Sabores fuertes, luego dulces y al final, salados: cómo lidiar con los antojos

Si los antojos de las embarazadas tienen una base científica o se deben más a cuestiones psicosociales es algo que no está muy claro, entre otras cosas porque no se han realizado investigaciones exhaustivas sobre ello.

Lo que es seguro es que afecta a un buen número de mujeres durante la gestación. En Estados Unidos, concretamente, donde se han llevado a cabo algunos estudios, se considera que entre un 50 y 90% de las embarazadas los experimentan.

Se sabe también que es común en muchos países, sobre todo desarrollados, y que a pesar de que hay ciertas coincidencias sobre lo que apetece comer en ese estado, también cambia según las costumbres alimenticias de cada lugar. Mientras en los países occidentales predominan los dulces, en Japón, por ejemplo, las embarazadas se mueren por el arroz.

Bombones
Bombones  Getty Images

Pero volviendo a los hechos demostrables, en la revista Frontiers in Psicology, avalada por el gobierno de EEUU, donde se publican esas cifras sobre mujeres afectadas, se afirma también que son muy pocas las que solo tienen antojos durante el embarazo; la mayoría, los experimentaban antes también. Sobre todo justo antes de la menstruación, en que crece exponencialmente el deseo de chocolate.

Dado que no se ha investigado lo suficiente sobre ese tema, existe una cierta especulación sobre los motivos de que durante la gestación se produzcan en muchas mujeres el deseo casi irrefrenable de comer determinados alimentos.

Porque no se trata de saciar un hambre desmedida con cualquier cosa, ni por alimentos sanos y nutritivos, sino que se especifica claramente qué es lo que se ansía, y suele ser comida poco recomendable.

Entre un 50 y un 90% de las embarazadas en EEUU experimentan algún tipo de antojo

Se podría hacer incluso una especie de ránking, sobre los principales objetos de deseo. Según estudios recopilados por Frontiers in Psicology, los gustos van cambiando con el paso del tiempo.

En el más reciente, elaborado a partir de las experiencias personales de unas 200 mujeres, los principales antojos serían dulces en general, incluido el chocolate y los helados; y los alimentos muy sabrosos y calóricos, como la pizza, las patatas fritas y la comida basura. A continuación las proteínas animales y las frutas y lácteos con muchas calorías, como el queso y la nata.

Los cambios hormonales afectan al gusto y el olfato

La doctora especialista en nutrición Guadalupe Blay apunta como motivación de esta necesidad repentina de comer algo en concreto a cambios hormonales inherentes al embarazo.

“Algunos estudios han llegado a la conclusión de que se sienten más antojos cuando se está embarazada de un niño que de una niña. Y probablemente se deba a las diferencias hormonales entre la madre y el bebé varón”, explica la doctora.

Y añade que “no se trata de que la combinación de estrógenos, progesterona y andrógenos provoque esos deseos, sino que estas hormonas afectan a las percepciones sensoriales, concretamente al gusto y al olfato.” Según un estudio, un 26% de las participantes afirmaron haber notado cambios en el gusto y un 65% en el olfato durante su embarazo.

Es decir, que se percibe el sabor y el olor de los alimentos de una manera distinta y eso puede llevar a disfrutar unos que antes se detestaba, o al contrario, deleitarse con otros que nunca se comían.

Algunos estudios han llegado a la conclusión de que se sienten más antojos cuando se está embarazada de un niño que de una niña

Guadalupe BlayDoctora especialista en Nutrición

Una posible explicación es que podría tratarse de un mecanismo de defensa del organismo para proteger a las gestantes y sus fetos de ingerir alimentos potencialmente tóxicos. Pero no existen estudios concluyentes que lo corroboren.

La doctora Blay comenta que ella misma ha experimentado esa sensación. “Tengo el hábito de tomar un poco de chocolate después de comer, pero recuerdo que durante mis embarazos era incapaz, porque el sabor me resultaba desagradable”.

Primero sabores fuertes, luego dulces y al final, los salados

Otro aspecto sobre el que se ha investigado, aunque no de forma exhaustiva, es cuándo suelen aparecer los antojos, que no es en las primeras semanas de embarazo, sino a finales del primer trimestre. Alcanza su grado máximo a lo largo de los tres meses siguientes y declina hacia el final del ciclo.

También se ha descubierto que la mayoría de mujeres que ya tenían antojos sin estar embarazadas, se decantan por los dulces, mientras que las que solo los experimentan en esa etapa, prefieren los sabores fuertes, salados y avinagrados.

Una mujer embarazada come pepinillos en vinagre
Una mujer embarazada come pepinillos en vinagre  Getty Images/iStockphoto

También se ha estudiado cuáles se piden más en las distintas fases del embarazo. En el primer trimestre, los de sabor fuerte; en el segundo, los dulces y en el tercero los salados.

