Consigue acabar con el estrés

El estrés desde un punto de vista médico: es la respuesta automática y natural de nuestro cuerpo ante las situaciones que nos resultan amenazadoras o desafiantes, según el Gabinete Psicopedagógico de la UGR. Siempre tendemos caer ante este enfermedad que se ha vuelto una moda en mortandad, sigilosamente llega a las personas creando variaciones de efectos en nuestra vida física y emocional.

Antes de entrar en materia, conozcamos los tipos de estrés, de acuerdo a la American Psychological Association existen tres tipos de estrés, puedes tomar nota sobre esto, ya que sin darte cuenta estas padeciendo algún tipo.

1.- Estrés Agudo: Surge de las exigencias y presiones del pasado reciente y las exigencias y presiones anticipadas del futuro cercano. El estrés agudo es emocionante y fascinante en pequeñas dosis, pero cuando es demasiado resulta agotador. Por ejemplo: el accidente automovilístico que abolló el parachoques, la pérdida de un contrato importante, un plazo de entrega que deben cumplir, los problemas ocasionales en la escuela, y demás.

estrés

Los síntomas más comunes son:

Agonía emocional: una combinación de enojo o irritabilidad, ansiedad y depresión, las tres emociones del estrés.

Problemas musculares que incluyen dolores de cabeza tensos, dolor de espalda, dolor en la mandíbula y las tensiones musculares que derivan en desgarro muscular y problemas en tendones y ligamentos;

Problemas estomacales e intestinales como acidez, flatulencia, diarrea, estreñimiento y síndrome de intestino irritable;

Sobreexcitación pasajera que deriva en elevación de la presión sanguínea, ritmo cardíaco acelerado, transpiración de las palmas de las manos, palpitaciones, mareos, migrañas, manos o pies fríos, dificultad para respirar, y dolor en el pecho.

Los “doña o don angustias” ven el desastre a la vuelta de la esquina y prevén con pesimismo una catástrofe en cada situación. Dicen que el mundo es un lugar peligroso, poco gratificante y punitivo en donde lo peor siempre está por suceder.

2.- Estrés Agudo Episódico: Es decir, son las personas que contraen estrés con frecuencia, esto se debe a que sus vidas son tan desordenadas que son estudios de caos y crisis. Siempre están apuradas, pero siempre llegan tarde. Si algo puede salir mal, les sale mal. Asumen muchas responsabilidades, tienen demasiadas cosas entre manos y no pueden organizar la cantidad de exigencias autoimpuestas ni las presiones que reclaman su atención. Parecen estar perpetuamente en las garras del estrés agudo a esto se le conoce como personalidad del tipo A, según  los cardiólogos Meter Friedman y Ray Rosenman, este tipo de personas son más propensas a tener problemas cardiacos que las del tipo B que muestran un patrón de conducta opuesto. Otra forma de estrés agudo episódico surge de la preocupación incesante. Los “doña o don angustias” ven el desastre a la vuelta de la esquina y prevén con pesimismo una catástrofe en cada situación. El mundo es un lugar peligroso, poco gratificante y punitivo en donde lo peor siempre está por suceder. Los que ven todo mal también tienden a agitarse demasiado y a estar tensos, pero están más ansiosos y deprimidos que enojados y hostiles.

Síntomas: dolores de cabeza tensos y persistentes, migrañas, hipertensión, dolor en el pecho y enfermedad cardíaca. Tratar el estrés agudo episódico requiere la intervención en varios niveles, que por lo general requiere ayuda profesional, la cual puede tomar varios meses.

Realmente nunca podremos imaginar que tan peligroso puede ser el estrés en nuestras vidas, y si creíamos que el estrés agudo episódico era lo más fascinante y emocionante, existe aún otro tipo de estrés que nos borrara esa sonrisa, se trata del estrés crónico.

El estrés crónico surge cuando una persona nunca ve una salida a una situación deprimente. Es el estrés de las exigencias y presiones implacables durante períodos aparentemente interminables. Sin esperanzas, la persona abandona la búsqueda de soluciones.

