Pandemia, partos prematuros y muerte fetal: ¿qué dice la evidencia científica?

Las embarazadas han sido uno de los grupos que más dudas han generado a lo largo de la pandemia provocada por el SARS-CoV-2. Diversos estudios han focalizado su atención en estas más allá de las vacunas contra la Covid-19, intentando arrojar evidencia sobre si la crisis sanitarias vivida ha provocado un aumento o disminución de las tasas de nacimientos prematuros y mortinatos (término que hace referencia a cuando un bebé muere en el útero materno durante las últimas 20 semanas de embarazo) en la población general.

Partiendo de este punto un grupo de investigadores de la Universidad de Avenue en Toronto (Canadá) ha realizado una revisión sistemática de la evidencia científica disponible sobre el tema comparando los resultados durante el periodo pandémico con el prepandémico (acotado en el primer año de pandemia). Los resultados han sido publicados en Canadian Medical Association Journal.

Para ello han realizado búsquedas exhaustivas en las bases de datos de PubMed y Embase, referentes en la publicación de artículos. Se han seleccionado trabajos publicados hasta el 14 de agosto de 2021. Se han incluido un total de 45 estudios con riesgo de sesgo de bajo a moderando que aglutinan un total de 1.842.665 embarazos durante el periodo pandémico y 23 investigaciones que reúnen 564.552 embarazos durante el periodo prepandémico.

La primera conclusión que se extrae de este análisis es que no se ha apreciado una diferencia significativa en las probabilidades de muerte fetal entre los dos periodos seleccionados. Los responsables del trabajo sí señalan que se ha hallado una mayor probabilidad de fallecimiento materno durante la pandemia. Un resultado significativamente marcado por cuatro de los estudios seleccionados, especialmente uno realizado con datos procedentes de México por lo que los autores indican que estos hallazgos deben ser entendidos en el contexto general del meta-análisis efectuado.

La investigación revela que se ha identificado una reducción durante el periodo pandémico

Si fijamos la atención en el parto prematuro espontáneo, la investigación revela que se ha identificado una reducción durante el periodo pandémico. Un hallazgo fuertemente marcado por cinco de los estudios seleccionados para el análisis.

En el artículo publicado con los resultados, los investigadores indican que las infecciones, la inflamación, el estrés, los trastornos médicos o inducidos por el embarazo, así como otros factores como los ambientales y la predisposición genética, pueden contribuir tanto a la muerte fetal como a los partos prematuros.

Los investigadores concluyen que la pandemia provocada por el SARS-CoV-2 “puede estar asociada con una reducción del parto prematuro espontáneo. Sin embargo, no se puede excluir el sesgo de derivación”, afirman. Para calcular el sesgo de derivación se ha empleado la “Escala Newcastle-Ottawa”, desarrollada para evaluar la calidad de estudios no aleatorizados con el objetivo de incorporar las evaluaciones de calidad en la interpretación de meta-análisis de los resultados obtenidos.

“La infección de SARS-CoV-2 puede suponer una mayor morbilidad para la mujer embarazada si se desarrolla neumonía, con distintos perfiles de gravedad”

Lo cierto es que a lo largo de estos meses se han publicado numerosos estudios centrados en el análisis de estos temas. La situación expuesta cambia si hablamos de embarazadas que se han infectado. Un estudio publicado en BMC Pregnancy and Childbirth, realizado por la Universidad Complutense de Madrid y el Hospital Universitario Gregorio Marañón, revela que la tasa de cesárea se elevó en pandemia hasta el 36,2%, cuando la cifra habitual ronda el 22%. Este trabajo ha sido acotado en el periodo comprendido entre el 15 de marzo y el 30 de julio de 2020 y se analizaron 1.009 pacientes: 246 embarazadas con Covid-19 y 763 sin infección.

Mayor es la diferencia si hablamos de los partos prematuros: 20,6% frente una media habitual del 7%. “La infección de SARS-CoV-2 puede suponer una mayor morbilidad para la mujer embarazada si se desarrolla neumonía, con distintos perfiles de gravedad”, explica Itziar Carrasco, investigadora de la Facultad de Medicina de la UCM y del Servicio de Enfermedades Infecciosas Pediátricas del Hospital Gregorio Marañón.

La principal conclusión a la que llegaron los autores del estudio es que los cambios anatómicos, fisiológicos e inmunológicos que el embarazo produce en las mujeres pueden aumentar la susceptibilidad a los patógenos virales y, por ende, incrementar el riesgo de desarrollar neumonía grave en caso de infección por SARS-CoV-2.

De esta forma el estudio apunta a que las mujeres embarazadas con Covid-19 presentan un mayor riesgo de parto prematuro por enfermedades como preeclampsia grave (complicación del embarazo caracterizada por presión arterial alta y signos de daños en otro sistemas y órganos como el hígado y los riñones) o neumonía que provocan un aumento de las inducciones del parto. Incluso se descubrió que el coronavirus podía provocar una rotura prematura de membranas a términos lo que puede originar posteriormente infecciones en el bebé.

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