Otra de las explicaciones más frecuentes sobre esta cuestión es que los antojos están motivados por un déficit nutricional, es decir, que el cuerpo reclama algo que le falta.

“Yo tiendo a fiarme de que la naturaleza es sabia y creo que a menudo el cuerpo te pide aquello que le falta”, afirma la doctora Bay. Esta hipótesis se justifica en algunos casos. “Entre los alimentos que provocan antojos están los lácteos, y podría ser que el organismo los estuviera pidiendo para compensar la gran demanda de calcio durante la gestación. También hay una cierta tendencia hacia los alcalinos, probablemente para reducir la acidez que suele asociarse con la gestación”.

Chocolate para aliviar todos los males

En cuanto al chocolate, explica la doctora Blay, es plausible que los deseos irrefrenables de comerlo puedan deberse “a que libera endorfinas, que ayudan a combatir el estado depresivo asociado a veces con la gestación”.

Tabletas de chocolate con leche y chocolate negro
Tabletas de chocolate con leche y chocolate negro  Getty Images/iStockphoto

Es uno de los temas más estudiados, porque afecta también a las mujeres justo antes de la menstruación. Un 50% de las estadounidenses afirman sentir necesidad de cacao en ese momento. Una posible justificación es que unas determinadas moléculas del chocolate, que incluyen la cafeína, provocan el deseo para aliviar los síntomas molestos de la regla.

Pero los científicos tienen dudas, porque consideran que la cantidad de cafeína y otras de esas moléculas que contienen las dosis de chocolate más habituales no son suficientes para influir sobre esos síntomas. Y un experimento sobre la cuestión realizado en Estados Unidos parece darles la razón.

Un estudio descartó que los antojos vengan dados por las necesidades nutricionales específicas de las embarazadas

Les dieron una caja cerrada a un grupo de mujeres para que la abrieran y comieran lo que había dentro cuando sintieran un deseo irrefrenable de hacerlo. Algunas contenían chocolate con leche, que tiene prácticamente todos los nutrientes de ese alimento, además de una textura suave y agradable; otras, chocolate blanco, que no tiene los nutrientes sólidos del cacao, pero sí un sabor dulce y una experiencia emocional, y las últimas guardaban píldoras de cacao puro, con todos sus nutrientes, pero sin aportar algo agradable en el momento de ingerirlas.

El que más éxito tuvo fue el blanco, lo que descarta que sean las necesidades nutricionales lo que marque ese antojo, porque si fuera el caso, habrían tenido más demanda las pastillas de cacao.

Mucho antojo de dulce y poco de verdura

Es evidente que el chocolate no es el alimento más nutritivo, y menos si se está creando una nueva vida, pero como se ha explicado, los dulces, los snacks salados, la comida basura y los encurtidos son más demandados por las embarazadas que el propio chocolate, aun siendo alimentos poco saludables. 

Si se aplicara la lógica, las embarazadas deberían necesitar comida que aportara micronutrientes indispensables para un buen funcionamiento del organismo, es decir verduras de hoja verde, legumbres y otros ricos en minerales, ácido fólico, vitaminas, hierro… Pero no es el caso.

Snacks saldos
Snacks saldos  Getty Images/iStockphoto

Además, a medida que pasan las semanas y el feto va creciendo, necesita más aporte nutritivo para formarse, y en cambio, como ya se ha comentado, la demanda de antojos disminuye en el último estado del proceso.

Así que se buscan otras explicaciones. Y los factores culturales y sociales tienen al parecer su papel. Viene a cuento recordar que en España, no hace tanto, existía la creencia (rayando lo supersticioso) de que las manchas en la piel con las que nacen muchos bebés tenían la forma de los antojos no satisfechos de sus madres durante la gestación.

La psicológica también tiene su razón de ser. La mujer se encuentra en un estado muy particular, con cambios a todos los niveles, y tanto ella como sus allegados tienden a ser indulgentes con los caprichos.

Los antojos en sí no suponen un peligro para el embarazo, sino el exceso de peso 

Que la pareja los satisfaga, en las condiciones y en el momento que sea, es una forma de ofrecer una atención especial a la embarazada. Y esta cree merecerla por el esfuerzo que significa crear una nueva vida.

Los antojos en sí no representan un peligro para el embarazo, siempre y cuando estén controlados. Porque uno de los principales inconvenientes durante ese proceso es el exceso de peso. Y dado que los alimentos objeto de deseo suelen ser de los más calóricos, puede representar un problema, tanto para la gestante como para el feto, no resistirse a los caprichos alimentarios.

Si se tienen, hay que controlarlos. Si lo que se desea es helado, se puede reducir a solo unas cucharadas al día. Y si es chocolate, optar por uno de buena calidad y a pequeñas dosis. Otros especialistas aconsejan desviar la atención con métodos como yoga o meditación, o realizando alguna actividad placentera que actúe como sustitutivo.

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