3.- Estrés Crónico: Un militante que gobierna, razas, pueblos, ciudades, continentes y al mundo entero. Como bien lo mencioné en los primero párrafos, es una enfermedad que vaga sigilosamente, sin hacer ruido hasta arruinar nuestra plenitud. Este es el estrés agotador que desgasta a las personas día tras día, año tras año. El estrés crónico destruye al cuerpo, la mente y la vida. Hace estragos mediante el desgaste a largo plazo. Es el estrés de la pobreza, las familias disfuncionales, de verse atrapados en un matrimonio infeliz o en un empleo o carrera que se detesta. Es el estrés que los eternos conflictos han provocado en los habitantes de Irlanda del Norte, las tensiones del Medio Oriente que afectan a árabes y judíos, y las rivalidades étnicas interminables que afectaron a Europa Oriental y la ex Unión Soviética.

El estrés crónico surge cuando una persona nunca ve una salida a una situación deprimente. Es el estrés de las exigencias y presiones implacables durante períodos aparentemente interminables. Sin esperanzas, la persona abandona la búsqueda de soluciones.

El estrés crónico mata a través del suicidio, la violencia, el ataque al corazón, la apoplejía e incluso el cáncer. Las personas se desgastan hasta llegar a una crisis nerviosa final y fatal.

Algunos tipos de estrés crónico provienen de experiencias traumáticas de la niñez que se interiorizaron y se mantienen dolorosas y presentes constantemente. El peor aspecto del estrés crónico es que las personas se acostumbran a él, se olvidan que está allí. Las personas toman conciencia de inmediato del estrés agudo porque es nuevo; ignoran al estrés crónico porque es algo viejo, familiar y a veces hasta casi resulta cómodo.

El estrés crónico mata a través del suicidio, la violencia, el ataque al corazón, la apoplejía e incluso el cáncer. Las personas se desgastan hasta llegar a una crisis nerviosa final y fatal. Debido a que los recursos físicos y mentales se ven consumidos por el desgaste a largo plazo, los síntomas de estrés crónico son difíciles de tratar y pueden requerir tratamiento médico y de conducta y manejo del estrés.

El estrés tiene aspectos negativos y también positivos, según el Ministerio de la Salud Buenos Aires La Provincia, menciona que prepara al organismo para enfrentarse ante situaciones nuevas, posibilita actuar de manera más rápida y vigorosa, motivando a las personas a ser más productivas y que es un mecanismo necesario para la supervivencia así como permitir la adaptación del organismo al medio.

Una vez tenido la concepción sobre el estrés es sumamente importante poner atención ante los tratamientos básicos para poder enfrentarlo, recuerda que ante todo debes acudir al médico para un mejor diagnóstico.

El estrés

Ataca al estrés, la GPP nos da nueve estrategias para hacerlo:

1. Relájate. Realiza actividades que te permitan renovarte física y psicológicamente: descanso, vacaciones, deportes y actividades de ocio, técnicas de relajación.

2. Haz ejercicio. Las actividades físicas como caminar, nadar, o incluso limpiar el cuarto, reparan nuestras fuerzas y nos reaniman.

3. Mantén una dieta saludable. Evita la automedicación y el abuso de cafeína, alcohol y comidas.

4. Sé asertivo. Establece límites, aprende a decir que NO. Suspende las actividades que son menos prioritarias, es decir, “escoge tus batallas”.

5. Organiza tu tiempo. Prioriza y estructura tus actividades y expectativas.

6. Intenta mantener expectativas realistas. Esperar demasiado de uno mismo o de los demás, exigirte perfección o ser inflexible con las prioridades puede generar mucha frustración.

7. Comparte tus emociones. Busca alguien con quien conversar y expresar tus emociones, tanto la risa como la pena y la rabia.

8. Anticipa las situaciones estresantes y prepárate. Imagina la situación (el examen o la entrevista, por ejemplo) y practica tus respuestas y reacciones para estar preparado.

9. Ordena tu espacio personal. Limpia y arregla tu cuarto y tu mesa de estudio. Cambia tu ambiente físico de manera que te ayude a trabajar y descansar mejor.
Fuente:revistafuzion.com

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