Tiene parálisis cerebral, va a un jardín común y lo eligieron abanderado

Tiene parálisis cerebral, va a un jardín común y lo eligieron abanderado

El de Ulises Martín es un claro ejemplo de cuán exitosa puede ser la integración escolar de un chico discapacitado. Nació prematuro de 28 semanas, tiene parálisis cerebral, se mueve en silla de ruedas, tiene dificultades en el habla, disminución visual y un retraso madurativo. Pero nada le impidió adaptarse a un jardín de infantes común, estatal, del barrio de Recoleta. Y hasta fue elegido abanderado por sus compañeros.

Los padres, orgullosos con el pequeño abanderado (Emiliana Miguelez).
Los padres, orgullosos con el pequeño abanderado (Emiliana Miguelez).

Siempre con una sonrisa, ”Uli” se expresa con la mirada y repite los nombres de sus amigos: “Nicolás, Ale, Nicole”. Son los nenes de la salita verde, de 5 años, que lo eligieron para ser abanderado el 25 de mayo, un honor con el que premian al mejor compañero. “La mayoría de los votos fueron para él. Estaba muy emocionado”, recuerda su maestra, Stella Mari, mientras le regala besos y lo hipnotiza al leerle un cuento. “Es hermoso trabajar con él”, sintetiza la docente del jardín de infantes común N°01DE02.

Ulises y su maestra en la salita verde (Emiliana Miguelez).
Ulises y su maestra en la salita verde (Emiliana Miguelez).

Todo el tiempo lo acompaña una asistente celadora de discapacidad motriz (ACDM) que lo ayuda en su higiene, alimentación y traslado. Fue gestionada por los papás ante el Gobierno de la Ciudad, pero, lejos de toda burocracia, su rol es cien por ciento humano. “Te vamos a cambiar de sillita. Vení, amor. A la cuenta de tres. Un, dos, tres”, le dice Tamara. Y festeja cada logro del nene: “Un día empezó a comer las galletitas del desayuno solo. Me emocioné”.

Tamara lo asiste, mientras Uli escucha un cuento (Emiliana Miguelez).
Tamara lo asiste, mientras Uli escucha un cuento (Emiliana Miguelez).

Los padres decidieron que Uli fuera a un jardín común, en lugar de uno de discapacitados motores. “Le gustaba mucho estar con chicos”, justifica la mamá, Tatiana Papazian. Los terapeutas le recomendaban que fuera a una escuela especial, pero ella se animó a intentarlo.”El sistema no está muy preparado, pero la recepción fue excelente”, asegura.

La directora del jardín, en contacto permanente (Emiliana Miguelez).
La directora del jardín, en contacto permanente (Emiliana Miguelez).

Para que esté a la altura de los compañeros, compraron una sillita de colegio común, le agregaron respaldo y sujetadores para la cabeza. Le dieron un atril y un engrosador para trabajar con pinceles. La escuela ya contaba con rampas y baño de discapacitados, donde pusieron una camilla para cambiarlo. “Fue un aprendizaje para todos: la familia, los compañeros, y nosotras”, profundiza la directora, María García Paz. También, una enseñanza para el resto de los nenes, que naturalizaron desde los tres años a la discapacidad. “Cuando sean adultos, no lo van a tomar con prejuicio”, grafica la directora.

Por la tarde, Miguel se lleva a su hijo para arrancar con sus terapias  (Emiliana Miguelez).
Por la tarde, Miguel se lleva a su hijo para arrancar con sus terapias (Emiliana Miguelez).

Por las tardes, Uli hace estimulación visual, fonoaudiología neurolingüística y deglución, terapia ocupacional, kinesiología, musicoterapia y equinoterapia. Tiene psicólogo, pediatra, neuro-ortopedista traumatólogo y neurólogo. Toma dos medicamentos. Sin embargo, “la terapia que más lo ayudó es el jardín”, asegura su papá, Miguel Martín.

Ulises saluda y deja la escuela hasta el día siguiente (Emiliana Miguelez).
Ulises saluda y deja la escuela hasta el día siguiente (Emiliana Miguelez).

Tatiana es fotógrafa y Miguel dirige la Asociación Argentina de Desarrolladores de Videojuegos. Para ellos, todo requiere de tiempo y esfuerzo. Su “lucha actual” es conseguir nuevo colegio: quieren llevarlo a la Escuela Normal 1. “Nos queda a tres cuadras de casa, mientras que la de ahora está a 11. No tendríamos que usar transporte para llevarlo y traerlo. Con la silla es complicado trasladarse”, sostiene la mamá. “Estamos pidiendo la permanencia para que haga allí sala de 5 años en 2017, y después pase a primaria, manteniendo los compañeros”, agrega. El pedido está en trámite y ellos suplican que hagan una excepción, que consideren el caso de Uli. Necesitan ayuda.

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0 Comentarios desactivados 1887 08 noviembre, 2016 Parálisis Cerebral noviembre 8, 2016