{"id":42730,"date":"2021-08-04T00:05:00","date_gmt":"2021-08-04T05:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/?p=42730"},"modified":"2021-08-03T23:40:41","modified_gmt":"2021-08-04T04:40:41","slug":"soy-hombre-y-yo-tambien-tengo-depresion-postparto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/soy-hombre-y-yo-tambien-tengo-depresion-postparto\/","title":{"rendered":"Soy hombre y yo tambi\u00e9n tengo depresi\u00f3n postparto"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image\"><img alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Empec\u00e9 a hiperventilar y me escond\u00ed hecho un ovillo bajo el escritorio de mi despacho. Pude o\u00edr a mi jefe entrando y dejando el correo sobre la mesa. No s\u00e9 si lleg\u00f3 a enterarse de que yo estaba ah\u00ed abajo mientras intentaba (en vano) contener la respiraci\u00f3n agitada y las l\u00e1grimas que me brotaban.<\/p>\n\n\n\n<p>No esperaba que el trabajo de mis sue\u00f1os fuera as\u00ed. Me estaba esforzando mucho por encontrar un equilibrio entre mis responsabilidades como editor de una revista y padre de dos ni\u00f1os peque\u00f1os, uno de ellos de menos de un a\u00f1o, pero sent\u00eda que estaba fracasando en mi objetivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Como era el \u00fanico miembro del equipo con hijos peque\u00f1os, siempre me preocupaba que mis compa\u00f1eros pensaran que mis hijos me estaban privando de buenas historias que narrar en la revista.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero cuando por fin pensaba que le hab\u00eda cogido el tranquillo a mi nuevo trabajo, llegaba otro correo electr\u00f3nico con un nuevo problema que solucionar, y siempre me culpaba a m\u00ed por permitir que sucediera. Cada d\u00eda desde que empec\u00e9 mis andaduras como padre por segunda vez me ahogaba en mis responsabilidades. Cuando estaba con mis hijos, buscaba esos momentos en los que te das cuenta de que ha merecido la pena ser padre. Si no lo consegu\u00eda, me iba a la cama pensando que hab\u00eda decepcionado a mi familia por no ser un padre comprometido.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada pocos d\u00edas sufr\u00eda un ataque de p\u00e1nico que me dejaba incapaz de salir de la cama. Me sent\u00eda in\u00fatil y no sab\u00eda cu\u00e1nto m\u00e1s aguantar\u00eda si no pod\u00eda estar ah\u00ed para mi esposa y mis hijos.<video muted=\"true\" src=\"blob:https:\/\/www.huffingtonpost.es\/e72d24b6-85bb-0647-b0ab-afee735ff7ad\" spellcheck=\"false\" data-gramm=\"false\" width=\"629\" height=\"354\"><\/p>\n\n\n\n<p>Los s\u00edntomas encajaban con lo que estaba experimentando: ira, desesperanza, sensaci\u00f3n de distanciamiento de la familia, estr\u00e9s laboral, culpabilidad por no estar suficientemente implicado en el hogar, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>A mi esposa le empez\u00f3 a preocupar verme as\u00ed. Esto estaba da\u00f1ando nuestra relaci\u00f3n y mi forma de hablar con nuestros hijos.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/oceanshealthcare.com\/mens-mental-health\">Seg\u00fan la National Alliance on Mental Illness<\/a>, los hombres son menos dados a buscar tratamiento para su depresi\u00f3n debido a los estigmas que rodean la salud mental. Yo mismo era reacio, pero me pesaba m\u00e1s el no ser la clase de padre que quer\u00eda ser. As\u00ed pues, acab\u00e9 siguiendo el consejo de mi amiga y ped\u00ed cita con su amiga psic\u00f3loga.<\/p>\n\n\n\n<p>Echando la vista atr\u00e1s, me doy cuenta de que empec\u00e9 ya con un muro a mi alrededor. Hab\u00eda le\u00eddo historias de personas que han recibido diagn\u00f3sticos incorrectos o que han sufrido efectos secundarios extra\u00f1os por los medicamentos, y no quer\u00eda que eso me pasara a m\u00ed, as\u00ed que le proporcionaba a la psic\u00f3loga peque\u00f1os trocitos de mi vida para que tuviera algo que analizar y luego volv\u00eda a subir la guardia.