¿Cuáles son los primeros síntomas de autismo en un bebé?

¿Cuáles son los primeros síntomas de autismo en un bebé?

Uno de cada 160 niños tiene autismo, según la OMS (Organización Mundial de la Salud). Estas cifras, no obstante, pueden variar mucho de unos países a otros. De hecho, para AETAPI (Asociación Española de Profesionales del Autismo), en España uno de cada cien niños que nace tiene TEA, mientras que en Estados Unidos la cifra es de uno de cada 60 menores. Se habla de TEA (trastorno del espectro del autismo) porque no hay una sola forma de autismo sino diferentes manifestaciones, como el síndrome de Asperger.

Por el momento no se ha podido establecer la causa del autismo, pero sí se sabe que hay una intervención decisiva de la genética; es decir, es un trastorno que está ahí desde el nacimiento, aunque no se haga evidente hasta unos meses más tarde. En el caso de que un hijo nazca con autismo, las probabilidades de que un nuevo hermano tenga este trastorno son del 10% (frente al 1% de la población general). Si son dos los hijos con autismo, el porcentaje de que un tercero lo tuviera se eleva al 30%. En la actualidad, el número de niños diagnosticado con autismo es cuatro veces mayor que el de niñas.

¿A qué edad se puede diagnosticar el autismo?

Los primeros síntomas del autismo son detectables ya en los primeros meses de la vida del bebé. Hay algunas alteraciones que pueden advertir de que algo no va bien, aunque no en todos los casos se tratará de un TEA. “El autismo es un trastorno del neurodesarrollo que involucra al lenguaje y la sociabilidad, lo que interfiere la comunicación y la relación con otros”, explica la Dra. Mª José Mas, pediatra especialista en Neuropediatría y autora del blog Neuronas en Crecimiento. Hay tres áreas básicas: el lenguaje, la sociabilidad y el juego, en los que serán visibles esas diferencias y dificultades que pueden alarmar de que algo está sucediendo. Por eso, para hacer el diagnóstico hay que esperar hasta que el niño alcance la edad en que surgen la mayoría de esas habilidades, que es a partir de los 12 meses.

¿Cuáles son los síntomas de alarma del autismo?

Siempre que haya un retraso en la adquisición de cualquier habilidad o a los padres les surja alguna preocupación en relación al desarrollo del niño, conviene consultar cuanto antes. Es muy importante, no solo en el caso del TEA. “El autismo no es el único trastorno del neurodesarrollo, y cuanto antes detectemos los problemas antes podremos actuar”, destaca la Dra. Mas. A veces son los padres los que dan la voz de alarma, porque intuyen que algo no va bien, y otras son el centro escolar o el pediatra los que advierten de que puede haber una alteración en este sentido.

Con respecto a los síntomas precoces que pueden alertar de que el bebé tiene autismo son:

  • Muestra poco interés o dificultades para relacionarse con los demás niños o con adultos. Esto se puede percibir ya desde los 12 meses cuando un adulto se le acerca, pues el niño parece no anticiparse a esa interacción, como si no le importase.
  • No posee “atención compartida”. La atención compartida es una habilidad por la cual cuando alguien, con gestos o miradas, quiere mostrarte algo que es de tu interés, tú reaccionas. En el caso de los niños con autismo, no hay atención compartida. “En vez de mirar hacia donde le señalan o mirar a la persona que reclama su atención, se muestra indiferente o no parece entender lo que se espera que haga”, detalla la neuropediatra. Esto se ve claramente en los juegos de interacción sencillos como el cu-cu-tras, ante los que el bebé no reacciona.
  • No dice ninguna palabra con sentido o no muestra ninguna intención de comunicarse en el periodo evolutivo correspondiente; esto es, entre los 10 y los 16 meses.
  • Mantiene una conducta o un juego que ocupa más del 50% de su tiempo. Además, este juego suele ser repetitivo (abre y cierra objetos, los alinea…). Tampoco hay juego simbólico (por ejemplo, el que se lleva a cabo con un muñeco).

En algunos casos, esas destrezas o habilidades estaban presentes en los primeros meses de vida, pero se produce una involución y el niño parece haberlas “olvidado”.

¿Cómo se diagnostica el autismo?

“Antes de hacer un diagnóstico de autismo, debemos estar muy seguros, pues estos síntomas pueden corresponder a otros problemas y solo la evolución nos permite confirmar que se trata de autismo”, revela la neuropediatra. El diagnóstico del autismo es clínico; esto significa que no hay pruebas médicas (como una radiografía o una analítica) que permitan corroborar lo que el médico ha observado. Este valorará las dificultades del niño en distintas ocasiones para cerciorarse, teniendo en cuenta su desarrollo psicológico y cognitivo. Además, se puede hacer un examen genético para intentar descubrir alguna alteración que provoque el trastorno.

¿Por qué es tan importante la intervención temprana en autismo?

Los beneficios de diagnosticar y aportar atención precoz a los niños con autismo son enormes. Son años vitales en el neurodesarrollo que no se deben dejar pasar. Por ejemplo, “el lenguaje empieza su neurodesarrollo muy pronto y si está alterado y no se interviene, continuará desarrollándose con dificultades. Las personas con autismo que consiguen mejorar sus habilidades comunicativas y del lenguaje tienen mucha más probabilidad de mejoría y de ser adultos independientes”, enfatiza la experta. “Lo mismo sucede con habilidades sociales y también con dificultades cognitivas que muchos niños tienen asociadas”, destaca la Dra. Mª José Mas, autora también de los libros El cerebro en su laberinto y La aventura de tu cerebro.

Por este motivo, en cuanto hay una sospecha de que algo no va bien, de que el bebé no responde como otros niños, conviene acudir a un especialista para que sea valorado. En ocasiones, el niño parece ausente no porque tenga autismo sino porque hay problemas de audición o de otra naturaleza. Sea cual sea la causa, hay que descubrirla cuando antes y tratarla.

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