Del 23 de febrero al 1 de marzo se conmemora la Semana Nacional de Concientización sobre los Trastornos Alimentarios. Y aunque el tema parece lejano, los números dicen lo contrario.
En México, el sobrepeso y la obesidad afectan a más del 75% de la población adulta. Pero en el otro extremo — el que casi nadie ve — la anorexia, la bulimia y otros trastornos alimentarios crecen silenciosamente, sobre todo entre adolescentes y mujeres jóvenes.

No es vanidad. Es salud mental.
Los trastornos alimentarios no son caprichos ni fases. Son condiciones de salud mental con raíces profundas: baja autoestima, presión social, comparación en redes sociales, y muchas veces, historias familiares de ansiedad o depresión.
Las redes sociales aceleran el problema. Filtros, cuerpos editados, tendencias de dietas extremas. El algoritmo no pregunta si tienes 14 años o 40 — te muestra lo que genera engagement, no lo que cuida tu salud.

Señales de alerta
- Obsesión con el peso, las calorías o la imagen corporal.
- Saltarse comidas de forma constante o comer a escondidas.
- Ejercicio compulsivo — no por salud, sino por castigo.
- Cambios bruscos de peso sin explicación médica.
- Aislamiento a la hora de comer.

Qué hacer
Si lo ves en alguien cercano: no juzgues, no minimices, no digas «solo come». Acércate con empatía y sugiere buscar ayuda profesional.
Si lo vives tú: no estás exagerando. Lo que sientes es real y tiene tratamiento. Pedir ayuda es el primer paso, no el último.
Línea de la Vida: 800 911 2000 (gratuita, confidencial, 24/7).
El espejo miente. Tu valor no se mide en kilos.
Por: Equipo de T2S1
