Dieta equilibrada: los tips para comer en la oficina

Es sabido que mantener una alimentación saludable mientras estamos trabajando es beneficioso tanto para el cuerpo como para la mente.

Sin embargo, no a todos les resulta tan fácil cumplir esta premisa. Y aún así, los expertos en nutrición lo tienen claro: la actividad laboral no puede ser la excusa para no tener  hábitos saludables.

Por eso es importante poner en práctica una serie de recomendaciones ya que trabajo sedentario y alimentos poco saludables son la peor combinación que existe. 

El trabajo no es una excusa, es una oportunidad

Algunos especialistas sostienen que mantener una vida activa, un desayuno compuesto por lácteos, cereales y frutas o las verduras como integrante fundamental en los platos son las claves para una correcta alimentación en el trabajo.

 La actividad laboral no puede ser la excusa para no tener unos hábitos saludables.

En este sentido, gran parte del consumo diario de alimentos y bebidas se realiza en el entorno laboral, por lo que los hábitos que haya serán determinantes para tener un peso adecuado.

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Para empezar el día, la recomendación principal es que el desayuno esté compuesto por lácteos (leche, yogur o queso), cereales y frutas de temporada.

Es recomendable que no pasen muchas horas entre el desayuno y la comida. Por eso, picar algo a media mañana es una opción más que recomendable. Podemos optar por una fruta, un yogur natural  o  una tostada de pan integral.

En lo que respecta a la hidratación, el agua debe ser nuestra fuente de hidratación prioritaria. El consumo recomendado es de uno a dos litros de agua al día.

Cómo comer bien 

A la hora de comer, muchos optan por comer de menú en el comedor de la empresa o en otro establecimiento, otros llevan la comida desde casa en un recipiente. La guía contempla a ambos.

En primer lugar, es recomendable elegir alimentos ricos en fibra y antioxidantes, controlar que las raciones no sean excesiva. Además, es recomendable seguir estas pautas:

– Cada día: consumir cereales, dos o tres frutas y al menos dos veces verduras o hortalizas.

– Cada semana: dos o tres veces legumbres.

– Como postre: la mejor elección es una pieza de fruta natural.

– Como hidratos de carbono, utiliza preferentemente pasta o arroz. Son fáciles de llevar, se pueden tomar fríos o calientes y sacian el hambre correctamente.

– Las verduras (cocidas o crudas) han de ser el integrante fundamental y pueden servir como guarnición del plato proteico. Para esta ración se puede optar por sardinas, merluza, salmón, pollo o pavo. Igualmente se puede variar algún día con huevos en tortilla o revueltos.

En cuanto a las proporciones, se recomienda que la mitad del recipiente lo formen las verduras y la otra mitad se reparta entre la ración proteica y los hidratos de carbono. De postre, debes elegir una pieza de fruta natural o un yogur descremado.

¿Y al salir del trabajo?

También se recomienda ir caminando al trabajo, utilizar las escaleras o dormir las horas necesarias, como así también al salir del trabajo hacer algo de deporte. 

Es importante elegir correctamente el nivel de esfuerzo oportuno y mantener un adecuado aporte de líquidos y sales para alcanzar el mejor rendimiento muscular posible.

Por último, inciden en la importancia de las horas de sueño tras la jornada laboral, ya que proporcionan la adecuada recuperación tras todo un día de trabajo.

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