{"id":43828,"date":"2022-01-05T07:29:43","date_gmt":"2022-01-05T13:29:43","guid":{"rendered":"https:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/?p=43828"},"modified":"2022-01-05T07:29:47","modified_gmt":"2022-01-05T13:29:47","slug":"la-vida-es-mejor-cuando-estamos-juntos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/la-vida-es-mejor-cuando-estamos-juntos\/","title":{"rendered":"\u00bfLa vida es mejor cuando estamos juntos?"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image\"><img alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Cuando le\u00ed sobre el ermita\u00f1o serbio Panta Petrovic este verano, me simpatiz\u00f3 de inmediato aunque comprend\u00ed que, como es un ermita\u00f1o mis\u00e1ntropo, yo a \u00e9l no le caer\u00eda bien. Para empezar, el hombre ten\u00eda todo el perfil: 70 a\u00f1os, varonil, con mejillas sucias y una barba que se mec\u00eda como la cabeza de una escoba vieja, un cintur\u00f3n hecho de cuerda y una camisa de mangas blancas debajo de un chaleco marr\u00f3n andrajoso. En el plano est\u00e9tico, parec\u00eda el violinista en el tejado pero sin el viol\u00edn. Ni el tejado. El Times\u00a0\u00a0Una selecci\u00f3n semanal de historias en espa\u00f1ol que no encontrar\u00e1s en ning\u00fan otro sitio, con e\u00f1es y acentos. <\/p>\n\n\n\n<p>Petrovic vive en una cueva. Hace casi 20 a\u00f1os, se sinti\u00f3 tan apesadumbrado por la sociedad, tan irritado por la existencia de otras personas e indignado por la abyecci\u00f3n del capitalismo \u2014\u201cEl dinero es una maldici\u00f3n\u201d, <a href=\"https:\/\/www.france24.com\/en\/live-news\/20210813-serbian-cave-hermit-gets-covid-19-jab-urges-others-to-follow\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">dijo<\/a>\u2014 que renunci\u00f3 a su trabajo como ingeniero mec\u00e1nico, don\u00f3 sus ingresos y se mud\u00f3 a un agujero en el costado de una monta\u00f1a. Y ah\u00ed es donde lo encontr\u00f3 en agosto un periodista de Agence France-Presse: subsistiendo principalmente a base de hongos y pescado, durmiendo sobre heno, orinando y defecando en una ba\u00f1era oxidada que hab\u00eda llevado al interior de la cueva (qui\u00e9n sabe por qu\u00e9 si hay bastante terreno disponible fuera de la cueva). Su \u00fanica compa\u00f1\u00eda eran animales y el m\u00e1s allegado a \u00e9l era una cerda: un detalle que evocaba con incre\u00edble precisi\u00f3n a uno de los personajes ficticios m\u00e1s memorables de este a\u00f1o, un ermita\u00f1o tan hosco como \u00e9l interpretado por Nicolas Cage en la pel\u00edcula <em>Pig<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cElla lo es todo para m\u00ed\u201d, dijo Petrovic en referencia a su cerda de casi 200 kilogramos. \u201cLa amo y ella me escucha\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que me sorprendi\u00f3 fue cu\u00e1n feliz se ve\u00eda el ermita\u00f1o. M\u00e1s que feliz, parec\u00eda plenamente satisfecho. \u201cAqu\u00ed hay libertad\u201d, le explic\u00f3 al reportero. \u201cNo era libre en la ciudad. Siempre hay alguien que se interpone en tu camino\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace un a\u00f1o, al igual que muchas personas, yo llevaba una vida bastante ermita\u00f1a en estas fechas. Sin embargo, sab\u00eda que era posible que todo cambiara cuando 2020 se convirtiera en 2021. La sociedad estadounidense saldr\u00eda del extra\u00f1o y desalentador aislamiento de la pandemia de COVID-19 con nuevas vacunas milagrosas fluyendo en su torrente sangu\u00edneo en lugar de la adrenalina revoltosa y el rencor habituales y, a medida que la gente regresara al trabajo, a la escuela, a un gobierno m\u00e1s sensato con