Reforzar las conductas positivas

Hemos estado hablando de algunas cualidades humanas como es la paciencia, la resistencia al cambio, los miedos, el temperamento, pero ahora platicaremos en Todos Somos Uno, sobre como premiar o reforzar las conductas que se realizan correctamente por nuestros seres queridos, es muy importante saber que las conductas que realizamos son aprendidas en función de una serie de factores que se dan lo largo de la relación con nuestros padres, tutores o alguna figura de autoridad, el comportamiento de las personas depende, básicamente de la consecuencias que sigan a dichas conductas.

 

Premios que servirán como reforzadores positivos: estos los podemos utilizar si tras la realización de una conducta que a la persona le resulta desagradable como puede ser tender su cama o lavar los trastes, le tenemos que premiar con algo positivo que le guste, como por ejemplo un dulce, una galleta, un chocolate, etc., si así lo hacemos lo mas probable es que lleve a cabo esa tarea en ocasiones futuras. Es conveniente que, mientras se le da su premio, también se le hagan comentarios positivos como “muy bien que bueno que te esta gustando realizar esta tarea”, “estoy muy orgulloso de ti”, a estas frases cortas pero significativas se les denomina reforzadores sociales, para que poco a poco, esos enunciados de reconocimiento sean suficientes para asegurar la conducta de nuestro ser querido.

 

Dentro de nuestro núcleo familiar existen una serie de obligaciones o tareas que debemos llevar a cabo y que por ser obligatorias, damos por hecho que no es necesario reconocerlos y felicitarlos por haberlos realizado. Eso es un grave error, todos necesitamos del reconocimiento de los demás, sobre todo, en el caso de las personas con algún tipo de discapacidad.

Existen otro tipo de reforzadores que sirven para potenciar las conductas, estos pueden ser la retirada de eventos desagradables que son reforzadores negativos: cuando a nuestro ser querido por realizar algo bien se le premia liberándole de alguna tarea o actividad que no le gusta, por ejemplo: tirar la basura, recoger la mesa, etc., estamos ante un reforzador negativo.

 

A veces los reforzadores no se utilizan de manera correcta, contribuyendo a mantener conductas negativas de los hijos. En el caso de dramas, berrinches, cuando por evitar la molestia de pasar un mal rato, se le permite hacer lo que quiere o se le da lo que desea, se consigue el efecto contrario: que se ponga a llorar cada vez que quiere algo. Por lo que hay que ser muy cuidadoso en el uso de los reforzadores si los queremos como herramienta para la correcta educación y formación de nuestro ser querido.

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