{"id":43390,"date":"2021-11-03T10:21:29","date_gmt":"2021-11-03T16:21:29","guid":{"rendered":"https:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/?p=43390"},"modified":"2021-11-03T10:21:39","modified_gmt":"2021-11-03T16:21:39","slug":"latinoamerica-lunatica-como-es-vivir-con-esquizofrenia-en-esta-region","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/latinoamerica-lunatica-como-es-vivir-con-esquizofrenia-en-esta-region\/","title":{"rendered":"Latinoam\u00e9rica lun\u00e1tica. \u00bfC\u00f3mo es vivir con esquizofrenia en esta regi\u00f3n?"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image\"><img alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Dormir es lo m\u00e1s bello que hay. Poder so\u00f1ar significa para m\u00ed vivir una vida mejor. Cuando duermo, cesan el displacer, la enajenaci\u00f3n, la impaciencia, la ansiedad, el hast\u00edo, el tiempo. Mientras duermo no tengo ning\u00fan s\u00edntoma de nada: soy un mortal como cualquier otro. Cuando duermo no tengo esquizofrenia; soy saludable, vivo, inteligente, l\u00facido. Ahora estoy despierto, y s\u00ed, verdaderamente tengo esquizofrenia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Son las 8 de la ma\u00f1ana.<\/strong> Mi atenci\u00f3n se la pelean los movimientos involuntarios y el pensamiento intrusivo: no una o dos, sino remolinos de ideas inc\u00f3modas que se me atraviesan en la mente. En mi cabeza se entremezclan la banda sonora de <em>James Bond<\/em> \u2014que, entre tantas cosas para experimentar, es algo entretenido\u2014, m\u00fasica de g\u00e9neros populares \u2014que deb\u00ed o\u00edr en tiendas o taxis\u2014, canciones estridentes de bandas de viejos amigos, la melod\u00eda de la l\u00ednea de mi banco, preocupaciones de dinero. En mi caso, esos s\u00edntomas no son algo extra\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo con el doctor Efra\u00edn Noguera, psiquiatra y profesor de psiquiatr\u00eda en la Universidad de los Andes de Bogot\u00e1, \u201cla esquizofrenia es tal vez la enfermedad mental m\u00e1s conspicua y con mayor estigma social de la psiquiatr\u00eda. Es la enfermedad a la que se le asocia el mote de la \u2018locura\u2019\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En palabras de Noguera, \u201cse trata de una enfermedad mental cr\u00f3nica que se caracteriza por crisis en las que el o la paciente manifiesta s\u00edntomas que pueden llegar a ser graves y requerir hospitalizaci\u00f3n. Los s\u00edntomas m\u00e1s frecuentes son ideas delirantes, alucinaciones y desorganizaci\u00f3n del pensamiento\u201d. Aunque los efectos de la enfermedad suelen ser duros, de acuerdo con el doctor Noguera, \u201ccon tratamiento adecuado, los pacientes pueden tener un aceptable funcionamiento social, familiar y laboral\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras desayunar me digo que al menos no tomo tantos medicamentos: en Internet dicen que esa es una ventaja de ser tratado en Latinoam\u00e9rica con relaci\u00f3n a Norteam\u00e9rica y Europa. Que as\u00ed se superan mejor los s\u00edntomas. A diario tomo un antidepresivo y un medicamento que me ayuda a controlar los movimientos involuntarios; adem\u00e1s, una enfermera viene a aplicarme un antipsic\u00f3tico una vez al mes. Como vivo en Colombia, todo eso me lo da la EPS: la empresa prestadora de salud que pago mes a mes, la cual administra, aprueba o reprueba los medicamentos y tratamientos que ordenan los m\u00e9dicos. Sin embargo, las cosas podr\u00edan ser mejores.<\/p>\n\n\n\n<p>En medio de la entrevista, Frank comienza a desconfiar de m\u00ed. Seg\u00fan dice, lo que estoy pregunt\u00e1ndole no le sirve a nadie, y m\u00e1s tarde empieza a borrar sus respuestas. Aquello que Frank manifiesta no es extra\u00f1o; m\u00e9dicamente, se llama <em><strong>apat\u00eda<\/strong><\/em>, y se relaciona con la <strong>insociabilidad<\/strong>. Dif\u00edcilmente la apat\u00eda se puede tratar con medicamentos; requiere terapias que \u00e9l dice que ha hecho para conseguir la pensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Frank me recuerda a <strong>Belinda<\/strong>, cuyo nombre ha sido cambiado tambi\u00e9n para su protecci\u00f3n: una argentina con esquizofrenia de quien supe por un grupo de WhatsApp. Aunque ella hizo lo que pudo por trabajar en un hotel como recepcionista, o\u00eda voces que le dec\u00edan que desconfiara de los dem\u00e1s e hiciera cosas indebidas; de ese modo, perdi\u00f3 el trabajo. Belinda tambi\u00e9n atac\u00f3 a su antigua terapeuta cuando hab\u00eda sido internada en un hospital psiqui\u00e1trico.