Escuelas, una barrera para personas con autismo

Cuando un niño con autismo comienza con la educación básica obligatoria se presenta la primera barrera, “las escuelas te dicen que no tienen cupo, que no saben cómo, además, los grupos son muy numerosos y si lo aceptan solo está en un rincón calentando el asiento, no lo vigilan como debería de ser”, así lo sostuvo Silvia Elena Romero Adame, fundadora de Autismo, Unidos por el Azul y madre de un joven autista de 19 años.

Manifestó que si con suerte se encontró un kínder y una primaria donde lo recibieron, la secundaria, preparatoria y universidad será aún más complicada, “es un porcentaje muy pequeño el que puede acceder a la universidad, sin embargo, hay personas dentro del espectro autista que tienen las capacidades para hacer una carrera técnica o universitaria, pero se les niega esa oportunidad”, dijo Romero Adame.

Luego de esto la siguiente barrera es el encontrar trabajo, resaltó Silvia Romero, “el muchacho a lo mejor tiene fallas sensoriales, de comunicación, no socializa adecuadamente, y al momento de tener entrevista, quizás el joven no voltea a ver a los ojos o no contesta exactamente lo que se le está preguntando, pero eso no quiere decir que el muchacho no tenga habilidades”.

“Si muchos más niños con autismo pueden acceder a la educación y pueden llegar al menos a la secundaria, preparatoria o alguna carrera técnica, podrán acceder a una mejor calidad de vida”, explicó Silvia Romero que el difícil acceso a la educación hace que en México, el 48 por ciento de los discapacitados vivan en pobreza moderada o extrema.

Para revertir dicha situación, expuso Romero Adame que se necesita el libre y gratuito acceso a la educación para las personas con discapacidad, el brindarles herramientas para que puedan ser lo más autosuficiente posible, “alguien con educación tiene mayor posibilidad de salir adelante”.

Respecto a las leyes, según Ley General de Educación en México, mencionó Silvia Romero que por ejemplo el artículo 75 señala que es una infracción expulsar, segregar o negarse a prestar servicios educativos a personas con discapacidad, el 33 menciona que los planteles educativos deben desarrollar programas de capacitación, en el artículo 32 y 41 se establece que el sistema de educación debe identificar y eliminar las barreras que limitan la participación de toda persona con discapacidad.

Silvia Romero manifestó que en temas de educación inclusiva “aún nos falta mucho, pero nos falta menos que al principio, yo veo mucha intención de las escuelas en capacitarse, antes se daban el lujo de no hacerlo pero ahora ya aceptan a los niños y se preparan, sin embargo, aún falta y falta mucho más en escuelas privadas que en públicas”.

Romero Adame detalló que el autismo es un trastorno en el desarrollo que afecta principalmente el lenguaje, la comunicación, las habilidades sociales, la conducta y la flexibilidad; se clasifica en tres niveles, dependiendo de la ayuda que necesite cada individuo, leve, moderado o grave, “cada niño que es diagnosticado con autismo presenta los síntomas en diferente intensidad, incluso algunos pueden no presentarlos todos”.

Respecto a los principales síntomas mencionó que está cuando hay falta de lenguaje, los pequeños no fijan la mirada, aleteo de manos, caminan o manipulan objetos en círculos, problemas sensoriales, sobre estimulación por la presencia de luces, ruido o multitud de personas, así cómo crisis repentinas, es decir un pataleo extremo ante las situaciones mencionadas, los cuales se pueden detectar desde el primer año de nacido.

La asociación Autismo, unidos por el azul, está trabando en la conformación de un equipo para profesionalizar los servicios en las universidades, explicó que “falta crear un departamento de inclusión educativa que ayudará a los alumnos respecto a las necesidades que tenga, sin importar su discapacidad”, señaló Silvia que a veces son cosas muy sencillas, como utilizar una computadora en clase porque no es tan rápido escribiendo.

 

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