un nuevo y aburrido presidente, hasta tendr\u00edamos la oportunidad de hacer todo un poco mejor que antes \u2014de manera m\u00e1s equitativa, m\u00e1s decente y m\u00e1s alegre\u2014 y con un aprecio intensificado a compartir la vida con los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>No fue as\u00ed. En cambio, este a\u00f1o, incluso cuando hac\u00edamos el recuento del sufrimiento causado y exacerbado por la falta de conexi\u00f3n, desde un <a href=\"https:\/\/www.hsph.harvard.edu\/news\/hsph-in-the-news\/drug-overdose-deaths-hit-record-high\/\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">m\u00e1ximo hist\u00f3rico<\/a> de muertes por sobredosis de f\u00e1rmacos hasta los d\u00e9ficits acad\u00e9micos y socioemocionales en los ni\u00f1os que no pudieron compartir un espacio f\u00edsico en la escuela, fue imposible no enfocarse tambi\u00e9n en lo exasperante y terrible que puede ser la conexi\u00f3n con otros seres humanos. A veces era dif\u00edcil solo dejar de pensar en la simple realidad de que otros seres humanos pueden matarte y que, a menudo, pueden hacerlo sin mayor reparo ni consecuencia alguna. Pueden acabar con tu vida al rehusarse a ponerse el cubrebocas sobre la nariz, al negarte atenci\u00f3n m\u00e9dica adecuada por burocracia, al permitir que vivas en la calle, al obligarte a seguir trabajando mientras un tornado se aproxima, al dispararte con sus armas de fuego solo porque tuvieron miedo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfLa vida es mejor cuando estamos juntos? Esta sol\u00eda ser una pregunta que solo los ermita\u00f1os se planteaban. Ahora es una preocupaci\u00f3n apremiante y com\u00fan. Muchos estadounidenses s\u00ed se regocijaron este a\u00f1o en el \u00e9xtasis de volver a formar parte de una comunidad, pero solo con ciertas personas, con individuos que no hubieran demostrado ser imb\u00e9ciles, odiosos o fascistas. Al parecer, el hecho de haber vivido el calvario de la pandemia los envalenton\u00f3 para, por fin, hacer a un lado a esas personas. Si la cohesi\u00f3n pura es imposible, parec\u00eda aceptable reducir el proyecto de unidad a un c\u00edrculo \u00edntimo limitado a Nosotros y trazar una l\u00ednea bien visible y brillante entre Nosotros y Ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>En gran medida, la historia de Petrovic fue de inter\u00e9s period\u00edstico este verano solo porque \u00e9l tambi\u00e9n sali\u00f3 de su aislamiento para aventurarse por un momento a regresar a la sociedad. Adem\u00e1s, lo hizo por un motivo sumamente noble: un <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=zdoVQOIYrAE\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">video capt\u00f3<\/a> al hombre cavernario sentado en un centro de salud as\u00e9ptico y moderno, remang\u00e1ndose la holgada manga de su camisa para recibir la vacuna contra la COVID-19.<\/p>\n\n\n\n<p>Petrovic era una criatura solitaria y antisocial. Hab\u00eda rechazado a la sociedad con todo su ser. Aun as\u00ed, hasta a \u00e9l le preocupaba que, en el contexto epidemiol\u00f3gico, no pod\u00eda cortar los lazos con el resto de la humanidad por completo. Explic\u00f3 que, si llegaba a enfermarse, no habr\u00eda nadie cerca que cuidara de \u00e9l. \u201cQuiero ponerme las tres dosis\u201d, declar\u00f3 frente a la c\u00e1mara. Cuando le contaron sobre la gente que duda de las vacunas, su opini\u00f3n fue: \u00bfpor qu\u00e9 hacen tanto alboroto? \u201cInvito a todos los ciudadanos a vacunarse, a todos y cada uno de ellos\u201d, declar\u00f3. El ermita\u00f1o procedi\u00f3 a informar que no hab\u00eda tenido ning\u00fan efecto secundario significativo. \u201cA los dos o