Jóvenes con síndrome de Down preparan tamales con receta de inclusión

Tamales

El emprendedurismo de varios jóvenes con síndrome de Down hará este Día de la Calendaría que cientos de capitalinos, entre ellos aquellos que dicen estar a dieta, deleiten su paladar con unos ricos tamales Daunis.

Esto porque en la Roma Norte, una de las colonias más populares de la Ciudad de México, unos 30 “chicos”, como suelen decirse entre ellos, con esta discapacidad intelectual pasan hasta cuatro horas diarias preparando tamales verdes, rojos, de rajas con queso o de fresa, piña, nuez y chocolate.

En el centro de capacitación Daunis, una asociación civil surgida hace 25 años en Guadalajara, Jalisco, como una oportunidad laboral a estas personas y 10 años después trasladó este modelo de inclusión a la capital mexicana, la variedad de este alimento de origen prehispánico es amplia.

Aquí lo “normal” es que todos son diferentes porque en el proceso de preparación están involucradas varias personas, tanto jóvenes con síndrome de Down como aquellas sin algún tipo de discapacidad.

Rosalba Ortiz, directora general de la asociación, explicó que la elaboración de tamales forma parte de los talleres impartidos en las instalaciones de Daunis. “El objetivo de capacitarlos es que ellos tengan una vida independiente, productiva, remunerada y digna, pues a veces les es imposible”.

Señaló que en esos cursos los “chicos” desarrollan habilidades, destrezas y competencias laborales, cualidades que les permiten romper paradigmas en la sociedad respecto a cómo es vista la discapacidad.

“Así como nosotros, estos jóvenes también tienen sueños, derechos y grandes capacidades para integrarse a nuestro entorno”, subrayó Ortiz, quien afirmó que en el proceso de preparación de los tamales pueden obtenerse esas virtudes.

Se eligió este alimento porque su elaboración demanda seguir muchos pasos para llevar el tamal al plato de los comensales, desde el lavado de las hojas de maíz o plátano, selección y preparación de ingredientes, cernir la masa y hasta su armado, comentó.

A Sara Soto le apasiona montar a caballo y practicar danza tradicional y, sobre todo, aérea porque se cuelga de las telas para llegar hasta el nivel más alto, pero también le encanta mucho hacer tamales, en particular los de chocolate a pesar de que “comerlo me altere mucho”.

Muy segura de sí misma, la chica de 22 años de edad contó a Notimex que en el área de producción apoya a deshebrar el pollo y a preparar las salsas “bien picosas” para todos aquellos que gustan de ese alimento muy mexicano.

Además de ricos y picosos, están hechos con altos estándares de calidad e higiene, aseveró Juan Carlos Ramírez, de 26 años de edad, quien argumentó que todos aquellos que entren a la cocina deben colocarse el mandil, la cofia, el cubrebocas y lavarse muy bien las manos.

Estos dos jóvenes con discapacidad intelectual, al igual que el resto de sus compañeros, también forman parte de la logística de la entrega del producto final y su venta. “Todos los días nos dan una hoja de pedidos y después los vamos a repartir a Liverpool”, mencionó Carlos Alberto Méndez.

El joven de 29 años de edad recordó que la producción de tamales Daunis es de entre dos mil 500 y tres mil 500 cada día, y resaltó que este quehacer lo mantiene relajado y satisfecho porque cumplió su meta de aprender a prepararlos.

Carlos Alberto contó que viaja todos los días solo desde el municipio de Nezahualcóyotl, Estado de México, para continuar su capacitación, y su deseo es ahora encontrar un trabajo en alguna oficina. “Quiero estar en una oficina y ser capturista porque sé manejar la computadora”.

La directora general detalló que los tamales son vendidos a compañías como Liverpool, a los hoteles de Grupo Posadas y a diferentes empresas “que nos abren las puertas con nuestro programa Desayunos con causa. Hacemos la venta directa con sus colaboradores o nos contratan para eventos especiales”.

Resaltó que el trato directo con los ejecutivos de las empresas les permite hacer el trabajo de venta, manejo de dinero y tener presente el proceso administrativo, pero sobre todo de sensibilización con este sector de la población.

“Sus colaboradores pueden darse cuenta que los jóvenes con síndrome de Down son muy capaces, productivos, sociables y tienen el derecho a un trabajo”, añadió.

Esta afección es una de las causas más comunes de anomalías cromosómicas en las personas. En la mayoría de los casos ocurre cuando hay una copia extra del cromosoma 21, el cual causa problemas en el desarrollo del cuerpo y el cerebro.

Se estima que esta discapacidad intelectual ocurre en uno de cada 800 recién nacidos a nivel mundial y la frecuencia en México es de uno en cada 650.- Carlos Trejo Serrano

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