Cuáles son los nuevos síntomas que definen la depresión

Depresión

El 30 de enero de este año la Organización Mundial de la Salud (OMS), afirmaba: “La depresión es una enfermedad frecuente en todo el mundo, y se calcula que afecta a más de 300 millones de personas. La depresión es distinta de las variaciones habituales del estado de ánimo y de las respuestas emocionales breves a los problemas de la vida cotidiana. Puede convertirse en un problema de salud serio, especialmente cuando es de larga duración e intensidad moderada a grave, y puede causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares”.

“Entre los obstáculos a una atención eficaz se encuentran la falta de recursos y de personal sanitario capacitados, además de la estigmatización de los trastornos mentales y la evaluación clínica inexacta.”

“Otra barrera para la atención eficaz es la evaluación errónea. En países de todo tipo de ingresos, las personas con depresión a menudo no son correctamente diagnosticadas, mientras que otras que en realidad no la padecen son a menudo diagnosticadas erróneamente y tratadas con antidepresivos.”

La depresión también se manifiesta con síntomas como cansancio, dolores corporales o insomnio. / Archivo

La depresión también se manifiesta con síntomas como cansancio, dolores corporales o insomnio. / Archivo

La depresión no sólo es muy frecuente sino que también cambió su presentación, ya que los psiquiatras de antes veían pacientes tristes, llorosos, con sentimientos de culpa; mientras que en la actualidad observan personas agotadas, sin energía y en quienes predominan sentimientos de no ser suficientes y capaces para encarar los desafíos en sus actividades.

Julia Kristeva escribía en 1987: “La tristeza es el humor fundamental de la depresión”. Pero hoy, sin embargo, los síntomas son la fatiga, el insomnio y la ansiedad, una tríada característica que hace sospechar la existencia de una depresión, aunque el individuo no se sienta deprimido.

Predomina la sensación de lo difícil que resulta vivir, de cansancio, la dificultad para la acción, la falta de energía, el tiempo sin futuro, la vivencia de que nada es posible.

Casi el 75% de quienes están deprimidos consultan a los médicos clínicos y generalistas en primer lugar por los síntomas físicos.

Norberto Abdala

MÉDICO PSIQUIATRA

Si las nociones de proyecto, de motivación o de comunicación son las reglas habituales de la sociedad actual, el deprimido es el reverso exacto de esas reglas.

Mientras Sigmund Freud afirmaba que “el hombre se vuelve neurótico porque no puede resistir el grado de renunciamiento exigido por la sociedad”, podría afirmarse que, en la actualidad, se termina deprimiendo porque debe soportar la vivencia de que, aunque todo sea posible, para él todo le resulta inalcanzable.

Muchas personas deprimidas no se dan cuenta de que lo están y se sorprenden de que síntomas como dolores corporales, cansancio, dolores de cabeza, insomnio, trastornos gastrointestinales, no disfrutar, debilidad, sean atribuidos a manifestaciones de depresión.

Los médicos clínicos y generalistas avezados saben detectarlos ya que casi el 75% de quienes están deprimidos los consultan a ellos en primer lugar por los síntomas físicos. Estos profesionales sospechan ante cuadros con expresiones clínicas de difícil diagnóstico, donde no se pesquisa ninguna patología orgánica, no se explica la intensidad o la evolución y existe una historia de diversos tratamientos que no llevaron a la mejoría.

Son pacientes considerados “difíciles” que recién después de muchas vueltas recalan en el psiquiatra.

 

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