tres d\u00edas, ya estaba bebiendo cerveza como si nada\u201d, dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>El comentario sobre la cerveza quiz\u00e1 fue el detonador: el ermita\u00f1o tuvo un momento de fama en l\u00ednea. Varias <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=rvucrZHXy6w\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">personas<\/a> lo vieron como un h\u00e9roe y se unieron en torno a la fascinaci\u00f3n de su estilo de vida: una comunidad de rom\u00e1nticos introvertidos y ermita\u00f1os. Mientras tanto, otros se burlaron de su hipocres\u00eda y lo desestimaron por pregonar sobre libertad para luego decidir \u201cinyectarse su arma biol\u00f3gica\u201d en el brazo como un tonto (Petrovic tambi\u00e9n recibe prestaciones sociales, aunque nadie pareci\u00f3 molesto por ese detalle en los comentarios). Otras publicaciones fueron m\u00e1s lejos: asumieron que toda la historia era propaganda perversa para promover la vacunaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Era el comienzo de algo tan familiar que hasta rayaba en lo aburrido: personas distintas proyectando sus identidades y reclamos colectivos en la historia de alguien que no quer\u00eda tener nada que ver con ning\u00fan grupo de personas. Brotaron peque\u00f1as discusiones sobre el ermita\u00f1o entre las tribus de usuarios en la secci\u00f3n de comentarios del video en YouTube, y luego se ramificaron en discusiones ajenas al tema (por ejemplo, \u00bfel islam representa la \u00fanica verdad fidedigna y universal?). \u201cAbre tus chakras y conecta con otras dimensiones\u201d, le escribi\u00f3 un usuario a otro. \u201cCreo que la mejor soluci\u00f3n para ti es sentarte en tu garaje y dejar encendido tu auto hasta que los gases del tubo de escape te eliminen\u201d, sentenci\u00f3 otro.<\/p>\n\n\n\n<p>A otras dos personas les gust\u00f3 la idea y expresaron su solidaridad dando clic en el peque\u00f1o pulgar de \u00abme gusta\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Los humanos tenemos una predisposici\u00f3n casi incontenible a reunirnos en grupos. Tendemos a comprender esto en t\u00e9rminos racionales y halagadores: nuestra capacidad de formar una comunidad y sentirnos comprometidos con esa comunidad es lo que nos permite trabajar en equipo y tener \u00e9xito. Nos decimos que elegimos identificarnos con un grupo en particular porque ese grupo es significativo, productivo y adecuado. Pero, en esencia, tal vez nos agrupamos m\u00e1s por compulsi\u00f3n que por estrategia. La solidaridad en s\u00ed puede ser embriagadora.<\/p>\n\n\n\n<p>A principios de la d\u00e9cada de 1970, el psic\u00f3logo Henri Tajfel lider\u00f3 una serie de estudios en la Universidad de Bristol que m\u00e1s tarde se conocer\u00edan como los \u201cexperimentos del grupo m\u00ednimo\u201d. Tajfel reclut\u00f3 a 64 adolescentes de una escuela local y los dividi\u00f3 en grupos. En una versi\u00f3n, les pidi\u00f3 a los participantes que calcularan cu\u00e1ntos puntos parpadeaban en una pantalla y luego los clasific\u00f3 como sobrestimadores o subestimadores; en otra, les mostr\u00f3 dos series de pinturas, les pregunt\u00f3 cu\u00e1l prefer\u00edan y luego los asign\u00f3 al grupo de Paul Klee o al grupo de Wassily Kandinsky.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez establecidos estos grupos, Tajfel le indic\u00f3 a cada persona, de manera aislada, que repartiera una cantidad de dinero entre los miembros de su propio grupo y los miembros del otro. Le daba curiosidad ver si estas identidades colectivas \u201cf\u00fatiles e insignificantes\u201d, como \u00e9l las llam\u00f3, influir\u00edan en el proceso. Parec\u00eda poco probable que lo hicieran.