{"id":38531,"date":"2020-02-24T08:00:15","date_gmt":"2020-02-24T14:00:15","guid":{"rendered":"https:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/?p=38531"},"modified":"2020-02-21T17:53:18","modified_gmt":"2020-02-21T23:53:18","slug":"por-que-cada-vez-sufrimos-mas-ansiedad-y-depresion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/por-que-cada-vez-sufrimos-mas-ansiedad-y-depresion\/","title":{"rendered":"Por qu\u00e9 cada vez sufrimos m\u00e1s ansiedad y depresi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><em>Tras <strong>11 a\u00f1os tomando cada vez m\u00e1s pastillas,<\/strong> el periodista brit\u00e1nico <strong>Johann Hari<\/strong> recay\u00f3 en el agujero negro. Algo que le empuj\u00f3 a investigar las <strong>causas de fondo de la depresi\u00f3n y la ansiedad<\/strong>, y a escribir <strong>\u2018Conexiones perdidas\u2019,<\/strong> un libro que mezcla cr\u00f3nica period\u00edstica, investigaci\u00f3n cient\u00edfica, an\u00e1lisis sociol\u00f3gico y <strong>ensayo de autoexploraci\u00f3n.<\/strong> Su cr\u00edtica a la medicaci\u00f3n es clara y su an\u00e1lisis apunta como causas a <strong>nuestras desconexiones<\/strong>: Desconexi\u00f3n de un trabajo con sentido, <strong>desconexi\u00f3n de las otras personas,<\/strong> desconexi\u00f3n de valores significativos, <strong>desconexi\u00f3n del mundo natural,<\/strong> desconexi\u00f3n de un futuro <strong>esperanzador o seguro.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Es conocido el aumento exponencial de consumo de <strong>ansiol\u00edticos y antidepresivos<\/strong>. Yo mismo lo he vivido de cerca, porque mi padre, farmac\u00e9utico, ha ido comentando en casa durante a\u00f1os la rareza que supon\u00eda para mi abuelo, tambi\u00e9n farmac\u00e9utico y en la misma botica, dispensar estos medicamentos, y lo crecientemente habitual que iba siendo para \u00e9l. Es una realidad que estamos rodeados de psicotr\u00f3picos, y de gente que acude a ellos, bien regularmente, bien ocasionalmente. Y si acudimos a ellos es porque los necesitamos, o porque creemos necesitarlos porque as\u00ed nos lo han dicho los profesionales o nuestro entorno m\u00e1s cercano. Esto es: si hay m\u00e1s consumo, es porque hay m\u00e1s personas deprimidas y ansiosas.<\/p>\n<p>Y es inevitable que surja la pregunta de a qu\u00e9 se debe este aumento tan llamativo. No hay una \u00fanica causa, claro est\u00e1, y los expertos hablan siempre del componente psicol\u00f3gico, del sociol\u00f3gico y del biol\u00f3gico. Pero es cierto que la explicaci\u00f3n fisiol\u00f3gica prim\u00f3 durante demasiados a\u00f1os, un relato que establec\u00eda que algo no marchaba bien en tu cerebro y que necesitabas un reparador en forma de medicamento, como si tomaras un analg\u00e9sico para el dolor de muelas. Es lo que ocurri\u00f3 con el famoso Prozac, al que pronto seguir\u00edan otros m\u00e1s refinados y efectivos. Si la tristeza y el desasosiego cotidiano se sobrellevan mejor con una pastilla, \u00bfpor qu\u00e9 no consumirla?