja), no se permite ese tipo de exclusión o negligencia. Incluso, en esa empresa consultora cada pareja se reúne con otra pareja: Dan y Natalie Slagle, quienes en conjunto administran el negocio en Rochester, Minnesota.

Puede sentirse un poco como una cita doble y, como ocurre en muchas citas, hay focos rojos. “Los focos rojos habitualmente están relacionados con los pronombres que se usan: ‘tú’ en lugar de ‘nosotros’”, dijo Dan Slagle.

Natalie Slagle continuó: “Si no se ven a ellos mismos como una pareja, va a ser muy difícil crear un plan financiero que resulte exitoso para dos personas”.

Así que tengan en consideración sus pronombres y no solo si están hablando con un profesional. Sean un frente unido.

Incluso si ambos están presentes e involucrados al mismo nivel en cualquier conversación sobre su dinero, muchas parejas designan solo una persona que se encarga de todas las finanzas del hogar.

“Lo llamo el cónyuge financiero y el cónyuge no financiero”, dijo Annelise Bretthauer, planificadora financiera en Hillsboro, Oregon.

En general, a ella no le agrada esa configuración o forma predeterminada, en parte debido a lo que puede pasar cuando termina un matrimonio, ya sea porque uno de los integrantes muere o cuando la relación deja de funcionar.

Gran parte del trabajo gratuito que realiza Bretthauer es con mujeres recién divorciadas, que pueden haber pasado décadas como cónyuge no financiero.

“Y entonces les cae más de lo que son capaces de manejar”, dijo. “No saben cómo tomar las mejores decisiones en el divorcio porque no han estado al tanto de la información financiera durante años”.

Puedes tener certeza de que es inteligente tener una cuenta bancaria mancomunada y llevar una contabilidad rigurosa de los gastos. O tal vez prefieres un trío de alcancías virtuales llamadas tuya, mía y nuestra. Ambas pueden funcionar.

“Cuando las personas preguntan, les digo que la manera correcta de organizar el dinero es de la manera en que no peleen por ello”, dijo Alexandra Killewald, catedrática de Sociología en la Universidad de Harvard.

Mantener las finanzas separadas no evita que tú o tu pareja peleen de manera inadvertida por ese tema.

“Si tienen cuentas separadas, ¿qué tan separadas están en realidad?”, cuestionó Lazetta Rainey Braxton, planificadora financiera en Brooklyn. “¿Puedes gastar sin ser juzgado? ¿De la manera que desees? ¿O solo con base en el sistema de valores compartido?”.

Sé cauteloso sobre cómo hablas e incluso piensas sobre cómo se destina el ingreso de cada quien.

Viviana A. Zelizer, catedrática de Sociología en la Universidad de Princeton, pasó años examinando cómo las parejas asignaban etiquetas al dinero que ingresaba. A menudo, los ingresos de las mujeres se destinaban a patrones particulare (para cuidado infantil, vacaciones o campamentos de verano y no para, digamos, la hipoteca).

“De alguna manera, eran un poco diferentes, y tal vez más secundarios, que los artículos a los que se destinaba el dinero principal”, dijo. “Yo les decía a las parejas que se dieran cuenta de lo poderoso que era eso”.

Si tienen al menos una cuenta mancomunada para pagar todos los gastos compartidos tal vez nadie sentirá que su ingreso es menos relevante.

A pesar de todos tus esfuerzos para lograr un matrimonio con igualdad financiera, la desigualdad en el mundo exterior puede entrar por la ventana cada noche y acechar sobre la mesa del comedor.

Braxton, la planificadora financiera de Brooklyn, alienta a sus clientes a considerar el conjunto de posibilidades a continuación y la sensibilidad necesaria para administrarlas en un matrimonio.

Tal vez tú ganas menos, en promedio, porque eres negro. Tal vez tú ganas menos, en promedio, porque eres mujer. Y tal vez te sientes más vulnerable al desempleo.

Hay dos opciones sobre lo que puede pasar en casa. Puedes ahorrar e invertir de manera más conservadora por miedo o puedes gastar sin control en ocasiones, solo para liberarte.

“Las personas en esa situación necesitan planificar para superar lo que están experimentando”, dijo Braxton. Por ejemplo, podrías apartar ciertos ahorros en fondos que sirvan como “colchón” para tener aterrizajes más suaves o como una suerte de cuenta “Vete al demonio”.

Si algo de lo anterior te resulta familiar, no por ello eres retrógrado. Al fin y al cabo, es bastante probable que nunca hayas tenido vida establ en pareja o matrimonio antes. El cambio, sin embargo, puede que te tranquilice.

Los maridos que han asumido los roles tradicionales del género financiero pueden sentir una sensación de alivio palpable cuando no operan en solitario, especialmente si las finanzas del hogar se complican con el tiempo, dijo Bair, planificadora financiera en San Diego.

“Todo está sobre sus hombros”, dijo. “Y saben que probablemente tampoco están totalmente preparados para ello”.

La contratación de ayuda profesional puede traer algo de comodidad, también, pero no obvia la necesidad de una conversación profunda con tu cónyuge. Bretthauer dijo que los mejores planificadores financieros estaban en el negocio del cambio de comportamiento, no en el de las acciones.

“¿Buscas a alguien que te diga lo que tienes que hacer?”, dijo. “Entonces no me contrates”.

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