Escuchar a tiempo puede salvar una vida.

La prevención del suicidio infantil y adolescente no siempre requiere un especialista como primer paso. Requiere, antes que nada, un adulto disponible. La evidencia en salud pública es consistente: contar con al menos una figura de confianza —en casa, en la escuela o en el entorno cercano— reduce de forma medible el riesgo, incluso en menores que ya han atravesado episodios de crisis.

Natalia, de 14 años, sobrevivió a varias crisis desde los 9. Hoy lo resume así: «Toda la gente necesita siempre alguien que la escuche para no terminar como yo». Su testimonio coincide con lo que documentan organismos de defensa de la infancia: la generación actual enfrenta una realidad más adversa que las anteriores, con menos redes de contención disponibles justo cuando más se necesitan.

Esto tiene una implicación operativa directa para familias, escuelas y organizaciones: la prevención no es solo tarea de psicólogos. Es tarea de cualquier adulto dispuesto a sostener una conversación incómoda sin desviarla, sin minimizarla y sin esperar a que la crisis sea evidente para actuar.

Recurso: Línea de la Vida 800 911 2000 | SAPTEL 55 5259 8121

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