Después de celebrar su 18º cumpleaños con su familia en Ciudad de México, Inma se dirigió al centro de la ciudad en metro. Lo que parecía ser un día común, con una rutina que ya conocía, dio un giro inesperado cuando, de repente, sintió un impulso de terminar con su vida. «Lo compartí con una pareja cercana porque necesitaba que alguien lo supiera, y poco después lo intenté», relató en una entrevista con Noticias Telemundo.
A los 33 años, Inma ha tardado una década en poder hablar de lo ocurrido ese día. Hoy entiende que fue un acto impulsivo, casi como una necesidad física que no pudo controlar. Al despertar, no sabía en qué lugar se encontraba, solo que estaba en un hospital psiquiátrico.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que cada año más de 720,000 personas mueren por suicidio, lo que lo convierte en la tercera causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años. La OMS también destaca que, por cada persona que se quita la vida, existen muchas otras que lo intentan. Las razones detrás de estos actos son diversas, desde factores sociales, culturales, biológicos, hasta psicológicos y ambientales. Sin embargo, los intentos impulsivos de suicidio son especialmente difíciles de predecir o detectar antes de que ocurran.
El suicidio impulsivo se caracteriza por la toma de decisión y el intento en menos de cinco minutos, sin planificación previa. Este fenómeno es común, aunque no exclusivamente, entre adolescentes y jóvenes adultos, muchos de los cuales nunca han sido diagnosticados con trastornos mentales. El estudio «Características de los intentos de suicidio impulsivo y de quiénes lo intentan», publicado por la National Library of Medicine, resalta que, a menudo, el suicidio impulsivo no deja señales evidentes de un trastorno subyacente.
Las comunidades donde prevalecen ciertas normas culturales también enfrentan el desafío de invisibilizar o minimizar los signos de posibles problemas emocionales. Un ejemplo de esto es el caso de Beatriz Hidalgo Velasco, madre de un adolescente que, después de pasar una tarde feliz y relajada con su madre y su mejor amigo, se quitó la vida al día siguiente. La madre compartió en una carta publicada en el diario El País que el suicidio de su hijo fue calificado por los psiquiatras como «suicidio por impulso», una tendencia que, según los especialistas, está aumentando sin signos previos de tristeza o malestar. La madre lamenta no haber podido identificar las señales y ayudarlo a tiempo.
La Dra. Christine Moutier, directora médica de la Fundación Americana para la Prevención del Suicidio (AFSP), explica que las señales de un posible suicidio pueden ser difíciles de reconocer, ya que, en ocasiones, se confunden con otros comportamientos, como la frustración o el enojo. Además, muchos jóvenes no están preparados para lidiar con emociones negativas de manera saludable, lo que incrementa el riesgo de un suicidio impulsivo.
Gabriela Vargas, fundadora de la organización National Hispanic Suicide Prevention Network, comparte su experiencia personal sobre el suicidio impulsivo. A los 18 años, tras quedar embarazada, se vio obligada a abandonar su hogar y enfrentarse a la desaprobación de su familia. En un momento de desesperación, mientras se encontraba en un McDonald’s con sus hijos, decidió terminar con su vida junto a ellos. Fue solo gracias a la intervención de su hijo, que la hizo reaccionar, que pudo salvarse. Aunque esta fue la primera vez que intentó suicidarse, Vargas lo intentó dos veces más en los años posteriores, pero finalmente logró superar sus impulsos suicidas con ayuda y apoyo.
El Dr. Alexander Crosby, quien participó en un estudio en Texas, descubrió que un 20% de los jóvenes de 15 a 34 años que sobrevivieron a un intento de suicidio en el condado de Harris dijeron que tomaron la decisión en menos de cinco minutos. Esto subraya la importancia de la prevención en el ámbito comunitario, especialmente en grupos minoritarios, donde se deben enseñar habilidades para afrontar las adversidades y fortalecer la resiliencia.
Los estudios sobre suicidio impulsivo también muestran que muchos jóvenes que intentan suicidarse no tienen un diagnóstico previo de salud mental. De acuerdo con un informe de The Journal of The American Medical Association, en 2023, más de la mitad de los jóvenes de 20 a 24 años que intentaron suicidarse en Estados Unidos no tenían antecedentes de trastornos mentales diagnosticados. Además, se observó que los intentos de suicidio impulsivo son más comunes después de una disputa o altercado, lo que resalta la necesidad de abordar el manejo de las emociones negativas.
La Dra. Ruby Castilla-Puentes, presidenta de WARMI International, también coincide en que el suicidio impulsivo no siempre está relacionado con la depresión. En muchos casos, responde a factores internos o externos, y es más común entre los jóvenes que carecen de herramientas para afrontar momentos de angustia.
Inma, después de su intento de suicidio impulsivo, tuvo que enfrentar un fuerte estigma social. A pesar de no haber sufrido maltrato en su infancia, comprendió que otros factores como el consumo de alcohol y la desintegración familiar fueron parte del caldo de cultivo que desencadenó su decisión. Durante años, evitó hablar de lo sucedido, debido a la vergüenza y al temor de las repercusiones. Sin embargo, con el tiempo, pudo compartir su historia y comprender la importancia de abrirse sobre estos temas.
Gabriela Vargas también reconoce la importancia de hablar abiertamente sobre la salud mental en las comunidades latinas, donde todavía existe un fuerte tabú sobre la depresión y los trastornos emocionales. Para ella, sobrevivir a los intentos suicidas le ha permitido fortalecer su vínculo con sus hijos y cambiar el rumbo de su familia. Inma, por su parte, ahora se dedica al cine y está produciendo un documental sobre la prevención del suicidio. Si pudiera hablar con el Inma del pasado, le diría: «No te guardes las cosas, no hay necesidad de callarlas. Y te daría un gran abrazo».
Si usted o alguien que conoce está en riesgo de suicidio, no dude en llamar o enviar un mensaje de texto al número 988 de la línea de prevención de suicidio, disponible las 24 horas del día, los siete días de la semana, para recibir apoyo gratuito y confidencial.
Equipo T2S1.
