{"id":45516,"date":"2022-08-25T17:33:07","date_gmt":"2022-08-25T22:33:07","guid":{"rendered":"https:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/?p=45516"},"modified":"2022-08-25T17:36:22","modified_gmt":"2022-08-25T22:36:22","slug":"antidepresivos-para-la-depresion-revive-el-debate","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/antidepresivos-para-la-depresion-revive-el-debate\/","title":{"rendered":"\u00bfAntidepresivos para la depresi\u00f3n? Revive el debate"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image\"><img alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Durante los \u00faltimos cuatro a\u00f1os, los d\u00edas de una vecina de mi mam\u00e1 han comenzado con un caf\u00e9. Se lo toma caliente, negro y sin az\u00facar, mientras fuma un cigarrillo y revisa que sus gatos tengan comida. Despu\u00e9s va al ba\u00f1o, se echa un poco de agua en la cara, abre la c\u00f3moda y se toma una peque\u00f1a pastilla blanca de 20 miligramos (mg). Se cerciora de que haya m\u00e1s: revisa la caja, cuenta que tenga para la siguiente semana. Si no, le escribe a su hijo: \u201cYa se me acab\u00f3 la&nbsp;<strong>paroxetina<\/strong>. Tr\u00e1igame m\u00e1s cuando pueda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde que muri\u00f3 su padre en 2018, la vecina de mi mam\u00e1 toma paroxetina, un f\u00e1rmaco&nbsp;<strong>antidepresivo&nbsp;<\/strong>que le recet\u00f3 un&nbsp;<strong>psiquiatra&nbsp;<\/strong>cuando ella le cont\u00f3 que lloraba todos los d\u00edas, que no pod\u00eda dormir y no sent\u00eda ganas de vivir. \u201cTiene&nbsp;<strong>depresi\u00f3n<\/strong>\u201d, escuch\u00f3 a sus 55 a\u00f1os. Desde entonces repite la palabra y se toma la pastilla, religiosamente. No ha vuelto al psiquiatra, nunca ha ido a&nbsp;<strong>terapia<\/strong>, pero dej\u00f3 de llorar, ya duerme mejor y dice que se siente bien. Est\u00e1 convencida de que es por la pastilla. <\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<strong>paroxetina&nbsp;<\/strong>es un medicamento que, b\u00e1sicamente, aumenta la cantidad de&nbsp;<strong>serotonina&nbsp;<\/strong>en el&nbsp;<strong>cerebro<\/strong>. Como \u00e9l hay otros como el&nbsp;<strong>escitalopram&nbsp;<\/strong>(Lexapro),&nbsp;<strong>citalopram&nbsp;<\/strong>(Celexa) o uno de los m\u00e1s famosos, la&nbsp;<strong>fluoxetina&nbsp;<\/strong>(Prozac). Millones de personas en el mundo los usan desde que aparecieron los primeros en la d\u00e9cada de 1970. Solo en Estados Unidos son la tercera clase de medicamentos m\u00e1s recetados, seg\u00fan la FDA. Pero la ciencia y el consenso sobre ellos no son tan certeros y seguros como la fe que afirma tenerles la vecina de mi mam\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace un par de semanas la revista cient\u00edfica&nbsp;<em>Molecular Psychiatry<\/em>&nbsp;public\u00f3 un estudio que retom\u00f3 para cuestionar una vieja idea de la&nbsp;<strong>psiquiatr\u00eda&nbsp;<\/strong>mundial: que la&nbsp;<strong>depresi\u00f3n&nbsp;<\/strong>es el resultado de un \u201cdesorden&nbsp;<strong>bioqu\u00edmico&nbsp;<\/strong>del&nbsp;<strong>cerebro<\/strong>\u201d, en el que la&nbsp;<strong>serotonina&nbsp;<\/strong>es un elemento clave. Esta es una sustancia qu\u00edmica que conecta&nbsp;<strong>neuronas&nbsp;<\/strong>entre s\u00ed. Aunque no es su \u00fanica funci\u00f3n, es com\u00fan que se le llame la \u201chormona de la felicidad\u201d, pues parece ser clave para regular y equilibrar el estado de \u00e1nimo y las emociones de los seres humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed viene su aparente relaci\u00f3n de causalidad con la&nbsp;<strong>depresi\u00f3n<\/strong>, una teor\u00eda que, asegura el grupo de cient\u00edficos liderado por Joanna Moncrieff y Mark Horowitz, del University College London (Reino Unido), autores del reciente estudio, ha servido como \u201cimportante justificaci\u00f3n para el uso de&nbsp;<strong>antidepresivos<\/strong>\u201d como la paroxetina. Tras una revisi\u00f3n sistem\u00e1tica de investigaciones sobre el tema que se han publicado en el mundo durante los \u00faltimos 10 a\u00f1os, Moncrieff y su equipo concluyen que no hay evidencia convincente de que