VUELA ALTO PATO, VUELA ALTO

Todos Somos Uno ofrece este espacio para la publicación de un padre que busca justicia para su hijo, Pato. A continuación, leerá el relato escrito por el padre de Pato:

«Te amo PATO hasta el infinito y más allá

Te extraño tanto, extraño tus abrazos que transmitían mucha paz, que arropaban con tu peculiar calidez y energía. Extraño tu mirada, tu carisma, tu chispa, tu optimismo, tu creatividad, tu forma de ver la vida aún en situaciones complejas, extraño tu esencia.

Me invade un dolor tan profundo e inexplicable que me va matando poco a poco, me va carcomiendo el alma; es como una herida tan profunda que no cierra. El día que moriste ese 09 de septiembre de 2023, parte de mí empezó a morir contigo. El vacío que dejaste en nuestras vidas nada ni nadie lo puede sustituir. Solo quiero que se haga justicia para que tú muerte no quede IMPUNE.

Te amo tanto y te extraño mucho más. Necesito llorarte y no puedo hacerlo como quisiera ya que siento que eso me va debilitar y necesito estar preparado para lo que viene, para el juicio donde vamos a tener que ver de nuevo las caras de tus asesinos, de sus hermanos y de sus padres. No puedo darme esa oportunidad, no por ahora.

Todo me recuerda a ti, cuando cocino, cuando veo tus fotos, tus videos, cuando escucho y veo a gente joven concretar sus sueños, cuando leo todos los mensajes llenos de empatía y muestras de cariño hacia ti y hacia nuestra familia de tantos amigos sinceros, cuando leo la letra de tus canciones que empezabas a escribir, cuando recuerdo nuestras pláticas sobre la vida, sobre tus sueños, tus metas y tus planes sobre formar tu propia familia, cuando logro soñar que sigues vivo y que estás con nosotros, pero todo se esfuma, todo.

Gracias, Gracias, Gracias mi Alma Vieja por todo el amor que nos transmitiste, por tu gran sonrisa, por unirnos como familia, por ser un ser de Luz. Gracias, Gracias, Gracias a los cientos de amigos que asistieron a tu misa de cuerpo presente. Gracias, Gracias, Gracias a miles de personas que han donado a la campaña para hacerle frente a los gastos legales. Infinitas Gracias.

Escribo estas letras desde el corazón, desde el más profundo dolor de mi alma y me cuesta trabajo expresar todos esos sentimientos encontrados que invaden mi mente, que me van torturando, carcomiendo mi Alma. Me cuesta trabajo procesar que ya no te tenemos físicamente, que ya no

escucho tu voz ronca diciendo “QUÉ ONDA PÁ”, de tus consejos, de nuestras discusiones, de esas sobremesas donde nos reuníamos los 5 y algunos agregados que nunca faltaban, para reír, para llorar, para soñar y crear una atmósfera de paz, de unión familiar, de incentivarnos los unos a los otros, de tu energía positiva.

Recuerdo el día que naciste, mamá se estaba muriendo, yo dándote tu primera fórmula, pensando en que quedaría viudo y gracias a Dios logró sobrevivir. Estabas tan tranquilo y en paz como cuando falleciste 20 años después. Qué ironía, te vi y parecías dormido, en un profundo sueño, un sueño eterno.

Estabas todavía cálido hasta que llegaron los médicos forenses y los demás grupos de autoridades que empezaron a preguntar, indagar, recolectar pruebas, estábamos en shock. Nuestra vida dio un giro de 360 grados.

Era un mar de gente y tú recostado en cama durmiendo el sueño eterno. Me duele saber que en un inicio conforme pasaban los días, nos fueron enterando las autoridades que los principales sospechosos de tu muerte eran tus mejores amigos, a los que les llamabas hermanos y no de sangre.

Y todo se fue volviendo realidad, tus homicidas fueron tus mejores amigos, a los que les llamabas hermanos.

Me duele la traición de quienes, siendo tus mejores amigos de más de 7 años, desde primero de secundaria, descargaron su ira, su violencia, su odio, sus celos, su enojo, su frustración en todo tu cuerpo; traicionaron tu lealtad, tu amistad, tu fidelidad. Nos traicionaron a todos, incluidos ellos mismos y a sus propias familias.

Me duele saber que tus verdugos (asesinos), no solo se esconden detrás de la sombra de sus padres, de hermanos y de sus amigos cercanos tratando de ocultar un asesinato perp etrado con brutal ferocidad, con dolo, con alevosía, con ventaja, con traición. Todos los involucrados saben que es un Homicidio Calificado grave doloso, con ventaja y traición, que se persigue de oficio y siguen evadiendo la justicia y aparentando que no pasa nada. Que falta de sensibilidad, de humanidad. Me duele saber que tus mejores amigos, sus padres, sus hermanos y amigos cercanos sabían de tu padecimiento (epilepsia), les importó muy poco y decidieron golpearte con brutal ferocidad hasta acabar con tu vida, tus sueños, tu esencia. para traerte a casa y no tener el valor de decir la verdad y enfrentar las consecuencias. Es cuando reparo en su acto cobarde y veo la calidad de educación, de valores y principios que les inculcaron sus padres.

Me duele saber que casi se cumple un año (más de 342 días) de que te arrebataron la vida salvajemente tus mejores amigos y que la justicia parece no llegar, parece lejana, parece inalcanzable.

Me duele saber que las autoridades teniendo toda la información, teniendo toda la infraestructura, el poder como aparato de Justicia y los recursos necesarios para cumplimentar con las órdenes de aprehensión, no la han concretado, para continuar con el proceso penal y llevar a los homicidas y a los cómplices de éstos para ser juzgados y sentenciados con la pena máxima.

A casi un año de tu partida de forma tan violenta y sin sentido, continúa mi dolor, mi frustración, mi enojo, mi desesperación. Quisiera regresar el tiempo y negociar con Dios lo que le he pedido desde que falleciste, que me lleve a mí, porque estabas empezando a vivir y a disfrutar de tu juventud, de tu vida; apenas ibas a comenzar a crear y escribir tu propia historia que, sin duda alguna, sería una gran historia.

Parte de mi muerte en vida ha sido mi bloqueo ante la vida misma, no concilio el sueño pensado en cada escena que experimentaste esa fatal noche, esa mortal noche. Mis hábitos de descanso, de

alimentación, de productividad me han afectado completamente. Hace casi un año que estoy perdido, bloqueado, sin motivo para continuar viviendo, sin un propósito de vida, sin anhelos, sin sueños.

Mi mente se ha concentrado únicamente en resolver tu caso, en conocer la verdad, en hacer justicia.

Por supuesto que me he acercado más a Dios, para orar, para rezar: pero sobre todo para platicar con él, para suplicarle que se resuelva este caso desgarrador, para enojarme con él por la forma tan

violenta en que te arrebataron la vida, por no lograr la detención, juicio y sentencia de estas personas que acabaron con tu vida, con su vida y la vida de todos nosotros como familias afectadas. Le pido a Dios que no me suelte y que me dé serenidad, salud mental, inteligencia emocional y Luz, para que de mi boca salgan las palabras correctas. Pido a Dios, encontrar la Paz y poderte por fin, llorarte

Gracias, Gracias, Gracias para sanar mi Alma. Te amo infinitamente mi PATO, mi bebé, mi benjamín.

Te amo hasta el Infinito y más allá.

¡VUELA ALTO PATO VUELA ALTO!»

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