{"id":4706,"date":"2013-02-27T08:50:13","date_gmt":"2013-02-27T01:50:13","guid":{"rendered":"http:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/?p=4706"},"modified":"2013-02-27T08:50:13","modified_gmt":"2013-02-27T01:50:13","slug":"construir-un-yo-fuerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/construir-un-yo-fuerte\/","title":{"rendered":"Construir un yo fuerte"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-4707 aligncenter\" title=\"podio\" src=\"http:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/podio.jpg\" alt=\"\" width=\"347\" height=\"346\" srcset=\"https:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/podio.jpg 347w, https:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/podio-300x300.jpg 300w, https:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/podio-100x100.jpg 100w, https:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/podio-150x150.jpg 150w, https:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/podio-75x75.jpg 75w\" sizes=\"(max-width: 347px) 85vw, 347px\" \/><\/br><\/p>\n<p>Todo ser humano necesita ser reconocido por lo que es, de lo contrario enferma. Sucede que desde que somos muy ni\u00f1os no podemos sentirnos bien si no nos sentimos instalados, es decir, acogidos.<\/p>\n<p>Si la persona se halla a gusto en el hogar, el concepto de casa tendr\u00e1 sentido. As\u00ed, el d\u00eda de ma\u00f1ana ser\u00e1 ella quien busque, ilusionada, hacer su propia casa, es decir, hacer la intimidad, esa que se refleja y se refuerza en los objetos amados, en la disposici\u00f3n de los mismos, en la lenta construcci\u00f3n de un modo de vivir intransferible y propio.<\/p>\n<p>Todos los ni\u00f1os reproducen en sus juegos lo que les da placer y displacer; seguridad y miedo. En sus juegos, buscan el sentido mismo de la vida, de su vida, que es siempre una entre otras vidas.<\/p>\n<p>Al juego de lo espont\u00e1neo-emotivo sucede la necesidad de poner orden, crear una estructura que le d\u00e9 el sentimiento de tener dominio sobre cuanto le pasa, de no ser dominado por las cosas.<\/p>\n<p>Ahora bien, si sentirse instalado, acogido, a gusto en casa\u2026no garantiza la seguridad habida cuenta de que el ser humano es libertad, que muchas posibilidades del ser luchan en su interior, teniendo que decidirse por opciones que impiden otras opciones pero, tambi\u00e9n, enfrentando la imposibilidad de hacer ciertas cosas, de vivir ciertas experiencias porque su cuerpo, su sensibilidad, sus determinaciones biol\u00f3gicas o psicol\u00f3gicas lo impiden -; es la base para la aceptaci\u00f3n de s\u00ed y el rebasamiento de la frustraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Me explico: la frustraci\u00f3n es consustancial al ser humano. Nuestras pretensiones pueden ser infinitas pero somos seres, en esencia, limitados. Podr\u00e9 so\u00f1arme como un gran jugador de f\u00fatbol pero al practicar el juego, quiz\u00e1s se me revele que no sirvo como delantero, que soy un tanto torpe como volante, que, acaso, puedo llegar a ser un defensa aceptable pero que nunca alcanzar\u00e9 el grado de desarrollo que me permita convertirme en un profesional.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, experimento una admiraci\u00f3n y amor al f\u00fatbol que no puedo negar. Entonces, reconocer la limitaci\u00f3n es, ciertamente, doloroso pero ser\u00e1 asumido y superado en la medida en la que me sepa querido a pesar de no haber destacado ah\u00ed donde, en un principio, hubiera querido. Poco a poco, la vida me ir\u00e1 demostrando otras \u00e1reas de realizaci\u00f3n para m\u00ed y, con seguridad, ciertas habilidades en otros campos de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero esto, que nos ha sucedido a todos en alg\u00fan momento temprano de nuestra vida, es algo que se da de manera ineludible, a veces dram\u00e1tica, en nuestros hijos con discapacidad.<\/p>\n<p>Reconocer el l\u00edmite para poder superarlo<\/p>\n<p>Reconocer que el campo de acci\u00f3n es limitado puede ser un sentimiento de condenaci\u00f3n, un saberse encadenado. Y contra esto s\u00f3lo pueden encontrarse fuerzas, si se tienen esas reservas de energ\u00eda que dan la ternura, el saberse protegido pero, sobre todo, saberse amado por uno mismo. Cuando \u00e9ste no es el caso, se suma una nueva discapacidad a la persona, una que, realmente, lo es: la incapacidad de salir de si, de abrirse a los otros y a lo otro, de admirar, de alegrarse con el bien ajeno.<\/p>\n<p>No hay, por otra parte, escapatoria posible para quien, haga lo que haga, sabe que no puede llegar a ver, ni a o\u00edr, a moverse con libertad e ir donde se le antoje en el momento en que lo desee si no pertenece a un entorno facilitador de la vida, desarrollador de las propias potencialidades ocultas.