la&nbsp;<strong>depresi\u00f3n&nbsp;<\/strong>est\u00e9 asociada o sea causada por concentraciones o actividad m\u00e1s bajas de&nbsp;<strong>serotonina<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Moncrieff, una reconocida psiquiatra y acad\u00e9mica brit\u00e1nica, tambi\u00e9n cr\u00edtica del tratamiento&nbsp;<strong>farmacol\u00f3gico<\/strong>, cree que, adem\u00e1s de no tener suficiente evidencia, considerar la&nbsp;<strong>depresi\u00f3n&nbsp;<\/strong>como un \u201cdesorden bioqu\u00edmico\u201d no ayuda a reducir el estigma de las personas que la sufren: \u201cHay evidencias de que las personas que creen que su propia&nbsp;<strong>depresi\u00f3n<\/strong>&nbsp;se debe a un desequilibrio qu\u00edmico son m\u00e1s pesimistas sobre sus posibilidades de recuperaci\u00f3n\u201d, escribi\u00f3 en&nbsp;<em>The Conversation<\/em>, un medio de origen australiano editado por periodistas cient\u00edficos y acad\u00e9micos. Sus palabras le han dado la vuelta al mundo y han suscitado gran debate.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El papel de la serotonina<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El v\u00ednculo entre la&nbsp;<strong>depresi\u00f3n<\/strong>&nbsp;y las sustancias qu\u00edmicas del cerebro, como la&nbsp;<strong>serotonina<\/strong>, es de vieja data. Surgi\u00f3 a inicios de la d\u00e9cada de 1950 como un accidente. Un grupo de m\u00e9dicos que trataban la tuberculosis en el Hospital Sea View de Staten Island, Estados Unidos, observ\u00f3 un cambio en el estado de \u00e1nimo de sus pacientes despu\u00e9s de usar el f\u00e1rmaco iproniazida. Siddhartha Mukherjee, m\u00e9dico onc\u00f3logo y divulgador cient\u00edfico, cuenta en&nbsp;<em>The New York Times<\/em>&nbsp;que los periodistas que visitaron este centro d\u00edas despu\u00e9s encontraron pacientes de rostros felices que jugaban a las cartas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"jw-title-article-matching-ee\">\u00bfLa nueva Constituci\u00f3n va a joder a Chile? | La Pulla<\/h2>\n\n\n\n<p>Tras ese encuentro fortuito, psiquiatras y farmac\u00f3logos investigaron y adoptaron la tesis de que el cerebro est\u00e1 sumergido en una piscina de qu\u00edmicos, y que la depresi\u00f3n (pero no solo ella) se debe a ellos. Esa tesis es la que critica Moncrieff en su estudio y ampl\u00eda en<em>&nbsp;The Conversation<\/em>: \u201cEs importante que la gente conozca que la idea de que la depresi\u00f3n se debe a un desequilibrio qu\u00edmico es una hip\u00f3tesis. Y que de momento ni siquiera entendemos qu\u00e9 pasa exactamente en el cerebro cuando los antidepresivos elevan temporalmente la serotonina\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Los pacientes, contin\u00faa Moncrieff, \u201cnecesitan toda esta informaci\u00f3n para tomar decisiones informadas sobre si no consumen estos f\u00e1rmacos. Con los datos que tenemos, es imposible asegurar que tomar antidepresivos vale la pena. Ni siquiera podemos afirmar que sea completamente seguro\u201d. Son esas dos \u00faltimas conclusiones -que no son seguros y que no funcionan- las que han despertado las mayores cr\u00edticas de los colegas de la brit\u00e1nica.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEs imposible, desde el punto de vista de la neurociencia, que exista alguna funci\u00f3n psicol\u00f3gica que no sea resultado de un proceso qu\u00edmico en el cerebro. Por eso cualquier alteraci\u00f3n qu\u00edmica del cerebro se traduce en alg\u00fan cambio mental, cognitivo o psicol\u00f3gico\u201d, explica Karen Corredor, doctora en psicolog\u00eda, investigadora en neurociencias y miembro de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, F\u00edsicas y Naturales. Para Corredor, la conclusi\u00f3n sincera del art\u00edculo no deber\u00eda ser que la hip\u00f3tesis de la serotonina est\u00e1 equivocada, sino que existen tipos de depresi\u00f3n que no son dependientes de la serotonina.