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00faltima vez que habl\u00e9 con ella, Belinda me dijo que hab\u00eda dejado de tomar los medicamentos; que quienes la atend\u00edan eran parte de un complot junto con las farmac\u00e9uticas \u2014teor\u00eda ya popular\u2014; que su terapeuta la estaba manipulando y que sent\u00eda que la ten\u00eda que matar. Trat\u00e9 de contactarla para esta nota, pero no logr\u00e9 saber nada de ella. Imagino que tal vez la hospitalizaron. Ojal\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Son las 9 de la ma\u00f1ana.<\/strong> Pienso que hace poco tiempo mi cuadro no era como el que tengo ahora. Yo no sol\u00eda estar tan enfermo \u2014y esa es la forma adecuada de llamar a la esquizofrenia: <em><strong>enfermedad<\/strong><\/em>, as\u00ed algunas personas est\u00e9n obsesionadas con que es nada m\u00e1s un trastorno, y que todos sus s\u00edntomas se pueden curar con terapia\u2014: los d\u00edas pod\u00edan ser m\u00e1s tranquilos, o al menos m\u00e1s llevaderos, en medio de la posibilidad de la <em>locura<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo, en una \u00e9poca reciente pod\u00eda llegar a sufrir los denominados <strong>s\u00edntomas positivos de la esquizofrenia<\/strong>: los de peor fama, los que padece Frank y que mencion\u00f3 el doctor Noguera. Alucinaciones como ver cosas que no existen, delirios como sentir que me persegu\u00edan, que me observaban o que me le\u00edan la mente, alucinar un sabor \u2014lo m\u00e1s raro que me ha pasado\u2014 u o\u00edr voces. En alg\u00fan momento aquellos s\u00edntomas se salieron de control: pens\u00e9 que ten\u00eda contacto con esp\u00edritus, que pod\u00eda hacer hechizos, maldiciones y conjuros. Era lo que me pasaba cuando por alg\u00fan motivo dejaba de tomarme mis medicamentos o me estaba adaptando a uno de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ahora son las 10:30 de la ma\u00f1ana.<\/strong> Por dos horas he tratado de volver a dormir, y no es que sea domingo o festivo. Aquello de querer dormir es una manifestaci\u00f3n de uno de los s\u00edntomas negativos, la sensaci\u00f3n de que no tengo voluntad para ninguna cosa: se llama <em><strong>abulia<\/strong><\/em>. Se siente como cargar sobre la espalda una piedra invisible y enorme que no me deja hacer nada, pero que tampoco me permite descansar. Tal vez Cristo tuvo abulia antes de su crucifixi\u00f3n; y decir eso, adem\u00e1s de un sacrilegio, no es una exageraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Claro est\u00e1 que puedo tratar de dormir porque ahora, adem\u00e1s de elaborar este escrito, no tengo ninguna otra cosa que hacer. Me qued\u00e9 sin trabajo. Y eso tambi\u00e9n es com\u00fan entre las personas que tenemos esquizofrenia: el desempleo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta, adem\u00e1s de ser una enfermedad rara y costosa, es seriamente incapacitante. Sin embargo, muchos procuramos que no se nos note, y buscamos algo para hacer. Solo que las limitaciones que trae consigo la condici\u00f3n, y el que nuestros empleadores noten o se enteren igual de lo que tenemos, o de que no estamos enteramente bien de salud \u2014por los errores que cometemos, dados los s\u00edntomas cognitivos, que involucran errores en la coordinaci\u00f3n y la memoria\u2014, nos deja muchas veces desempleados nuevamente. Por eso, aunque nadie lo quiera admitir, quienes padecemos esta condici\u00f3n somos una poblaci\u00f3n especialmente vulnerable.