Así beneficia la microbiota a las personas con autismo (TEA)

Un nuevo estudio ha demostrado que la microbiota normal, que es un conjunto de microorganismos, y el trastorno del espectro autista (TEA) están vinculados. De hecho, hacen referencia a la microbiota intestinal que se encuentra en la flora intestinal y es una bacteria que afecta al organismo del aparato digestivo y al intestino.

Según recogen los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos, uno de cada 54 niños tiene autismo.  La doctora Rosa Krajmalnik-Brown ha participado en la reunión virtual de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS) 2021. En dicho acto ha explicado los vínculos entre las bacterias intestinales y el TEA.

De esta manera, ha destacado los resultados alentadores de un ensayo clínico abierto de TEA dirigido a microbiomas. Durante cada instante de la vida, más de cien billones de microbios, conocidos colectivamente como microbiota, residen en las superficies de la piel y recorren el cuerpo humano.

En el intestino humano, vastas colonias de bacterias, pertenecientes alrededor de 1.000 especies diferentes, llevan a cabo tareas que van desde la digestión de los alimentos y el control del peso corporal hasta los efectos en el cerebro y el comportamiento, muchos de ellos aún esquivos para la ciencia.

Transferencia de microbios intestinales sanos al intestino de pacientes con TEA

El enfoque descrito implica la transferencia de microbios intestinales sanos al intestino de pacientes con TEA. Todo ello durante un período de 7-8 semanas, como un medio para tratar los síntomas del trastorno.

Conocida como terapia de transferencia microbiana (TMB), la técnica busca abordar los problemas gastrointestinales comúnmente asociados con el TEA. Asimismo se encarga de como ofrecer alivio de algunas de las manifestaciones conductuales características de la enfermedad.

El TEA es un trastorno neurobiológico complejo, cuyas raíces aún se desconocen. La aflicción a menudo se afianza en la primera infancia, afectando las interacciones sociales y la comunicación. Esto lleva a patrones de comportamiento restringidos, repetitivos y estereotipados.

Se sabe que la microbiota intestinal juega un papel en el TEA. Esto produce problemas en el tracto gastrointestinal que a menudo se correlacionan con la gravedad del TEA.

Los investigadores han encontrado una composición anormal de bacterias intestinales en pacientes con TEA. Además, estas carecen de la amplia diversidad microbiana asociada con un microbioma intestinal saludable.

Krajmalnik-Brown, directora del Centro de Biodiseño para la Salud a través de los Microbiomas en la Universidad del Estado de Arizona (ASU), junto con sus colegas, han ampliado estudios anteriores.

En este caso, han administrando TMB a 18 niños diagnosticados con TEA. Posteriormente, han monitoreando cuidadosamente sus respuestas gastrointestinales y de comportamiento.

El tratamiento comenzó con:

  1. Régimen de antibióticos de 2 semanas y limpieza intestinal.
  2. Supresor del ácido del estómago.
  3. Trasplante prolongado de microbios intestinales de individuos sanos, con una dosis inicial alta seguida de dosis diarias y de mantenimiento más bajas durante un período de dos meses.

Una marcada expansión en la diversidad de microbios intestinales

Los resultados iniciales mostraron una marcada expansión en la diversidad de microbios intestinales. Esto se reflejaba con una reducción del 80% en los síntomas gastrointestinales y una mejora en el comportamiento relacionado con el autismo.

Una revisión de los 18 participantes originales dos años después del tratamiento con TMB mostró resultados más alentadores. La mayor parte de la mejoría gastrointestinal después del tratamiento se mantuvo, mientras que los correlatos conductuales del TEA mejoraron aún más con el tiempo.

La composición bacteriana fue significativamente mejorada por el tratamiento, visto en particular en la diversidad bacteriana y abundancia relativa de dos especies, ‘Bifidobacteria’ y ‘Prevotella’, junto con otros taxones.

Después del TMB, se demostró que los niveles de muchos metabolitos en plasma se parecen más a los de los niños con desarrollo normal, presumiblemente como resultado de ajustar las colonias microbianas de TEA para aproximarse más al intestino normal y sano.

La investigación se ha beneficiado de un enfoque multiómico, que examina microbios, vías, genes y metabolitos, candidatos potenciales para biomarcadores y objetivos más precisos para tratamientos futuros. «A través de la metabolómica sanguínea pudimos ver que los cambios en el microbioma conducen a cambios sistémicos para metabolitos significativos. Esto es emocionante y prometedor», resalta Krajmalnik-Brown.

Los hallazgos del estudio sugieren la seguridad a largo plazo del método TMB y brindan una vía esperanzadora para futuras investigaciones en el diagnóstico y manejo de esta enfermedad generalizada, para la cual aún no existe un tratamiento médico establecido.

Original.

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