<\/p>\n<p>El problema es que este enfoque ha tendido a dejar fuera los componentes psicol\u00f3gicos y sociales de la depresi\u00f3n y la ansiedad, y por eso la tasa de efectividad a largo plazo es tan baja. La mayor\u00eda de las personas depresivas recae al cabo del tiempo y tras dejar la medicaci\u00f3n, o sin dejarla. Y ese fue el caso del periodista brit\u00e1nico <strong>Johann Hari<\/strong> (Glasgow, 1979), que tras 11 a\u00f1os tomando pastillas en dosis cada vez mayores, recay\u00f3. Algo que le empuj\u00f3 a investigar las causas de fondo de la depresi\u00f3n y la ansiedad. El resultado es <strong><em>Conexiones perdidas<\/em><\/strong> (Capit\u00e1n Swing), un libro que mezcla cr\u00f3nica period\u00edstica, investigaci\u00f3n cient\u00edfica, an\u00e1lisis sociol\u00f3gico y ensayo de autoexploraci\u00f3n. El t\u00edtulo es elocuente, y colinda con el estilo de autoayuda en el que a veces el libro cae en la tercera parte: Causas reales y soluciones inesperadas para la depresi\u00f3n. Su cr\u00edtica a la medicaci\u00f3n es clara: \u00abHemos sufrido una desinformaci\u00f3n sistem\u00e1tica acerca de lo que son la depresi\u00f3n y la ansiedad\u00bb.<\/p>\n<p><strong>\u00abViv\u00eds en Matrix\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Tiendo a ser bastante comprensivo con las soluciones que cada uno se busca para salir adelante. A algunos les resultar\u00e1 suficiente ir a correr para descargar la ansiedad de la vida, que Freud ya dijo que no era otra cosa que una lucha permanente contra la depresi\u00f3n. Otros quiz\u00e1 salgan adelante con ese exoesqueleto que es la cultura, leyendo a los estoicos o saliendo los fines de semana. Y los habr\u00e1 a los que, en buena hora, una pastilla de antidepresivo o de ansiol\u00edtico le salv\u00f3 de una existencia insoportable. Tambi\u00e9n los hay que la superan tras haber sufrido mucho un mal que, igual que lleg\u00f3, se fue tras mucho esfuerzo de introspecci\u00f3n y autoan\u00e1lisis, como cuenta el novelista <strong>William Styron<\/strong> en el impactante y breve <strong><em>Esa visible oscuridad<\/em><\/strong> (Capit\u00e1n Swing).<\/p>\n<p>Nadie que no fuera un profesional deber\u00eda meterse en un terreno tan delicado, en la forma en que conseguimos tirar adelante. Es lo que defiende <strong>Luisg\u00e9 Mart\u00edn<\/strong> en<strong> un ensayo que comentamos aqu\u00ed<\/strong> no hace mucho: si te funciona, adelante, aunque los cr\u00edticos hablen de que vives en Matrix, en la inautenticidad o el enga\u00f1o provisional. Los para\u00edsos artificiales siguen siendo para\u00edsos al lado de cualquier depresi\u00f3n. Y tampoco Hari niega que, a quien le sirva, deba seguir usando las pastillas. \u00abSupone una estupidez negar que existe un componente biol\u00f3gico en la depresi\u00f3n y la ansiedad (y puede que haya otros factores biol\u00f3gicos pendientes de ser descubiertos), pero no lo es menos asegurar que son las \u00fanicas causas\u00bb, escribe. Su denuncia y su intenci\u00f3n es otra. Por un lado, poner sobre la mesa los n\u00fameros reales de la efectividad de dichos medicamentos \u2013mucho menor de la que la industria farmac\u00e9utica afirma\u2013 y, despu\u00e9s, ofrecer una explicaci\u00f3n m\u00e1s detallada de las causas psicol\u00f3gicas y sociales de la depresi\u00f3n y la ansiedad. Causas que encontr\u00f3 \u2013previsiblemente, por otro lado\u2013 \u00aben el mundo y en el modo en que vivimos en \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Desconexiones que nos llevan a sentirnos perdidos<\/strong><\/p>\n<p>Desconexi\u00f3n de un trabajo con sentido, desconexi\u00f3n de las otras personas, desconexi\u00f3n de valores significativos, desconexi\u00f3n de los traumas de la infancia, desconexi\u00f3n del estatus y el respeto, desconexi\u00f3n del mundo natural, desconexi\u00f3n de un futuro esperanzador o seguro. Su diagn\u00f3stico es que hemos perdido esta serie de conexiones, sin las que nos encontramos perdidos. Estamos m\u00e1s influidos por nuestra evoluci\u00f3n biol\u00f3gica y social de lo que el relato individualista \u2013o ilustrado y racionalista\u2013 nos ha hecho creer, y al vivir en esa contradicci\u00f3n, enfermamos. No es algo demasiado original, porque en sus tesis hay muchos trazos del discurso hist\u00f3rico ecologista, de la izquierda comunitarista e incluso de movimientos reaccionarios y ultraconservadores como los amish, una de cuyas comunidades visita para escribir este libro.