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo hice tan bien que mi psic\u00f3loga dio por concluido su trabajo despu\u00e9s de la sexta sesi\u00f3n. Eso s\u00ed, yo a\u00fan echaba de menos mi vida perdida de antes de tener hijos, cuando mi mujer y yo pod\u00edamos hacer lo que quisi\u00e9ramos y viajar adonde nos diera la gana y cuando a\u00fan ten\u00eda tiempo para hacer deporte. Ahora ten\u00eda sobrepeso, estaba agotado, era pesimista y guardaba cierto rencor. Me vinieron a la mente todas esas pel\u00edculas familiares en las que el amor de los ni\u00f1os le acaban ense\u00f1ando a un protagonista ego\u00edsta el sentido de la vida y pensaba: \u201cY una mierda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y entonces lleg\u00f3 mi segundo hijo. Y ah\u00ed estaba yo el a\u00f1o pasado, hecho un ovillo bajo mi escritorio. Unos meses despu\u00e9s, mi jefe me llam\u00f3 por tel\u00e9fono para decirme que acababa de perder el trabajo de mis sue\u00f1os por los recortes de la pandemia. Cuando colg\u00f3, me sent\u00ed miserable y amargado, aunque, al mismo tiempo, me alegr\u00f3 tener tiempo para reevaluar mis prioridades.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero mi ansiedad nunca desapareci\u00f3. Segu\u00eda enfadado y rencoroso. Me pasaba d\u00edas en la cama paralizado por las emociones. Al final, con la determinaci\u00f3n de salir de la pandemia siendo mejor que al principio, volv\u00ed a buscar ayuda, esta vez con un consejero y con un psiquiatra. Y esta vez no me guard\u00e9 nada. Por fin entend\u00ed que lo que hab\u00eda dicho mi amiga sobre la DPP-P era verdad y que ten\u00eda tratamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante mi terapia aprend\u00ed a ser m\u00e1s abierto con mi esposa al hablar de mis sentimientos, algo que supuso un alivio importante para ambos. Al guardarme la ansiedad para m\u00ed, estaba caus\u00e1ndole m\u00e1s estr\u00e9s en vez de protegerla. Ahora volv\u00edamos a ser un equipo y pod\u00edamos criar juntos a nuestros hijos. Como fui sincero con mi psiquiatra sobre mi miedo a medicarme, me recet\u00f3 una dosis baja que acab\u00f3 con mis ataques de p\u00e1nico sin efectos secundarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal y como os puede decir cualquier padre, la frustraci\u00f3n que causan ocasionalmente los ni\u00f1os nunca desaparece por completo. Sin embargo, mis hijos ya no me ven como alguien que est\u00e1 siempre enfadado o aislado. Me encanta pasar tiempo con ellos, ya sea columpi\u00e1ndolos, ense\u00f1\u00e1ndoles a batear o viendo una pel\u00edcula juntos. Poco a poco, siento que me estoy convirtiendo en la clase de padre que aspiro a ser.<\/p>\n\n\n\n<p>Intento sacar tiempo para m\u00ed para salir a correr y he empezado a pensar que esas pel\u00edculas familiares con protagonistas ego\u00edstas no son tan falsas como cre\u00eda. A veces simplemente hace falta una pandemia para ayudarte a ver un final feliz.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca he sido mucho de hablar de mi vida privada, pero <a href=\"https:\/\/lifehacker.com\/how-to-recognize-the-signs-of-paternal-postpartum-depre-1846987963\">conforme he ido escribiendo<\/a> sobre mis experiencias, he descubierto que no soy, para nada, el \u00fanico padre que ha pasado por esto. La DPP-P no es un diagn\u00f3stico muy conocido todav\u00eda, pero a medida que m\u00e1s padres hablen de lo que les sucede, m\u00e1s concienciada estar\u00e1 la gente sobre sus s\u00edntomas y m\u00e1s f\u00e1cil les ser\u00e1 a muchos recuperar la felicidad.<\/p>\n\n\n\n<p><em><a href=\"https:\/\/www.huffpost.com\/entry\/paternal-postpartum-depression_n_60e7258ae4b0e256a2f0afa5\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Este post<\/a> fue publicado originalmente en el \u2018HuffPost\u2019 Estados Unidos y ha sido traducido del ingl\u00e9s por Daniel Templeman Sauco.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Empec\u00e9 a hiperventilar y me escond\u00ed hecho un ovillo bajo el escritorio de mi despacho. Pude o\u00edr a mi jefe entrando y dejando el correo sobre la mesa. 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