El primer propósito del año nuevo debe ser dejar de fumar

cigarro

Numerosos estudios han demostrado que el tabaco es responsable de hasta 25 enfermedades cardiovasculares, respiratorias y oncológicas. De hecho, fumar mata, y los fumadores pierden a partir de los 35 años hasta tres meses de vida por cada año fumado. Es más; el tabaco fue responsable solo en 2012 de más de 60.456 muertes en nuestro país –o lo que es lo mismo, de 166 decesos al día, de las que 44 ocurrieron en mujeres–. Por todo ello, y coincidiendo con el inicio del nuevo año, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), que dedicará este 2016 a la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y al tabaco, insiste en la necesidad de que la población abandone el hábito tabáquico.

Como recuerda la SEPAR, “dejar de fumar es la decisión más saludable que cualquier persona puede tomar en cualquier momento de su vida. Y para ayudar en esta determinación, nuestros expertos en tabaquismo de ofrecen múltiples argumentos para animar a los fumadores a dejar de fumar y recuerdan que existen tratamientos y programas eficaces para conseguir vencer el hábito tabáquico”.

3.500 sustancias tóxicas

Los datos sobre la nocividad del tabaco son tan numerosos como contundentes. Y es que al encender un cigarrillo se inhalan y llegan al organismo y pulmones más de 3.500 sustancias tóxicas para la salud que, indica la SEPAR, “de ningún otro modo aceptaríamos inhalar o ingerir: monóxido de carbono, acetona, naftalina, disolventes, amoniaco, un veneno tan potente como el arsénico, insecticida DDT, plomo, cadmio, incluso elementos radioactivos como Polonio 210, y hasta 40 sustancias cancerígenas”.

Así, como alerta el doctor Antonio Riesco, coordinador del ‘Año SEPAR 2015-2016 de la EPOC y el tabaco’, “los fumadores no son conscientes de que un cigarrillo es un producto diseñado para crear y mantener la adicción, la nicotina tiene una capacidad adictiva que supera 5 veces a la cocaína y su única finalidad es producir una falsa sensación de placer que engancha. Una adicción que además acaba matando a la mitad de sus consumidores habituales”.

Así, y entre otras patologías asociadas, cabe recordar que el tabaco es responsable del 30% de las muertes por cáncer, del 20% de las producidas por las enfermedades cardiovasculares y del 80% de las causadas por la EPOC.

Y en este contexto, concluye la SEPAR, “si bien dejar de fumar no es fácil, es posible. Requiere esfuerzo, tiempo, voluntad y apoyo no solo familiar o del entorno, sino de expertos porque la experiencia muestra que pocas personas lo logran al primer intento. El apoyo profesional puede multiplicar por 10 las posibilidades de dejar de fumar”.

 

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