La depresión, enfermedad del siglo

La depresión no es una condición psicológica del personaje humano. Es una enfermedad, y aunque los psiquiatras no han podido definirla bien, y menos tratarla, representa dos tipos de padecimientos. El primero es orgánico, es decir, hay trastornos bioquímicos serios y se denomina depresión endógena y desgraciadamente sobreviene de antecedentes genéticos, poco estudiados en la actualidad. La segunda es exógena, es decir, proviene del exterior y es la que más está vigente en la actualidad y acentuada por la pandemia y el aislamiento. Era muy común, sobre todo en las mujeres después del parto, pero ahora, con la falta de actividad social producto del aislamiento, se ha convertido en algo muy común.

Aunque ya anteriormente entre los medicamentos que más prescribían los médicos, según las estadísticas norteamericanas, 30% eran antidepresivos y después, muy común, los ansiolíticos.

O sea, es una enfermedad de la época, porque en la antigüedad, donde el trabajo era físico y no había tantos estímulos externos de carácter mercantil y sobre todo de influencia de la mercadotecnia y de la comunicación, era un padecimiento raro, extraño; pero ahora se ha convertido en algo muy común.

Hoy en día la pandemia ha acentuado no solo la ansiedad, en donde se genera una actitud, que es bien definida por algunos psiquiatras como el miedo a lo desconocido y entonces la angustia es producto de la incertidumbre. Pero la depresión acompaña a múltiples padecimientos y en los viejos genera una actitud que predispone a la muerte, porque la gente depresiva reduce sus anticuerpos y sus mecanismos inmunodefensivos y produce cáncer, sobre todo en los viejos, que se aíslan por naturaleza propia. Es decir, es cancerígena.

Actualmente con el aislamiento se ha acelerado este padecimiento y lo más triste es que ha invadido a nuestros hijos por la falta de atención a la escuela y sobre todo de la vida social compartida, que también existe en la edad adulta, puesto que el que no se socializa y se aísla por la pandemia u otros padecimientos tiene una propensión a deprimirse y al bajar los anticuerpos, a producirse enfermedades degenerativas.

El doctor Crick, premio Nobel y autor del ADN, junto con Watson, a quien tuve el gusto de conocer, me dijo que las enfermedades del siglo XXI serían la ansiedad, la depresión y las adicciones; eso, cuando yo conversé con él en 1992. Actualmente se han confirmado sus pronósticos y lo peor es que está invadiendo a los niños, por falta de escolaridad.

El hombre es un animal social y requiere contacto, cariño y amor, que parecen actitudes abstractas, pero que son reales. El contacto físico, el amor y la amistad son factores que protegen de esta enfermedad, que es maligna, porque predispone a la muerte.

Por lo anteriormente descrito es comprensible el deseo de que los niños vayan a la escuela lo antes posible. Y si no es posible por el virus actual, al menos en la casa los padres deben asegurarles mayor contacto termopersonal, amor y amistades, para poder evitar esta terrible epidemia que nos está invadiendo.

Descartes: Pienso, luego existo… La ansiedad y la depresión son enfermedades del siglo XXI y el aislamiento las incrementa. Hay que combatirlas con ejercicio y amor social.

Original.

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