<\/p>\n\n\n\n<p>Diego Fern\u00e1ndez, chileno de 28 a\u00f1os, ha hecho cada cosa. Ha sido alba\u00f1il, pescador y guardia. Sin embargo, ya est\u00e1 pensionado, al igual que Frank. Seg\u00fan dice, para trabajar ha dejado de tomar algunos de sus medicamentos, y eso posiblemente hizo m\u00e1s complejo su cuadro. En su caso se entremezclan la <strong>psicosis<\/strong> \u2014es decir, los s\u00edntomas positivos propios de la enfermedad\u2014 y situaciones psicol\u00f3gicas como el miedo, la ira y la rabia. Diego dice que hered\u00f3 el malestar de situaciones inc\u00f3modas que vivi\u00f3 en la escuela. Adem\u00e1s, reconoce que ha sido aislado por tener la condici\u00f3n; que ha abusado del alcohol y que se automedica con drogas que le sirven para lidiar con las patolog\u00edas psiqui\u00e1tricas.<\/p>\n\n\n\n<p>Es una pena enterarme de lo que me confiesa Diego, porque me cae muy bien: parece ser una buena persona. Creo que \u00e9l no distingue adecuadamente los s\u00edntomas negativos de los positivos, y no s\u00e9 si eso sea bueno o malo, pero s\u00ed es raro. Aunque me dice que ha experimentado los s\u00edntomas negativos cuando le explico cu\u00e1les son, creo que no los padece realmente. Eso imagino; eso espero.<\/p>\n\n\n\n<p>Diego me hace pensar en todos los miedos que tengo. \u00bfQu\u00e9 tan grandes son? Resultan temibles, inconmensurables, ensordecedores. Son del tama\u00f1o de las mayores pesadumbres y del cambio clim\u00e1tico, que es enorme; y no es del todo inadecuado medirlos de ese modo, porque son temores al mundo que lo ocasion\u00f3 precisamente. Se expanden por kil\u00f3metros y kil\u00f3metros, millas y millas, miradas y gestos: son el miedo a lo humano. \u00bfCompartiremos esos temores todas las personas diagnosticadas de esquizofrenia?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Son las 11:30 de la ma\u00f1ana.<\/strong> Pienso en los otros <strong>s\u00edntomas negativos<\/strong>, que se llaman as\u00ed porque significan la ausencia de algo que normalmente deber\u00eda estar presente en la realidad, y que he nombrado con palabras ligadas a sensaciones convencionales. As\u00ed, no solamente los colecciono mejor, sino que percibo que puedo lidiar mejor con ellos. Siento que los saco de las esferas m\u00e9dicas, en las que son inaccesibles, inalcanzables, irreversibles: los hago m\u00e1s pr\u00f3ximos, familiares, tal vez superables.<\/p>\n\n\n\n<p>A la <em><strong>anhedonia<\/strong><\/em>, la sensaci\u00f3n de que no se siente gusto ni placer por nada, la he llamado displacer \u2014aunque esa sea una noci\u00f3n est\u00e9tica y no el nombre de un s\u00edntoma\u2014; y a la <em><strong>apat\u00eda<\/strong><\/em>, la falta de inter\u00e9s por cosas que deber\u00edan despert\u00e1rmelo, desmotivaci\u00f3n. La acatisia, el temblor y la necesidad objetiva y subjetiva de alguna especie de movimiento, es inquietud. La depresi\u00f3n, tristeza. La ansiedad, su cariz: su peso, persiste.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Son las 12:30 del mediod\u00eda.<\/strong> Es la hora del ba\u00f1o. Para m\u00ed, ducharme es una de las cosas m\u00e1s dif\u00edciles que existen; la incomodidad que me hace sentir es tan grande como inexplicable. Cuando me cae el agua caliente encima, siento que me asfixio y que el coraz\u00f3n no late, sino que corre desesperado: se me duermen las manos, no me logro mover bien, mi cuerpo choca contra s\u00ed mismo. Cuando me seco, siento que la sensaci\u00f3n del fr\u00edo me congela y me lleva afuera de m\u00ed. Imagino que algo como eso lo sentimos todos; pero yo no he tenido esquizofrenia toda la vida: todav\u00eda recuerdo lo que se sent\u00eda ba\u00f1arse antes, incluso en la madrugada. Era una sensaci\u00f3n completamente diferente, c\u00e1ndida, de humanidad eterna compartida con quien se estuviera ba\u00f1ando en su casa al mismo tiempo. Ahora, en la ducha, solo percibo una incomodidad ag\u00f3nica, la antesala de un exilio.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso me recuerda que una de las sensaciones m\u00e1s comunes de la esquizofrenia es la ignorancia sobre cu\u00e1l es el origen de los s\u00edntomas que experimentamos. En algunas p\u00e1ginas divulgativas de Internet dice que algunos padecimientos son realmente ocasionados por los f\u00e1rmacos, y no por la enfermedad en s\u00ed misma.