<\/p>\n\n\n\n<p>Tajfel naci\u00f3 en 1919 como Hersz Mordche, un jud\u00edo polaco, y creci\u00f3 mientras el antisemitismo se instalaba en el pa\u00eds en la antesala de la Segunda Guerra Mundial (recordaba una tarde de su infancia en la que, en su caminata de regreso de la escuela, vio a dos chicos atacar a dos hombres jud\u00edos en la calle y arrancarles las barbas, lo que los hizo sangrar). En 1939, como estudiaba en la Sorbona cuando Hitler invadi\u00f3 Polonia, Tajfel se ofreci\u00f3 de voluntario para luchar por Francia. Cuando los franceses se rindieron, fue capturado y lo obligaron a marchar hacia el norte junto con otros prisioneros de guerra. Mientras caminaba, destruy\u00f3 su pasaporte polaco y otros documentos que delataban su identidad jud\u00eda de la \u00fanica manera que pudo: se los comi\u00f3 poco a poco.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final, Tajfel se enter\u00f3 de que su familia inmediata hab\u00eda muerto; casi ninguna de las personas que conoci\u00f3 antes de la guerra qued\u00f3 con vida para cuando el conflicto termin\u00f3. Lo consternaron la facilidad e inmediatez con la que se marcaron divisiones en la sociedad y lo conmovieron las variadas respuestas emocionales de los sobrevivientes ante las atrocidades que siguieron. Vio que algunos se volvieron escritores y artistas e intentaron \u201cexpresar y reflexionar sobre lo que les pas\u00f3 a ellos y a otros\u201d, explic\u00f3 al final de su vida. Sin embargo, \u00e9l sab\u00eda que no pose\u00eda ese talento, por lo que decidi\u00f3 mejor convertirse en psic\u00f3logo.<\/p>\n\n\n\n<p>Con los experimentos del grupo m\u00ednimo, Tajfel se propuso investigar la mec\u00e1nica de los conflictos intergrupales, pero al principio se esforz\u00f3 por crear una especie de vac\u00edo cient\u00edfico, libre de la manipulaci\u00f3n de la historia, los estereotipos y los prejuicios de todo tipo, de modo que luego pudiera a\u00f1adir variables lentamente y ver qu\u00e9 ocurr\u00eda. En otras palabras, estos primeros experimentos, con los puntos y las pinturas, no fueron su verdadero experimento. Solo estaba estableciendo una l\u00ednea de base para empezar: grupos que apenas eran grupos, que se hab\u00edan formado de improviso, sin ninguna base.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, los grupos m\u00ednimos insignificantes de Tajfel eran mucho m\u00e1s insignificantes de lo que aparentaban. El psic\u00f3logo y sus colaboradores en realidad ignoraron las respuestas de los adolescentes en cuanto a los puntos y las pinturas. M\u00e1s bien, \u201cen cada caso los investigadores pr\u00e1cticamente echaron una moneda al aire y asignaron gente a los grupos al azar\u201d, seg\u00fan comentan los psic\u00f3logos sociales Dominic J. Packer y Jay J. Van Bavel en su nuevo libro, <em>The Power of Us<\/em>, al describir los experimentos.<\/p>\n\n\n\n<p>Aun as\u00ed, los sesgos se hicieron presentes de inmediato. En una inmensa mayor\u00eda, los participantes del experimento de Tajfel les dieron m\u00e1s dinero a los miembros de su propio grupo que a los del otro. Es m\u00e1s, se mostraron decididos a crear una disparidad lo m\u00e1s profunda posible incluso cuando se les ofreci\u00f3 la opci\u00f3n de maximizar la suma de dinero para todos sin ning\u00fan costo adicional. Su comportamiento parec\u00eda vengativo, \u201cun ejemplo patente de discriminaci\u00f3n arbitraria\u201d, escribi\u00f3 Tajfel.