Tener tiempo… la verdadera ilusión de la Navidad

Navidad

Tic, tac, tic, tac, tic, tac… Se está acabando el año y las agujas del reloj avanzan imparables. Queda menos de una semana para Nochebuena —y menos de dos para fin de año— y, aunque algunos tienen la posibilidad de cerrar la puerta, marcharse de vacaciones y desaparecer, para la gran mayoría la recta final del año se convierte en un auténtico maratón de citas, cenas, fiestas, compras y compromisos que atender.

¡Para! ¡Stop! Esto no tiene por qué ser así. Aún estás a tiempo de echar el freno, huir de agobios y contagiarte de la ilusión de los que te rodean, de poner villancicos a todo volumen y de hacer que estas navidades sean las mejores de tu vida.

Tengas que trabajar o no, si aprovechas bien el tiempo y te lo dedicas a ti mismo o a la gente que tú quieres, puedes hacer de estos días una emocionante fiesta que rebose de ilusiones compartidas. Recuerda: se trata de hacer de tu ilusión, mi ilusión.

Es hora de emplear bien tu tiempo libre y de hacer que cada minuto valga la pena.

¡Organízate!

Haz un calendario y apunta todas las citas importantes: el reencuentro con los amigos, la cena de empresa, Nochebuena, Navidad, Nochevieja…

Dedica un día para cada cosa y cuando llegue el momento, ¡disfruta! Presta atención a la gente con la que estás. Abraza y besa, ríe con sus ocurrencias y llora con sus emociones.

Si ya has organizado tus citas y has comprado todos los regalos para la gente importante, te darás cuenta de que tienes más tiempo del que crees. ¡Aprovéchalo! Quítate el pijama o la ropa de trabajo, ponte el jersey con esos estampados de Navidad y sal a la calle a dar un paseo. Tu ciudad está muy bonita con las luces que han puesto por todas partes y el bullicio de la gente que se agolpa en los puestos ambulantes.

¡Escápate!

Siempre dices que quieres ir a ese pueblo tan bonito, que está a pocos kilómetros de tu ciudad, pero al final nunca vas. Ahora que tienes un poco de tiempo, dale una oportunidad, llama a la familia, a los amigos o al perro, y date una vuelta por allí. Si dicen que el sitio ya es bonito por su encanto natural, vestido de Navidad seguro que lo es más.

O simplemente queda con alguien para tomar un café

Seguro que te ha pasado alguna vez: quedas con algún amigo para desayunar y te dan las ocho de la tarde y sigues con él (¡Teníais tantas cosas que contaros!). Pues aprovecha la Navidad, ¡que para eso está! Para ver a esa persona que se fue a vivir lejos. O a ese compañero de trabajo con el que pasabas más tiempo que con tu propia familia, pero que cambió de empresa y lo sentiste como si fuese una ruptura sentimental. O a ese primo del que no te separabas cuando erais pequeños pero al que la vida mandó a vivir a otra país.

¡Llámales!

Queda con ellos, con uno o con todos, con quien tú quieras. Puede que también sea el momento de llevar a los peques a ese parque de bolas que tanto les gusta, o de tomarte un chocolate con churros con la panadera a la que ves todos los días y que sabe perfectamente cómo te gusta el pan y te lo tiene preparado cada día. O párate en el bar donde has visto que está ese vecino que siempre te saluda pero con el que nunca tienes tiempo de charlar.

O date el gusto de quedarte en casa

Siempre puedes aprovechar el tiempo libre para dormir un poco más (más allá de los cinco minutos que negocias cada mañana con el despertador), levantarte tarde y preparar un divertido día en casa. Saca ese juego de mesa con el que tanto te ríes cuando juegas con tu familia o prepara un concurso de aperitivos de Navidad. Puedes llamar a tus vecinos para que hagan de jurado y compartir todos la misma ilusión.

Haz lo que quieras pero… ¡aprovecha el tiempo en lo que de verdad te haga ilusión!

 

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