<\/p>\n\n\n\n<p>Me he enterado de personas a las que cosas como esas les sirven. Como dicen: hay gente para todo. Solo que para la mayor\u00eda de quienes tenemos esquizofrenia, las sustancias alucin\u00f3genas son peligrosas. Son un riesgo peor que quedarnos sin medicamentos. Con todo, siguen apareciendo testimonios de personas que se curan espont\u00e1neamente o con remedios absurdos; historias que se crean y se difunden como leyendas urbanas. A veces quisiera ser como ellos. Pero yo, que lo he probado casi todo, creo que esas personas tienen algo distinto a lo que yo padezco.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Son las 3:30 de la tarde.<\/strong> Acabo de atravesar un ataque de ansiedad. No s\u00e9 si habr\u00e1 sido por las diligencias que tengo pendientes o porque hacer este escrito se ha convertido en un desaf\u00edo gigantesco. Cuando se tiene esquizofrenia, la ansiedad se siente como un ataque patol\u00f3gico de impaciencia; como lo que se sentir\u00eda si se tuviera que orinar y todos los ba\u00f1os del mundo estuvieran ocupados. Pero debo reconocer que mi caso es el de alguien relativamente funcional; que es manejable: que soy afortunado.<\/p>\n\n\n\n<p>Hugo Ben\u00edtez, cuyo nombre ha sido modificado para proteger su identidad, vive en el estado de Hidalgo, en M\u00e9xico, y tiene 47 a\u00f1os. Catalina, su cu\u00f1ada, debe responder la entrevista por \u00e9l. Es ella quien vela porque se tome los medicamentos. Dice que es muy dif\u00edcil lograr que Hugo cumpla con su aseo diario: depende de que otros le ayuden a hacer las tareas cotidianas; que le digan qu\u00e9 hacer en cada momento, y que lo traten con paciencia, o que lo rega\u00f1en cuando no hace lo que es debido, porque de lo contrario se desconecta de la realidad y se puede poner violento. Hugo, al igual que mi exnovia, ya ha intentado suicidarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Hugo tiene un hermano que padece la misma enfermedad, cuyo estado es m\u00e1s grave; Catalina no da mayores detalles al respecto. Seg\u00fan cuenta ella, en su pa\u00eds sol\u00eda haber una fuerte cultura de temor hacia las personas con esquizofrenia; pero, al parecer, eso ha cambiado: aunque Hugo exhibe un pensamiento exc\u00e9ntrico (como cuando dijo que la Tierra temblaba porque las mujeres eran infieles) no es maltratado por nadie.<\/p>\n\n\n\n<p>Catalina reconoce que, antes de que Hugo empezara a vivir con ella y con su marido, no comprend\u00eda muy bien lo que le pasaba. Pero con el tiempo se han ajustado uno al otro, y ella ya entiende un poco mejor lo que sucede con \u00e9l. Aunque no obtienen apoyo gubernamental, ni de ninguna entidad prestadora de salud, Catalina guarda la esperanza de que el nuevo gobierno traiga consigo cambios con los que se les otorguen apoyos para los cuidados de Hugo: que se extiendan los subsidios de los menores incapacitados a los adultos en esa condici\u00f3n. Hasta ahora, ella y su marido tienen que pagar incluso por sus medicamentos.<\/p>\n\n\n\n<p>Como les suele suceder a las personas que he entrevistado, a m\u00ed me pasa que siempre hay una ficha que me hace falta en el rompecabezas. En todo momento siento que algo no me cuadra: siempre queda alguna cosa que echo de menos, que olvido y que no est\u00e1 bien o que no encaja en su lugar. \u00bfHabr\u00e9 dejado la puerta de la casa abierta? \u00bfEstar\u00e1 alg\u00fan fog\u00f3n prendido? No es eso, es la esquizofrenia. As\u00ed se siente.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 c\u00f3mo llamar a esa sensaci\u00f3n de incomodidad permanente, a la que me he habituado eventualmente. Tal vez es todo; tal vez no sea nada. No lo s\u00e9. El trazo de una ausencia insistente puebla todo mi tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Son las 6 de la tarde<\/strong> y es mi hora sagrada. A las 6 me dedico siempre a lo \u00fanico que me sostiene indemne en mi d\u00eda a d\u00eda, semana a semana, mes a mes: meditar. Los lunes, con mi amiga Adriana Mar\u00edn, y el resto de la semana con mi madre, me dedico a pensar en nada: a ser nada; es decir, a ser yo mismo, mientras que la noche no acaba de llegar.