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde entonces, otros investigadores han realizado sus propios experimentos de grupos m\u00ednimos para ahondar m\u00e1s en esos hallazgos. Por ejemplo, Packer y Van Bavel han separado a las personas en grupos de leopardos y tigres. Otros se han limitado a lo m\u00e1s m\u00ednimo y han dividido a las personas en un grupo A y un grupo B. No obstante, el orgullo \u2014la disposici\u00f3n a conectar\u2014 siempre est\u00e1 presente. Packer se\u00f1ala que, cuando le dices a la gente que est\u00e1 en el grupo A, siempre se muestra entusiasmada de pertenecer al grupo A. Si metes a una persona del grupo de leopardos en una m\u00e1quina de resonancia magn\u00e9tica y le muestras la fotograf\u00eda de un desconocido, su actividad cerebral cambia si sabe que el desconocido tambi\u00e9n es una persona del grupo de leopardos. Su positividad hacia las dem\u00e1s personas del grupo de leopardos aumenta e incluso supera los prejuicios raciales que intervendr\u00edan en otras circunstancias.<\/p>\n\n\n\n<p>Packer y Van Bavel consideran que los estudios de grupo m\u00ednimo est\u00e1n \u201centre los estudios m\u00e1s importantes en la historia de la psicolog\u00eda\u201d. Demuestran que \u201cel sentido de identidad del ser humano \u2014nuestro centro de gravedad\u2014 no se ancla en un solo lugar. Con el lanzamiento de una moneda al aire, las personas construyeron identidades completamente nuevas en cuesti\u00f3n de minutos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Las recompensas de este tipo de conexi\u00f3n terminan motivando todo tipo de comportamientos humanos maravillosos, a veces de maneras menos evidentes de lo que se podr\u00eda suponer. Lo que en un inicio despert\u00f3 mi inter\u00e9s en todo este fen\u00f3meno fue una conversaci\u00f3n que tuve con Mark Snyder, un psic\u00f3logo de la Universidad de Minnesota que ha estudiado el voluntariado en Estados Unidos desde mediados de los a\u00f1os ochenta, cuando comenz\u00f3 a observar a voluntarios que atend\u00edan a personas con sida. Le pregunt\u00e9 a Snyder por qu\u00e9 las personas dedicaban su tiempo a ayudar a los dem\u00e1s; todos los a\u00f1os, los estadounidenses dedican de manera gratuita <a href=\"https:\/\/causeinspiredmedia.com\/google-ads\/the-value-of-volunteers\/\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">alrededor de 8000 millones de horas<\/a> al voluntariado, un estimado de m\u00e1s de 200.000 millones de d\u00f3lares en trabajo. Empez\u00f3 por se\u00f1alar que \u201cse nos socializa para creer que la caridad es altruista, que no deber\u00eda sentirse bien\u201d, pero esto es un mito. Las investigaciones de Snyder demuestran que los voluntarios que contin\u00faan su labor durante m\u00e1s tiempo son los que superan una motivaci\u00f3n m\u00ednimamente altruista y gozan de las recompensas inevitables y m\u00e1s ego\u00edstas que obtienen en el proceso.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las m\u00e1s importantes es la conexi\u00f3n humana: el voluntariado crea amistades, ampl\u00eda las redes sociales y les da a los voluntarios un mayor sentido de pertenencia con respecto a los otros voluntarios y sus comunidades en general. Es un bucle de retroalimentaci\u00f3n, explic\u00f3 Snyder, un ciclo involuntariamente virtuoso. Entre m\u00e1s fuertes se hacen esos lazos, m\u00e1s gratificante se vuelve el trabajo para los voluntarios y m\u00e1s se comprometen con la causa.