<\/p>\n<p>La virtud de Conexiones perdidas es aglutinar estas causas dispersas, enlazarlas con la investigaci\u00f3n cient\u00edfica m\u00e1s reciente, as\u00ed como sostenerla con los \u00faltimos hallazgos de la psicolog\u00eda social. Es f\u00e1cil que estas desconexiones que Hari encuentra caigan en un anticapitalismo algo vago y previsible, pero no sucede en este libro, en la medida en que las pone ante el espejo, no de la especulaci\u00f3n impresionista, sino de las verdades demostradas. El psic\u00f3logo social <strong>Jonathan Haidt,<\/strong> que no es ning\u00fan antisistema, lleg\u00f3 a conclusiones muy similares en<strong><em> La mente de los justos<\/em> <\/strong>(Deusto), que tuve el placer de traducir, donde se refiere en muchos casos a los mismos autores a los que cita aqu\u00ed Hari.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9, entonces, persistimos en la medicalizaci\u00f3n de la depresi\u00f3n y la ansiedad? Para Hari y otros muchos, hay intereses econ\u00f3micos detr\u00e1s. No s\u00f3lo de las farmac\u00e9uticas, sino en general del sistema: si se admitiera la responsabilidad del funcionamiento b\u00e1sico de las cosas en una explosi\u00f3n tan llamativa de depresiones y ansiedad, la deslegitimaci\u00f3n ser\u00eda absoluta. De ah\u00ed que el problema se derive a una cuesti\u00f3n interior y mecanicista, y no al sistema, a las relaciones laborales o a la creciente incertidumbre vital.<\/p>\n<p>Tiendo a creer poco o nada en conspiraciones. Creo, como el villano en<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=nzFfthuJYCk\"><strong> el final de la segunda parte de <em>El Crack 2<\/em><\/strong><\/a> de Garci, al que daba vida Arturo Fern\u00e1ndez, que el mal no necesita de jerarqu\u00edas tan precisas, y que las cosas ocurren por razones m\u00e1s prosaicas. Seguramente, a mucha gente le alivian los antidepresivos, aunque sea por efecto placebo, y no est\u00e1 dispuesta a cambiar de tratamiento. Como aquella ama de casa del n\u00famero de <strong>Martes y 13<\/strong> al que un desesperado reportero no consegu\u00eda hacerle cambiar 2 botes de detergente por 3 de la misma marca. \u00abEs lo mismo, pero no es igual\u00bb, le respond\u00eda ella cansada tras negarse varias veces a una permuta en la que, objetivamente, sal\u00eda ganando. Adem\u00e1s, la depresi\u00f3n por falta de sentido no deja de ser una derivada l\u00f3gica del conocimiento cient\u00edfico, que igualmente ha crecido de forma exponencial. Ya dec\u00eda Cior\u00e1n que \u00abla lucidez es al alma lo que un dolor de muelas al cuerpo\u00bb. Y en t\u00e9rminos grupales, esa lucidez del avance cient\u00edfico y del conocimiento, tambi\u00e9n tiene un precio.