Cura de la ceguera mediante terapia génica y células madre: los ensayos que están devolviendo la visión

En los últimos años, la oftalmología ha sido testigo de avances verdaderamente revolucionarios: el uso de la terapia génica y las células madre están abriendo el camino hacia lo que antes se consideraba imposible: recuperar parte de la visión en pacientes con enfermedades hasta ahora incurables. A continuación, exploraremos cómo funcionan estas terapias, qué resultados han logrado hasta ahora y cuáles son los retos que aún enfrentan.


¿Por qué antes era tan difícil “curar” la ceguera?

Muchas de las formas graves de pérdida de visión se deben a mutaciones genéticas que afectan las células del ojo —por ejemplo, las células fotorreceptoras (conos y bastones) de la retina— o bien al hecho de que esas células ya han muerto o están gravemente dañadas. Según una revisión especializada:

  • Las terapias génicas requieren que las células objetivo (por ejemplo, los fotorreceptores) estén aún presentes en cierto grado; si ya se han perdido en su mayoría, el beneficio es limitado. PubMed+1
  • Las enfermedades de retina hereditaria (como la Retinitis pigmentosa o la Leber congenital amaurosis) tienen decenas o incluso cientos de variantes genéticas, lo que hace que una única terapia génica no sirva para todos los pacientes. PubMed+1

Por tanto, para que estas terapias funcionen se requiere una combinación de tres factores: diagnóstico genético preciso, células diana que aún estén vivas o parcialmente vivas, y vector o método eficaz para entregar el tratamiento (gen, células madre, etc).


¿Cómo funciona la terapia génica en las enfermedades de la retina?

En términos generales, la terapia génica oftálmica busca entregar a las células del ojo un material genético que compense o repare la mutación responsable de la enfermedad. Algunos puntos clave:

  • Se utiliza un vector (a menudo un virus modificado como el AAV) para introducir una copia funcional del gen defectuoso en las células de la retina. Instituto Nacional del Ojo+1
  • Una vez el gen se expresa, la proteína funcional restituida permite restaurar (al menos parcialmente) la función visual de las células fotorreceptoras o de soporte. Por ejemplo, en el caso del gen RPE65, que participa en el ciclo visual en los fotorreceptores. Instituto Nacional del Ojo
  • Los primeros ensayos demostraron que esto es posible. En un estudio de fase I para la RPE65-LCA, los participantes mejoraron su sensibilidad a la luz de manera muy significativa: la visión nocturna se incrementó hasta ~63.000 veces respecto al inicio del estudio. Instituto Nacional del Ojo
  • Más recientemente, se ha avanzado hacia edición génica (como la tecnología CRISPR‑Cas9) para reparar directamente el gen defectuoso en el ojo. Un ensayo publicado indicó que 11 de los 14 participantes tuvieron mejoras en al menos uno de los criterios de visión después de recibir EDIT-101 para la mutación del gen CEP290. HMS Harvard
https://media.springernature.com/full/springer-static/image/art%3A10.1038%2Fs43856-025-00820-y/MediaObjects/43856_2025_820_Fig1_HTML.png
https://gene.vision/wp-content/uploads/2020/06/Subretinal-injection-crop-1024x592.jpg
https://s3.amazonaws.com/cms.ipressroom.com/296/files/20244/Participants%2Bof%2Bpioneering%2BCRISPR%2Bgene%2Bediting%2Btrial%2Bsee%2Bvision%2Bimprove%2B2.jpg

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Ejemplo concreto reciente: Un ensayo con niños muy pequeños con LCA informaba que tras la terapia podían, algunos, ya empezar a dibujar, reconocer objetos y mejorar la orientación visual. Sociedad Macular


¿Y las terapias con células madre?

Las terapias celulares para enfermedades de la visión buscan usar células madre (o progenitoras) para regenerar o sustituir tejido dañado de la retina (fotorreceptores, epitelio pigmentario, etc) o bien para apoyar la supervivencia de las células restantes. Algunos aspectos:

  • Una revisión sistemática incluyó 21 estudios con 382 pacientes con enfermedades retinianas hereditarias (principalmente RP y Stargardt disease). Encontró que al menos a los 6 meses, el 49 % (RP) y el 60 % (Stargardt) de ojos tratados mostraron mejoría de agudeza visual. PubMed
  • Un estudio de fase 1 realizado por UC Davis Health aisló células CD34+ del propio paciente (autólogas) y las inyectó en el ojo en pacientes con RP. Los resultados demostraron que el procedimiento es seguro, y cuatro de siete pacientes tuvieron mejoras objetivas en visión. UC Davis Health
  • Las terapias celulares pueden ser “agnósticas al gen” — es decir, no dependen de la mutación específica, lo que las hace atractivas para enfermedades con gran heterogeneidad genética como RP. Medical Xpress
https://media.springernature.com/full/springer-static/image/art%3A10.1038%2Fs41419-020-02955-3/MediaObjects/41419_2020_2955_Fig1_HTML.png
https://www.science.org/do/10.1126/article.22281/abs/sn-stemcellsh_0.jpg
https://ars.els-cdn.com/content/image/1-s2.0-S2211124721003363-fx1.jpg