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, este fen\u00f3meno es moralmente neutral, agreg\u00f3 Snyder. La unidad es un material fisible; no podemos predecir ni controlar la reacci\u00f3n que va a provocar. \u201cEl proceso que mueve a los individuos a actuar \u2014a seguir sus propias motivaciones y conectar con otras personas con un sentido compartido de comunidad\u2014 funciona sin importar si nosotros estamos o no de acuerdo con los fines a los que sirve en \u00faltima instancia\u201d, coment\u00f3 Snyder. El grupo de voluntarios que dedica su s\u00e1bado a trabajar en una cl\u00ednica de vacunaci\u00f3n contra la covid y el grupo de voluntarios que dedica su s\u00e1bado a protestar afuera de la cl\u00ednica est\u00e1n, en t\u00e9rminos psicol\u00f3gicos, montados en la misma ola. Cada esfuerzo es sostenible, explic\u00f3, \u201cporque las personas que trabajan para alcanzar esos fines suelen considerarlos valiosos y justos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese impulso parece intensificarse a\u00fan m\u00e1s durante un desastre. Desde hace mucho tiempo, los soci\u00f3logos han observado la formaci\u00f3n de grupos emergentes: comunidades ad hoc de voluntarios autoorganizadas que surgen de manera espont\u00e1nea para atender problemas espec\u00edficos durante desastres naturales. Estos voluntarios pueden buscar v\u00edctimas entre los escombros de un edificio derrumbado o recurrir a las redes sociales para sistematizar la diseminaci\u00f3n de informaci\u00f3n sobre personas desaparecidas. Los desastres son interrupciones de la vida cotidiana con vac\u00edos de incertidumbre. Crear una comunidad con otras personas \u2014sobre todo una comunidad que act\u00faa con un prop\u00f3sito\u2014 le ayuda a la gente a recuperar la certeza y la voluntad. En una cat\u00e1strofe, pasar a la acci\u00f3n puede tener un efecto restaurativo e incluso euf\u00f3rico, y parece ser \u00fatil para que los sobrevivientes conserven la salud mental.<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe destacar, ya que tal vez no lo sientas cada segundo del d\u00eda, que, si est\u00e1s leyendo esto, est\u00e1s sobreviviendo un desastre, uno espantoso pero tambi\u00e9n extra\u00f1amente desconcertante y abstracto. M\u00e1s de cinco millones de personas han muerto, pero no siempre ha habido montones evidentes de escombros hacia los que el resto de nosotros podamos salir corriendo ni maneras 100 por ciento satisfactorias de recuperar nuestra voluntad o brindar ayuda. Por ejemplo, no s\u00e9 c\u00f3mo funciona una vacuna de ARNm y, aunque alguna vez dud\u00e9 o hasta me preocup\u00f3 cu\u00e1n seguras eran, al final solo decid\u00ed confiar en la comunidad cient\u00edfica que me dec\u00eda que deb\u00eda ponerme una en el brazo.<\/p>\n\n\n\n<p>En estas circunstancias, imaginen a un grupo de personas que se apresuran a ayudar, pero reciben de la gente en quien conf\u00edan informaci\u00f3n err\u00f3nea o incluso falsa que no pueden refutar, o no tienen el conocimiento suficiente para cuestionar ni la motivaci\u00f3n de contradecir. Quiz\u00e1 les dicen que los escombros est\u00e1n al este cuando en realidad est\u00e1n al oeste, o que lo que se avecina es un tsunami en lugar de un incendio. Imaginen lo improductivas que resultar\u00edan sus reacciones. Podr\u00edan salir corriendo a brindar auxilio en la direcci\u00f3n equivocada y solo seguir corriendo durante meses o a\u00f1os, mientras persistiera el desastre. Aun si el acto de correr no pareciera tener mucho impacto desde un punto de vista objetivo, estar\u00edan corriendo en grupo, lo cual se siente mejor que no hacer nada solo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo se podr\u00eda convencer a estas personas de que dejaran de correr? \u00bfC\u00f3mo se les podr\u00eda pedir que regresaran?<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cJam\u00e1s en mi vida hab\u00eda visto un comportamiento antisocial a esta escala en Estados Unidos; nunca hab\u00eda visto que se elevara hasta el nivel de la pol\u00edtica dominante. Ha sido de verdad alarmante\u201d, me dijo Scott Gabriel Knowles.