<\/p>\n<p>Sin embargo, Hari apunta algunos hechos bastante perturbadores, y que inevitablemente deb\u00edan tener consecuencias. \u00abHacemos menos cosas juntos que todas las generaciones de humanos que nos precedieron. [\u2026] Las estructuras que garantizaban que nos cuid\u00e1ramos los unos a los otros \u2013desde la familia al vecindario\u2013 se derrumbaron\u00bb, escribe al hablar del deterioro evidente de los v\u00ednculos afectivos y comunitarios. \u00abIgual que la abeja sufre el mayor de los colapsos si pierde su colmena, un humano sufre el mayor de los colapsos si pierde la conexi\u00f3n con el grupo\u00bb, apunta. Una conclusi\u00f3n que entra en contradicci\u00f3n con muchos supuestos que damos por asumidos, pero cuya realizaci\u00f3n pol\u00edtica tambi\u00e9n condujo a escenarios todav\u00eda peores. \u00ab\u00bfEstamos, me preguntaba, frente a un intercambio inevitable? \u00bfLa ganancia en individualidad y derechos debilita por defecto a la comunidad y al sentido?\u00bb Su respuesta es que no.<\/p>\n<p><strong>La brecha entre la mente y el sistema<\/strong><\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de matices, y de una tercera parte de conclusiones y ejemplos bastante floja y previsible en comparaci\u00f3n con las dos primeras partes, el libro de Hari incomoda al mostrarnos la brecha enorme que hay en c\u00f3mo nos organizamos como sociedad desde hace unas d\u00e9cadas, y el funcionamiento o el molde de nuestra mente, cuyo l\u00edmite de adaptaci\u00f3n y resiliencia est\u00e1 limitado por millones de a\u00f1os de evoluci\u00f3n en un sentido m\u00e1s grupal y m\u00e1s necesitado de seguridad y certidumbre.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1, al fin y al cabo, esta vuelta hipertrofiada del nacionalismo no sea ning\u00fan enigma cient\u00edfico, como a veces se le trata. Citando a un investigador social, cuenta Hari que \u00abla p\u00e9rdida del futuro era lo que disparaba los \u00edndices de suicidios\u00bb. Porque \u00abconcebir un futuro positivo te protege. Si la vida te trata mal en el presente, puedes pensar \u2018esto duele, pero pasar\u00e1\u2019. Ahora bien, si te arrebatan el futuro, el dolor puede antoj\u00e1rsete eterno\u00bb. Como tampoco puede extra\u00f1arnos bajo este prisma que la desigualdad est\u00e9 detr\u00e1s del malestar social que tantas perturbaciones pol\u00edticas est\u00e1 creando: \u00abEn una sociedad marcadamente desigual, todos sus miembros se ven forzados a pensar mucho en su estatus. \u00bfEstoy manteniendo mi posici\u00f3n? \u00bfQui\u00e9n me est\u00e1 amenazando? \u00bfCu\u00e1nto podr\u00eda llegar a caer?\u00bb.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, y no tan parad\u00f3jicamente, hemos necesitado la depresi\u00f3n y la ansiedad en nuestra evoluci\u00f3n. S\u00f3lo sus formas extremas, m\u00e1s dolorosas y paralizantes son ajenas a nuestro recorrido hasta aqu\u00ed. Tambi\u00e9n en el arte y la creaci\u00f3n supuso un motor, como recoge de forma transversal y erudita Xavier Roca-Ferrer en <a href=\"https:\/\/arpaeditores.com\/collections\/novedades\/products\/el-mono-ansioso\"><strong><em>El mono ansioso<\/em> <\/strong><\/a>(Arpa), cuyo elocuente subt\u00edtulo es: Biograf\u00eda de la angustia, la melancol\u00eda, el hast\u00edo y la depresi\u00f3n. Busca responder una pregunta: \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda de la cultura occidental si desaparecieran todas las obras que la melancol\u00eda ha inspirado? Aunque es inevitable pensar que el precio es, en muchas ocasiones, demasiado alto y doloroso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/elasombrario.com\/conexiones-perdidas-por-que-sufrimos-mas-ansiedad-depresion\/\">Original.<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras 11 a\u00f1os tomando cada vez m\u00e1s pastillas, el periodista brit\u00e1nico Johann Hari recay\u00f3 en el agujero negro. 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