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Resultados actuales: lo que se ha logrado hasta ahora

Estos son algunos de los hitos y resultados más destacados:

  • Con la terapia génica para la mutación RPE65-LCA, los pacientes mejoraron su visión tanto diurna como nocturna substantivamente. Instituto Nacional del Ojo+1
  • La edición génica con CRISPR en humanos (ensayo EDIT-101 para CEP290) demostró mejoras en 11 de 14 participantes, sin efectos adversos graves relatados hasta ahora. HMS Harvard
  • En terapias con células madre, la revisión mencionada encontró mejoría de agudeza visual en un porcentaje significativo de casos a los 6 meses. PubMed
  • Seguridad: los estudios tempranos informan que los procesos —inyección intraocular, uso de vectores, uso de células madre— han mostrado un perfil de seguridad aceptable hasta ahora, aunque se requieren más datos a largo plazo. UC Davis Health+1
  • Accesibilidad actual: algunos tratamientos ya han sido aprobados en ciertos países para mutaciones muy específicas. Por ejemplo, el tratamiento de la RPE65 con voretigene neparvovec‑rzyl (nombre comercial “Luxturna”) está aprobado en EE.UU. para pacientes con esa mutación. Wikipedia+1

¿Qué pacientes podrían beneficiarse?

Los candidatos ideales actualmente son aquellos que cumplen algunas condiciones:

  • Tienen una mutación genética identificada que ya cuenta con terapia génica disponible o en desarrollo.
  • Las células de su retina aún están preservadas lo suficiente para que el tratamiento tenga efecto. Si la degeneración está muy avanzada, el beneficio será menor.
  • Para terapias celulares, el paciente ideal es aquel con suficiente estructura retiniana remanente, o al menos para el apoyo de células donantes.
  • Buena salud general y seguimiento adecuado en un centro especializado para procedimientos intraoculares, genéticos o celulares.

Retos y barreras que aún quedan por superar

A pesar de los logros, varios desafíos persisten:

  1. Heterogeneidad genética: Muchas enfermedades de la retina tienen decenas o centenares de variantes genéticas diferentes, lo que significa que no se puede desarrollar una “cura universal”. Cada mutación puede requerir una aproximación específica. PubMed+1
  2. Acceso y coste: Los tratamientos génicos y celulares son caros, requieren infraestructuras especializadas, vectores, cirugía intraocular, etc. Esto limita su disponibilidad, especialmente fuera de países de ingresos altos.
  3. Momento del tratamiento: Cuanto más temprano se realice, mejor. Si la retina ya ha perdido gran parte de sus células, los beneficios serán menores. Por ello, el diagnóstico temprano es crucial.
  4. Durabilidad y efectos a largo plazo: Aunque muchos ensayos muestran mejoras a corto o mediano plazo, se necesitan datos de seguimiento a 5, 10 o más años para confirmar que la visión se mantiene.
  5. Seguridad a largo plazo: Aunque los ensayos iniciales indican buena tolerancia, cualquier terapia que modifique genes o implante células conlleva riesgos (inmunológicos, tumores, efectos no deseados).
  6. Terapias para pérdida avanzada de células: En pacientes en los que ya se han perdido la mayoría de los fotorreceptores, la intervención es mucho más compleja: podrían necesitarse no solo reparaciones genéticas sino regeneración completa del tejido, integración neuronal, etc.
  7. Regulación y ética: Las terapias deben pasar por ensayos rigurosos, aprobación regulatoria, cumplir estándares de manufactura de células, etc. Esto lleva tiempo.

¿Qué viene en el horizonte?

  • Más terapias génicas para mutaciones aún no tratadas.
  • Edición génica más avanzada (CRISPR y tecnologías similares) para reparar genes directamente.
  • Terapias con células madre pluripotentes inducidas (iPS) generadas a partir de los propios pacientes, lo que reduce riesgo de rechazo.
  • Terapias “agnósticas al gen”: aquellas que no dependen de una mutación específica sino que buscan regenerar la retina o activar células residuales. Por ejemplo, moléculas que estimulen progenitores en el ojo. Fighting Blindness
  • Mejora de técnicas quirúrgicas, vectores virales más eficientes, administración menos invasiva.
  • Mayor acceso y ensayos clínicos globales que permitan aplicar estos tratamientos en regiones menos favorecidas.

El panorama que hace unos años parecía ciencia ficción ahora se está volviendo realidad: hay pacientes que han recuperado parte de su visión gracias a terapias génicas, ediciones de genes y tratamientos con células madre. Aunque aún no podemos “curar” toda forma de ceguera, estamos sin duda muy cerca de transformar muchas de ellas en enfermedades tratables. Para los pacientes, esto significa una nueva esperanza; para la medicina, un camino hacia una era de terapias cada vez más precisas y personalizadas.

Equipo T2S1.

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