<\/p>\n\n\n\n<p>Knowles es historiador y profesor en el Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnolog\u00eda de Corea, un estadounidense que ha estudiado desastres desde hace 20 a\u00f1os. Explic\u00f3 que la bibliograf\u00eda acad\u00e9mica sobre desastres habla de los grupos emergentes principalmente como movimientos prosociales: gente que se une para ayudar al pr\u00f3jimo. Y, en la gran mayor\u00eda de los casos, esa ha sido la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2021\/01\/06\/espanol\/estados-unidos\/fotos-capitolio-protestas.html\">6 de enero<\/a> encendi\u00f3 su televisor y ah\u00ed tambi\u00e9n vio un grupo emergente: una comunidad de insurrectos sumamente mal informados, si no es que deliberadamente mal informados, que, si bien no hab\u00eda duda de que hab\u00edan sido alebrestados por una figura de autoridad en el mitin previo al suceso, ahora estaban irrumpiendo en el Capitolio como un grupo autoorganizado de voluntarios. \u201cNo puedo deconstruir la psicolog\u00eda de cada una de esas personas\u201d, explic\u00f3 Knowles, pero le qued\u00f3 claro a partir de algunas de sus declaraciones que muchas de ellas eran parte de \u201cuna comunidad que est\u00e1 reaccionando a algo que considera un desastre m\u00e1s grande que la covid: las protestas del movimiento Black Lives Matter\u201d. Es decir, estaban respondiendo a una emergencia percibida, convencidos de que eran ellos quienes deb\u00edan cumplir la misi\u00f3n. (\u201cSi no pelean en cuerpo y alma, ya no tendr\u00e1n un pa\u00eds que defender\u201d, <a href=\"https:\/\/www.npr.org\/2021\/02\/10\/966396848\/read-trumps-jan-6-speech-a-key-part-of-impeachment-trial\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">les hab\u00eda dicho<\/a> el presidente que pronto dejar\u00eda el cargo).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEstos son grupos de personas que han hecho exactamente lo que la literatura dice que van a hacer\u201d, reconoci\u00f3 Knowles, \u201cpor desagradable que me parezca. Si la gente siente que su grupo est\u00e1 en peligro o que ha ocurrido un desastre, va a tomar cartas en el asunto de formas innovadoras\u201d. Es dif\u00edcil imaginar un comportamiento m\u00e1s antisocial que tratar de anular una elecci\u00f3n democr\u00e1tica con caos y violencia. Pero los insurrectos lo hicieron juntos y, al parecer, alegremente: se tomaron selfis y las publicaron en Facebook con bromas bobas en tiempo real. Dentro de su comunidad, esta tambi\u00e9n era una actividad prosocial. En cierto sentido, eran como el ermita\u00f1o, pues, al sentir la misma insatisfacci\u00f3n y aversi\u00f3n hiperb\u00f3licas respecto al rumbo de la sociedad, se hab\u00edan encontrado unos a otros en lugar de hallar cada uno su propia cueva.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfRecuerdan al tipo del podio? Adam Johnson es el hombre de 36 a\u00f1os que viaj\u00f3 a Washington desde Florida y fue <a href=\"https:\/\/www.washingtonpost.com\/dc-md-va\/2021\/11\/22\/pelosi-lectern-defendant-guilty-plea\/\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">fotografiado<\/a> mientras se paseaba en medio del caos en la Rotonda del Capitolio con el atril robado de Nancy Pelosi bajo el brazo. No ten\u00eda nada de inofensivo; era parte de un acto de vandalismo. No obstante, ah\u00ed solo al centro de la fotograf\u00eda, saludando a la c\u00e1mara con la mano y con una sonrisa de oreja a oreja, ten\u00eda la expresi\u00f3n un poco desconcertada pero animada de un t\u00e9cnico de giras que descarga el equipo tras un concierto alucinante.