Esta semana inicia Zona MACO, la feria de arte más importante de Latinoamérica. Miles de personas pagarán por entrar. Pero ¿van a ver arte o a ser vistos?
El problema no es el arte. Es lo que hemos hecho con él.
Zona MACO se ha convertido en un desfile de vanidades: influencers tomándose fotos frente a obras que no entienden, coleccionistas comprando piezas como inversión, galeristas inflando precios hasta lo absurdo, y un público que asiste más por el evento social que por la experiencia estética.

¿Cuánto cuesta una obra en MACO?
Una pintura puede costar desde $50,000 hasta varios millones de pesos. ¿Por qué? Porque alguien decidió que valía eso. No por su técnica, no por su mensaje, sino por quién la firma y quién la compra.
La hoguera de las vanidades
En 1497, el fraile Savonarola quemó en Florencia objetos de lujo y vanidad. Hoy, esa hoguera debería encenderse con:
– Los precios inflados artificialmente
– Las fotos para-Instagram frente a obras incomprensibles
– La pretensión de «entender» lo que nadie puede explicar
– El arte como símbolo de estatus QUO, no de expresión.

¿Y el arte verdadero?
Sigue ahí, enterrado bajo capas de marketing y egos. Hay muchos artistas genuinos y emergentes que no están en MACO, y otros que se volvieron artistas sin talento, pero con influencias y ellos si están en Zona MACO, obras que conmueven, piezas que cuestionan. ¿Pero encontrarlas requiere ignorar MACO?.
La próxima vez que vayas a una feria de arte, pregúntate: ¿vine a ver o a ser visto?
Equipo de T2S1
