“Tengo síndrome de Down y soy oficinista, actor y doblador”

El sector de la discapacidad intelectual tenía este viernes marcado en rojo desde hace mucho tiempo en el calendario. Se celebran los 25 años de la creación de Actas (siglas de Asociación Catalana de Trabajo con Apoyo, en catalán), una entidad pionera para luchar por el derecho al trabajo de las personas con discapacidad intelectual y trastornos mentales. En realidad, son ya 27 años, pero la efeméride se pospuso por la covid.Siete minutos para estar al día. Y todo el tiempo que quieras para saber más. No te pierdas Las claves del día en tu mail cada mañana¡Recíbela!

Actas agrupa a 23 entidades de Catalunya y una de Andorra que promueven el trabajo con apoyo. Se trata de un modelo de inclusión que facilita la incorporación laboral a empresas ordinarias de personas de este colectivo. ¿Por qué es tan necesario su labor? Lo resumió muy bien Montse Cardona, de la Fundación Tresc, una de esas 24 organizaciones sin ánimo de lucro que defienden la inclusión sociolaboral.

“Un puente se mide por su pilar más débil: si ese pilar se abandona, todo se hunde. Nosotras trabajamos con ese pilar”, dijo Montse Cardona, en un parlamento tan improvisado (sustituyó a una ponente enferma) como aplaudido. Pero quienes se metieron en el bolsillo a la audiencia, ayer en el Palau Macaya de Barcelona, fueron jóvenes como Joana Pujol, Joan Sorribes y Sergi Moncunill. 

Los dos primeros tienen síndrome de Down; y Sergi Moncunill, discapacidad intelectual, lo que no le ha impedido cursar estudios universitarios y concurrir en una lista electoral en las últimas municipales en la localidad tarraconense de La Selva del Camp. Joana Pujol ejerció de maestra de ceremonias en el acto de ayer. Joan Sorribes también es otro ejemplo excelente de lo resistentes que pueden llegar a ser los puentes.

Este joven de 23 años necesita una serpentina más que una tarjeta de visita. Tiene contrato indefinido en el Club Natació Lleida, donde desde hace más de seis años ejerce tareas administrativas, atiende la centralita y la recepción. «Me encanta mi trabajo», explica. Además ha hecho de reportero y entrevistador para el teatro La Llotja, es actor (Héroes , entre otras películas y cortometrajes) y doblador de dibujos animados.

“Acabé la ESO desorientado, busqué salidas laborales, pero por mucho que me esforzaba no salía adelante. Sin apoyo no lo hubiera logrado”, dice Joan. A eso se dedica Actas, que ayuda a más de 3.000 personas en edad laboral y colabora de forma estable con más de 1.500 empresas. La fiesta de ayer fue también una forma de dar las gracias a mujeres como Glòria Canals, fundadora y presidenta de la Fundación Aura.Lee también

Numerosas ponentes reconocieron el papel pionero de esta entidad y de su impulsora a la hora de reivindicar la inclusión laboral no como un camino, sino como el camino. Aura, dijo Glòria Canals, “significa en catalán viento favorable, suave”. Todo ayer fue favorable, suave, menos la falta de tacto de un alto cargo del departamento de Treball de la Generalitat.Lee también

Este representante institucional pronunció su discurso y se fue, alegando una agenda repleta de trabajo. Mercè Olañeta le dio un tirón de orejas. Esta mujer es la madre de una joven con discapacidad y representaba a otro pilar del puente que necesita mucha ayuda: las familias. Mercè agradeció las palabras del político, pero cosechó una atronadora ovación cuando dijo que también le hubiera gustado que se quedara a escuchar las suyas.

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