Aplican nueva medicina a niños con parálisis cerebral

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Un total de 53 niñas, niños y adolescentes con discapacidad motora, diagnosticados con espasticidad, se beneficiarán con la aplicación de la toxina botulínica tipo A, mejor conocida por su nombre comercial como Dysport, lo que facilitará su terapia física y disminuirá el dolor.

En Chihuahua es la primera vez que se aplica la toxina tipo A en pacientes con parálisis cerebral infantil, cuyas edades oscilan entre los 1 a los 18 años de edad, quienes fueron seleccionados al considerar que este tratamiento puede brindarles una mejor calidad de vida.

La primera sesión de inyecciones se realizó ayer en el Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE), ubicado en la calle Quinta y Samaniego, en la colonia Santa Rosa; se espera que la segunda aplicación se haga en el mes de noviembre, tiempo en el que se evaluará el avance de los beneficiarios.
La toxina botulínica es producida por una bacteria anaeróbica llamada Clostridium botulinum, que a su vez está formada por la neurotoxina botulínica (NTB), se puede encontrar en cualquier parte del planeta, bien sea en elementos sólidos o líquidos, y forma esporas tremendamente resistentes a condiciones ambientales extremas; ocasionando contaminación de la comida mal envasada, lo que conlleva a una enfermedad terrible y mortal llamada botulismo.Existen siete serotipos diferentes de toxina botulínica, señalándose desde A hasta G, pero en el ámbito terapéutico sólo se utilizan las de tipo A y B, siendo la tipo A con mayor renombre, las marcas comerciales más reconocidas con la Dysport y Bótox, ambas usadas en tratamiento cosméticos para disminuir las líneas de expresión o aumentar los labios, pero ahora serán usados en Chihuahua para la rehabilitación en pacientes con PCI.

La Dirección de Rehabilitación del DIF Estatal decidió aplicar por primera vez este tratamiento a pacientes con PCI, identificados con espasticidad secundaria a padecimientos neuromusculares o cerebrovasculares que afectan el tono muscular y generan rigidez en extremidades y tronco.

La inversión inicial para el tratamiento de estos pacientes fue de 200 mil pesos, pero al final del año alcanzará los 600 mil pesos, así lo dio a conocer Cinthia Chavira Gamboa, presidente del DIF Estatal, quien estuvo presente en la aplicación de la toxina.

Explicó que el éxito de este programa depende no únicamente de la aplicación periódica de la toxina botulínica, sino del puntual seguimiento a la terapia física de rehabilitación, por lo que exhortó a los beneficiarios a seguir las recomendaciones de los médicos.

El DIF Estatal atiende a 300 pacientes con PCI en el estado, de los cuales en esta ocasión fueron beneficiados el 16 por ciento con aplicación de la de forma intramuscular, es decir, directamente en el músculo afectado o subcutánea con dosis de acuerdo al tipo y severidad de la enfermedad, evitando el dolor y mejorando el movimiento.

Esta toxina tiene un costo elevado en el mercado y sólo puede ser aplicada por médicos especialistas. Por esta razón el DIF brinda esta atención a algunos pacientes cuya condición y calidad de vida podrá mejorar sustancialmente.

En la primera aplicación de la toxina estuvieron presentes la directora del DIF Estatal, María Isabel Barraza Pak; Yolanda Erives Contreras, directora de Rehabilitación, y el doctor Juan Francisco Javier Gómez Hernández, coordinador general del Centro de Rehabilitación Integral de Querétaro.

 

 

 

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