<\/p>\n<p>No hay -y es un hecho de experiencia- discapacidad que pueda ensombrecer la existencia si la persona ha recibido esa primera y fundamental bienvenida al mundo. Ese confirmar que se le quiere en el mundo que se manifiesta cuando se es visto, escuchado, atendido y puesto que uno importa, saber que se le exige como se exige, normalmente, a las personas sin discapacidad.<\/p>\n<p>La necesidad de cualquier ser humano es, en principio, ser aceptado, reconocido, lo que sigue a la confianza b\u00e1sica de ser amado por existir. Cuesti\u00f3n harto dif\u00edcil porque no hay una persona igual a otra. La vida, adem\u00e1s, es movimiento y se da en el tiempo, de modo que no somos el que fuimos y no sabemos qu\u00e9 llegaremos a ser. Tenemos, tan s\u00f3lo, una oscura consciencia de unidad, un sabemos historia, subjetividad\u2026 \u201cYo es otro\u201d, escribi\u00f3 el poeta Arthur Rimbaud y lo que nos va haciendo este yo que soy -y no otro-es lo que los dem\u00e1s nos hacen sentir por cuanto piden de nosotros, creen y esperan de nosotros.<\/p>\n<p>\u00a1Recon\u00f3ceME!<\/p>\n<p>Cuando una persona no ha encontrado respuestas a su yo \u00edntimo y, por eso mismo, no ha llegado a la luz de la consciencia, puede caer en la m\u00e1s desesperante soledad misma que conduce a terribles patolog\u00edas hasta ceder a lo que los dem\u00e1s han querido hacer de ella, rindi\u00e9ndose a lo que no es, no puede, no quiere ser.<\/p>\n<p>Creo que a todos les resultar\u00e1 familiar el compa\u00f1ero de clase que hace las payasadas y los desprop\u00f3sitos que los otros esperan de \u00e9l para re\u00edrse a sus anchas pero que, en su intimidad, lo padece, lo resiente, lo lleva a llorar en su aislamiento en los momentos que anteceden al posible reconocimiento de una derrota que lo llevar\u00e1 a vivir contrapelo de s\u00ed en una permanente mala consciencia. Pues bien, esa falta de reconocimiento a lo que se es, se cree o se quiere ser, se da -en las personas con discapacidad de manera an\u00e1loga, pero con un grado mayor de intensidad. En nuestros hijos la necesidad de afirmarse es mayor y si no cuentan con esa confianza b\u00e1sica que da el saberse amados, la inseguridad puede llevarlos a alimentar el m\u00e1s destructivo de los sentimientos que puede abrigar una persona: el resentimiento que se va resolviendo en odio y por tanto en destructividad, cuando a la falta de confianza se al\u00eda el ser consciente de que los dem\u00e1s ni saben, ni les importa, qui\u00e9n y c\u00f3mo soy en realidad.<\/p>\n<p>Si esto es m\u00e1s grave en nuestros hijos con discapacidad es porque ellos atribuir\u00e1n cuanto les pasa a algo de lo que no son culpables, que no se debi\u00f3 a ellos, que no pueden arreglar por s\u00ed y desde s\u00ed. Este camino ahonda la tristeza hasta desembocar en el callej\u00f3n sin salida de la depresi\u00f3n. La identidad se construye, en suma, por la confianza en s\u00ed que da el saberse amado y por ser reconocido por lo que se es y no por lo que los dem\u00e1s quieren que uno sea.<\/p>\n<p>Ay\u00fadame a encontrarme<\/p>\n<p>Vivir en paz es vivir en la consecuci\u00f3n de un proyecto de vida o vocaci\u00f3n, que puede ser desde el construir una obra cient\u00edfica o po\u00e9tica, por ejemplo, hasta servir a los dem\u00e1s en un lugar cualquiera con la alegr\u00eda inmensa que da el saber que los otros -de veras- agradecen, reconocen, el valor de las tareas realizadas; la satisfacci\u00f3n que da saber que el pan que uno se lleva a la boca, fue ganado con la labor y que esto es motivo de que los pr\u00f3ximos se sientan orgullosos de la existencia de uno.<\/p>\n<p>Vocaci\u00f3n, c\u00edrculo de familia y c\u00edrculo profesional gratificantes, conciencia de que lo decisivo es la convivencia de persona a persona, entre personas.<\/p>\n<p>Curiosamente hay una discapacidad que es la m\u00e1s extendida en nuestra sociedad: la que corresponde a personas bien dadas f\u00edsicamente, de inteligencia normal o superior, audaces y ambiciosas, exitosas, que han perdido la posibilidad de sentir y de expresar sus sentimientos, que no se compadecen, no se solidarizan, no pueden gozarse a s\u00ed mismas porque viven, sistem\u00e1ticamente, usando el tiempo y no reposando en \u00e9l.<\/p>\n<p>La persona con discapacidad vive, necesariamente desde s\u00ed y al no poder escapar de s\u00ed, hacer la libertad que exige la persona humana es tarea de una mayor necesidad y complejidad. A este respecto es importante tener presente que las crisis de identidad en la segunda parte del siglo XX y en este siglo XXI que estamos iniciando, se deben en buena medida, a padres y maestros consentidores y demasiado complacientes. A una sociedad que ha camuflado su carencia de valores con el nombre de tolerancia; que oculta la falta de un sentido del bien y del mal, de los deberes, por tanto, de \u00e9tica.<\/p>\n<p><\/br>Autor: Francisco Prieto, novelista y maestro en comunicaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todo ser humano necesita ser reconocido por lo que es, de lo contrario enferma. 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