La capacidad de no ver la discapacidad

Recientemente platicando con mi esposo, le comenté un dato que me impresionó, 15% de la población mundial sufre de una discapacidad. Reaccionó con sorpresa y el primer comentario que me hizo fue “¿dónde están?”. Parece difícil no darse cuenta de la existencia de 15 personas discapacitadas entre cada 100, pero lamentablemente la mayoría de nosotros actuamos como si no existieran.

Tal vez en el día a día hemos desarrollado una capacidad que nos permite desviar la mirada cuando una persona con discapacidad se acerca a pedirnos un tipo de ayuda o simplemente no prestamos importancia al ver que alguien se estaciona en un lugar destinado para esta causa o frente a una rampa de acceso sin justificación alguna.

Esta capacidad desarrollada nos impide darnos cuenta de ese 15% que representa 1.2 billones de personas con alguna limitación física en el mundo, de las cuales 21 millones se encuentran en México (Inegi, 2020).

Varios organismos como el Comité Paralímpico Internacional buscan hacer conciencia y mejorar las condiciones de este sector de la población. Por ello, aprovechando la inauguración de los Juegos Paralímpicos de Tokio, varias organizaciones estarán apoyando iniciativas que hagan conciencia sobre las injusticias que enfrentan las personas con discapacidad a través de la campaña Nosotros el 15 (WeThe15) que da inicio este 19 de agosto.

Esta iniciativa mundial, a la cual ya se están sumando empresas de diversas ramas como Porter Novelli, tiene como objetivo impulsar un cambio entre los gobiernos, las empresas y el público en general para cerrar las brechas en el acceso, la inclusión y la equidad que retienen a las personas con discapacidades.

Lo interesante de campañas como la de Nosotros el 15, es que no solo busca que un día nos vistamos con una prenda morada en señal de apoyo a la causa o decir “qué bonito se ve Bellas Artes iluminado de morado”. Busca que llegue el día en el que no nos sorprendamos cuando veamos en un museo las fichas técnicas en braille, cuando respetemos el uso de los elevadores exclusivamente para personas con discapacidad, cuando exijamos que las banquetas de nuestras calles estén libres de obstáculos y con pavimentos tácticos, cuando sea común que tu compañero de trabajo con alguna discapacidad cuente con tus mismas oportunidades de crecimiento, cuando exista una verdadera representación de personas con discapacidad en las empresas y en los círculos políticos, cuando nuestros esfuerzos vayan más allá de juntar los arillos de una lata para que una asociación regale una silla de ruedas.

Los gobiernos y las empresas deben empezar a sumar a las personas con este tipo de dificultades en las prioridades de sus agendas de inclusión a la par que los temas de género, diversidad sexual, entre otros. Sin embargo, a todos nos corresponde el trabajar en borrar las barreras que existen en el sistema que impiden que las personas con discapacidad alcancen su potencial profesional y sean miembros activos de la sociedad, así como fomentar espacios que aseguren su representación en diferentes esferas sociales y políticas.

Hace algunos años, cuando estaba en búsqueda de trabajo me llamaban la atención ciertas características de las vacantes en las que los reclutadores hacían énfasis, por ejemplo, manejar la frustración, ser resiliente, trabajar bajo presión y otras aptitudes psicológicas que se solicitaban para obtener el empleo.

Hacia una genuina cultura de inclusión en las empresas

¿No son estas características parte del día a día de varias personas que viven con alguna discapacidad? ¿O será que gracias a nuestra capacidad de ignorar al 15% de la población, le cerramos inconscientemente la puerta a estas personas? ¿No será el momento de brindarles una oportunidad dentro de nuestras organizaciones y darles la representación que merecen? Los números hablan por sí mismos, en México se calcula que solo el 39.1% de las personas con discapacidad tienen empleo y su salario es 33.5% menor.

Estos números en nuestro país reflejan la situación de este grupo a nivel mundial, donde según números de Nosotros el 15, 40% de las personas con alguna discapacidad vive en el umbral de la pobreza, la mitad de ellas no puede pagar atención médica y finalmente, en los países en desarrollo, el 90% de los niños y niñas con este tipo de dificultades no asiste a la escuela, lo cual hace un círculo vicioso de la falta de oportunidades de esta comunidad.

La campaña que he estado mencionando está planeada para 10 años, tiempo en el cual puede sonar más factible el poder ver un antes y un después de la situación. Un tiempo en el cual ojalá cada uno de nosotros, tanto a nivel personal como profesional, logremos la capacidad de ver a este 15% de la población con discapacidad que nos rodea y nos necesita.

Original.

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