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese es un comentario que se ha repetido, de diversas maneras, en agencias e instituciones de investigaci\u00f3n consultadas por medios internacionales. En&nbsp;<em>The Guardian<\/em>, por ejemplo, el doctor Michael Bloomfield, psiquiatra y principal investigador cl\u00ednico del University College London, puso un ejemplo que lo explica claramente: \u201cMuchos de nosotros sabemos que tomar paracetamol puede ser \u00fatil para los dolores de cabeza, y no creo que nadie piense que los dolores de cabeza est\u00e1n causados solo por la falta de paracetamol en el cerebro. La misma l\u00f3gica se aplica a la depresi\u00f3n y a los medicamentos utilizados para tratarla\u201d. En Reino Unido las autoridades han llamado a los pacientes a no dejar de consumir sus medicamentos y a consultar con sus psiquiatras si tienen dudas.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfY si hay que combinar?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Hay conceptos en los que parecen concordar la gran mayor\u00eda de cient\u00edficos, incluida Moncrieff. El primero es que la ciencia desconoce mucho del funcionamiento de la neuroqu\u00edmica cerebral, una materia que lleva \u201capenas\u201d 70 a\u00f1os de estudio. Por ende, tampoco sabe con mucha precisi\u00f3n c\u00f3mo se ve y funciona el cerebro de una persona deprimida. Hay certeza, sin embargo, de que esta es una condici\u00f3n multifactorial y que la depresi\u00f3n no es una, son varias y diversas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCreo que los investigadores de ese tipo de art\u00edculos no ven pacientes en consulta. Porque a m\u00ed tampoco se me ocurre pensar frente a una persona que su depresi\u00f3n es por la serotonina. Eso es rid\u00edculo. Lo que uno ve es que son m\u00faltiples factores que influyen en que aparezca la depresi\u00f3n: condiciones gen\u00e9ticas, sociales, econ\u00f3micas, rasgos de personalidad, educaci\u00f3n y habilidades emocionales. No se puede minimizar a una sustancia una enfermedad compleja y con tantas aristas\u201d, se\u00f1ala Antonio Toro, psiquiatra y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia. Para Toro, no todas las depresiones necesitan medicaci\u00f3n, pero las que as\u00ed lo requieren tambi\u00e9n necesitan terapia. <\/p>\n\n\n\n<p>El uso de medicamentos antidepresivos ha funcionado, sostiene Toro, y agencias de salud como la FDA o la brit\u00e1nica (la MHRA), pero no son la \u00fanica soluci\u00f3n y no les sirve a todas las personas de la misma manera. Se tiene que evaluar caso por caso. \u201cHay depresiones de tipo leve, moderada o grave que dependen de la capacidad de resiliencia o ps\u00edquica del paciente. Si una persona tiene una depresi\u00f3n leve con poca capacidad de respuesta o adaptaci\u00f3n, esta puede requerir medicamentos y terapia. Hay depresiones que llamamos mayores que pueden tener s\u00edntomas psic\u00f3ticos, incluso ideas de muerte muy estructuradas\u201d, explica David Fernando Aguill\u00f3n, coordinador m\u00e9dico del Grupo de Neurociencias de Antioquia.<\/p>\n\n\n\n<p>Para estas \u00faltimas (las depresiones mayores), la sola terapia tal vez no basta. \u201cLa terapia tiene sus l\u00edmites y un profesional responsable debe explorar tambi\u00e9n causas fisiol\u00f3gicas. Una de las frases que m\u00e1s me marcaron en mi formaci\u00f3n es que no se le puede hacer terapia a un tumor. Hay que entender, tambi\u00e9n, qu\u00e9 otros eventos fisiol\u00f3gicos han derivado en el motivo de consulta del paciente\u201d, agrega la doctora Corredor. No hay l\u00f3gica, se\u00f1ala, en intentar atender algo con las herramientas incorrectas.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.elespectador.com\/salud\/antidepresivos-para-la-depresion-revive-el-debate\/\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/www.elespectador.com\/salud\/antidepresivos-para-la-depresion-revive-el-debate\/\">Original. <\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante los \u00faltimos cuatro a\u00f1os, los d\u00edas de una vecina de mi mam\u00e1 han comenzado con un caf\u00e9. Se lo toma caliente, negro y sin az\u00facar, mientras fuma un cigarrillo &hellip; <a href=\"https:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/antidepresivos-para-la-depresion-revive-el-debate\/\" class=\"more-link\">Leer M\u00e1s<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00bfAntidepresivos para la depresi\u00f3n? 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