<\/p>\n\n\n\n<p>El mes pasado, despu\u00e9s de que Johnson se declar\u00f3 culpable de \u201callanar o permanecer en un edificio restringido\u201d, un juez federal, Reggie B. Walton, explic\u00f3 que estaba considerando enviar a Johnson a prisi\u00f3n: \u201cTal parece que usted crey\u00f3 que este era un evento divertido en el cual participar\u201d, <a href=\"https:\/\/www.bradenton.com\/news\/local\/crime\/article256031662.html\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">reprendi\u00f3<\/a> el juez Walton al hombre del podio desde el estrado. Pero hizo m\u00e1s que rega\u00f1arlo. Se dirigi\u00f3 a Johnson casi como si fuera una especie de recipiente vac\u00edo, un receptor con poca voluntad y un amplificador de las energ\u00edas de otras personas: un tipo absolutamente influenciable al que le encanta sentir que pertenece a un grupo. \u201cUsted fue lo suficientemente cr\u00e9dulo como para venir hasta ac\u00e1 desde Florida guiado por una mentira y luego asociarse con personas, con base en esa mentira, para intentar socavar la voluntad del pueblo estadounidense\u201d,<a href=\"https:\/\/www.bradenton.com\/news\/local\/crime\/article256031662.html\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\"> insisti\u00f3 el juez<\/a>. Y esas otras personas siguen all\u00e1 afuera y contin\u00faan promulgando esa misma mentira. \u201cEntonces, d\u00edgame, \u00bfpor qu\u00e9 no deber\u00eda encerrarlo? \u00bfPor qu\u00e9 deber\u00eda creer que no volver\u00e1 a hacer esto?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>No tengo la soluci\u00f3n para el problema de personas como el tipo del podio: c\u00f3mo, a nivel social, dejar de fabricarlas o neutralizar el potencial destructivo de las que ya existen. Es deprimente reconocer que la comunidad, una herramienta poderosa para resolver nuestros problemas m\u00e1s intrincados, tambi\u00e9n puede ser una incubadora poderosa y aceleradora de problemas. Y es todav\u00eda m\u00e1s deprimente porque esos problemas siguen multiplic\u00e1ndose y agrand\u00e1ndose. Incluso m\u00e1s all\u00e1 de la pandemia, hay suficiente confusi\u00f3n y precariedad en Estados Unidos (en la realidad y en la imaginaci\u00f3n), y a una escala que va desde familias hasta el nivel planetario, para que cualquier d\u00eda tambi\u00e9n pueda sentirse como una crisis. Cuando un sistema parece no estar funcionando y se percibe indiferente, imprudente o corrupto, eso cuenta como una clase de desastre y es probable que la gente se agrupe y reaccione, para bien o para mal.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos ser\u00e1n voluntarios y otros ser\u00e1n justicieros. Pero tal vez todos reaccionen a un sentimiento similar de ca\u00edda libre o de estar dando tropiezos. Esto no significa que voluntarios y justicieros sean equivalentes en t\u00e9rminos morales; a fin de cuentas, la moral es lo que <em>impide<\/em> que sean equivalentes. S\u00e9 que es importante seguir haciendo esa distinci\u00f3n, seguir denunci\u00e1ndola. Tambi\u00e9n s\u00e9 que eso no basta.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2021\/12\/28\/espanol\/opinion\/covid-aislamiento.html?action=click&amp;module=RelatedLinks&amp;pgtype=Article\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2021\/12\/28\/espanol\/opinion\/covid-aislamiento.html?action=click&amp;module=RelatedLinks&amp;pgtype=Article\">Original. <\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando le\u00ed sobre el ermita\u00f1o serbio Panta Petrovic este verano, me simpatiz\u00f3 de inmediato aunque comprend\u00ed que, como es un ermita\u00f1o mis\u00e1ntropo, yo a \u00e9l no le caer\u00eda bien. 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