Relatos de una depresión

Médicamente, la depresión se cataloga de distintas formas, desde depresiones leves, moderadas y mayores, con ideaciones suicidas, con trastornos alucinatorios, etc.

Esta enfermedad mental va más allá de lo que nosotros decimos como “¡ay, me siento deprimida!”.

No, esto es una enfermedad real, progresiva, puede ser mortal si no se trata adecuadamente, no se soluciona con un “no estés triste”.

“Mi nombre es Anna Torres, tengo 25 años.

Mis primeros síntomas de depresión creo que empezaron desde muy temprana edad, cuando empecé a sentirme sola estando rodeada de muchas personas y no podía comprender el porqué.

No era un constante sentimiento de tristeza como es comúnmente asociado, sino, en mi caso empezó con pequeños episodios de tristeza, después era un sentimiento de soledad y al final simplemente no sentía nada.

Era un vacío que no podía explicar ni llenar con nada, por mucho que lo intentara o “le echara ganas”.

Empecé a vivir la vida en automático, comía porque había que comer, frecuentaba a mis amigos porque sabía que era algo que tenía que hacer, pero ya no disfrutaba nada.

No pensaba en el suicidio de inicio, pero podía ponerme en situaciones de riesgo o atropellarme un carro y a mí no me importaría ni mi vida ni la de los demás.

Tuve que pasar por todo un proceso para darme cuenta de que mi pensamiento no era normal y que lo que tenía era en realidad una enfermedad, que ocupaba ayuda para entenderlo y trabajar en eso.

Comprendí que no estoy sola, que existen motivos para cuidar de mí y sentirme agradecida de despertar todos los días, sobre todo, para mí lo más importante fue que aprendí a vivir, en vez de sobrevivir.

Si te encuentras en una situación similar, no dudes en pedir ayuda; en la mayoría de las ocasiones, como familiares no alcanzamos a ver la importancia de esta enfermedad y tendemos a minimizarla, te invito padre de familia a que no demerites cuando tu hijo tenga un cambio de conducta.

Nadie mejor que los padres para conocer a nuestros hijos, la adolescencia no es un motivo para encerrarte en tu cuarto y cambiar drásticamente, hay que poner atención y hacer las cosas a tiempo, no caer en el confort o la negación y atender a nuestro familiar cuando la situación ya está fuera de control; nosotros sabemos lo que no es normal y lo que sí, confía en tu corazón y no niegues la atención adecuada.

La atención por Psiquiatría y Psicología no es para “locos”, es un especialista más que atiende una enfermedad más, hay que informarnos más y tener menos estigma.

Original.

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