El campo energético humano

La tradición científica: desde el 500 A.C.  Hasta el siglo XIX

Muchos pensadores científicos occidentales han sostenido, a lo largo de la historia la idea de una energía universal que penetra en la naturaleza de forma global. Esta energía vital percibida como un cuerpo luminoso fue registrada por los pitagóricos, por primera vez, en la literatura occidental, en el año 500 a.c. Afirmaban que su luz podía producir muy diversos efectos sobre el organismo humano, incluyendo la curación de enfermedades.

A principios del siglo XII se vio que la energía que poseemos los seres humanos puede producir sobre otra un efecto saludable o patológico con su mera presencia.
Paracelso, sabio de la edad media, llamo a esta energía “illiaster” que es una entidad compuesta por una fuerza vital y una materia vital.

En el siglo XIX, se describió que los objetos animados e inanimados contienen centros de fuerza que emanan su propia fuente de movimiento, a lo que pueden ejercer influencia a distancia, lo que sugería la posible existencia de un campo electromagnético, también llamada posteriormente fuerza “Ódica”.

Durante ese periodo numerosos matemáticos, físicos y científicos en general realizaron diversos experimentos inclusive con otros objetos como los cristales que también presentan esa polaridad única sin ser magnéticos por sí mismos.

Todos estos experimentos demuestran que el campo aural posee propiedad que permiten pensar que su naturaleza es, a un tiempo, particulada como un fluido y energética como las ondas luminosas, se comprobó que la fuerza del cuerpo humano produce una polaridad a lo largo de sus ejes principales, se describió que el lado izquierdo del cuerpo como polo negativo y el derecho como positivo. Un concepto similar al de los antiguos chinos del Yin y el Yang.

Así podemos ver que hasta el siglo XX, se realizaron estudios sobre las distintas características del campo energético que rodea a los seres humanos y a los objetos, en el siguiente artículo veremos cómo se describe al campo energético humano desde el punto de vista de los médicos del siglo XX.

Articulo tomado del texto:
Manos que curan, título original: “Hands of Light” de: Barbara Ann Brennan

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