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En lo que mejor puedo definir como un doblez del tiempo, me inclino sobre mi sombra y contemplo el infinito afuera y adentro m\u00edo. Soy feliz a pesar de y precisamente por la imperfecci\u00f3n de todo, las grietas que hay en el infinito trasegar temporal.<\/p>\n\n\n\n<p>He aprendido que meditar, mi mejor terapia, que hago bien y mal, que me acompa\u00f1a y me abandona, no tiene ning\u00fan efecto inmediato en m\u00ed. Por eso lo hago, y con los meses mejoro y empeoro; me uno mejor a los otros, a quienes est\u00e9n, a nadie. Es la \u00fanica forma como vivo solo y convivo con los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Son las 7:30 de la noche.<\/strong> Acabamos de cenar. A casi nadie le he contado que, despu\u00e9s de salir de mi \u00faltima hospitalizaci\u00f3n, qued\u00e9 habituado a la terapia de resolver sopas de letras, lo cual ahora hago con mi madre. Jugar a buscar palabras, algo que aprend\u00ed a hacer cuando estaba encerrado, es como la vida: te dan un tema, unos t\u00e9rminos y una secuencia a la que obedecen, una l\u00f3gica; pero, a la hora de la verdad, las cosas aparecen en el orden que se les da la gana.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s as\u00ed a cada anochecer lo acompa\u00f1e la promesa de un amanecer ligeramente distinto: m\u00e1s apacible; tal vez con el brillo del tiempo antes del tiempo en el que he padecido esquizofrenia, o al menos sin sus s\u00edntomas m\u00e1s brutales. Y digo eso porque tanta terapia y tanto ajetreo en algo ha resultado, de algo ha servido: en algo he mejorado. Ser\u00e1 que al menos he aprendido a tener la paciencia con que aguardo la llegada de otros d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, el caso de Elkin V\u00e1squez, bogotano de 32 a\u00f1os, es una excepci\u00f3n notoria a la regla. Elkin me explica que los gastos de sus cuidados corren por cuenta de \u00e9l y de su familia. Adem\u00e1s, me cuenta que en ocasiones ha tenido delirios y alucinaciones, pero que los ha controlado inspir\u00e1ndose en el matem\u00e1tico John Nash. Elkin r\u00ede cuando habla de eso.<\/p>\n\n\n\n<p>Elkin arguye tambi\u00e9n que en nuestro pa\u00eds no hay una cultura en torno a la salud mental, en la que converjan atenci\u00f3n m\u00e9dica y psicol\u00f3gica, e intervenci\u00f3n individual y familiar. Creo que en eso no se equivoca: me dice que estamos lejos, por ejemplo, de Espa\u00f1a. Afortunadamente, \u00e9l nunca ha dejado de tomarse los medicamentos; eso lo ha ayudado a tener una recuperaci\u00f3n constante.<\/p>\n\n\n\n<p>Como muchos de nosotros, Elkin no sabe qu\u00e9 desencaden\u00f3 la enfermedad, pero me cuenta que le ha permitido trabajar en la biblioteca central de la Universidad de Antioquia. El caso de Elkin, al igual que el m\u00edo, es el de pocas personas. No muchos conseguimos tener una vida m\u00e1s o menos normal, exenta de muchas privaciones, relativamente tranquila.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez, si todos aprendemos a incorporar no solo palabras sino actitudes cuidadosas y abiertas acerca de la salud mental, el mundo sea mejor para los que padecemos algo como la esquizofrenia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s en eso subyazga una clave para convivir con la enfermedad, y ante ella todos podamos estar \u00edntegros, l\u00facidos, completos: como somos en sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.vice.com\/es\/article\/g5qx43\/latinoamerica-lunatica-como-es-vivir-con-esquizofrenia-en-esta-region\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/www.vice.com\/es\/article\/g5qx43\/latinoamerica-lunatica-como-es-vivir-con-esquizofrenia-en-esta-region\">Original. <\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dormir es lo m\u00e1s bello que hay. Poder so\u00f1ar significa para m\u00ed vivir una vida mejor. 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