{"id":34639,"date":"2018-10-04T07:04:44","date_gmt":"2018-10-04T12:04:44","guid":{"rendered":"http:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/?p=34639"},"modified":"2018-10-04T12:09:40","modified_gmt":"2018-10-04T17:09:40","slug":"los-padres-tenemos-mucho-que-ver-con-la-inteligencia-de-nuestros-hijos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/los-padres-tenemos-mucho-que-ver-con-la-inteligencia-de-nuestros-hijos\/","title":{"rendered":"\u00abLos padres tenemos mucho que ver con la inteligencia de nuestros hijos\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>El cociente intelectual (CI) de una persona es el \u00edndice resultante de una operaci\u00f3n estad\u00edstica de poblaci\u00f3n y apenas cambia a lo largo de la vida de una persona. Es verdad que un ni\u00f1o o ni\u00f1a nace con mayor CI que otro, pero eso, seg\u00fan Fernando Alberca, autor de \u00abTodos los ni\u00f1os pueden ser Einstein\u00bb, \u00abno tiene ninguna importancia y apenas tiene consecuencias; lo importante y de verdaderos efectos es qu\u00e9 hace el ni\u00f1o o la ni\u00f1a con su CI a lo largo de toda su vida, porque la inteligencia y el CI no son lo mismo\u00bb, asegura.<\/p>\n<div id=\"hybs-mslot-c91aa03c-0\"><\/div>\n<p>El CI no cambia, pero \u00abla inteligencia no deja de crecer al aprender con la experiencia y la madurez: con la vida \u2014insiste Alberca\u2014, de forma que no aprendemos porque seamos listos, sino que somos listos porque aprendemos. M\u00e1s listos cuanto m\u00e1s aprendamos y aprendamos ense\u00f1anzas m\u00e1s importantes para resolver los problemas de nuestra vida\u00bb.<\/p>\n<div id=\"hybs-mslot-c91aa03c-1\"><\/div>\n<p>A su juicio, si se define la<strong>\u00a0inteligencia<\/strong>\u00a0como la capacidad del ser humano de resolver problemas, \u00abquien resuelva los problemas m\u00e1s decisivos para el ser humano es m\u00e1s inteligente. De modo que ser\u00e1 m\u00e1s inteligente quien sepa resolver los problemas que dan como resultado ser m\u00e1s feliz. Esos son problemas m\u00e1s importantes que por ejemplo los que se reducen a un \u00e1rea del conocimiento o \u00e1mbito cultural por prestigioso que sea este\u00bb.<\/p>\n<p>Es decir, prosigue este profesor, \u00abhay seres muy inteligentes que nacieron con un CI medio, pero han desarrollado extraordinariamente su inteligente al vivir, han aprendido lo m\u00e1s importante, y por el contrario\u00a0<strong>hay quienes con un CI de nacimiento m\u00e1s alto se han ido convirtiendo en seres torpes<\/strong>, porque en su infancia no estimularon ni desarrollaron su inteligencia o no lo encaminaron a ayudarle a resolver los verdaderos problemas con los que uno se tiene que enfrentar.\u00a0<strong>La verdad es que la inteligencia es un medio para alcanzar la felicidad \u2013no un master en Harvard- y si no, no es verdadera inteligencia\u00bb<\/strong>.<\/p>\n<div id=\"hybs-mslot-c91aa03c-3\"><\/div>\n<p>As\u00ed, continua Alberca, \u00abcomo la inteligencia crece desde que nacemos, tiene que ver con la experiencia y el aprendizaje, por tanto \u00abse hace\u00bb mucho m\u00e1s que \u00abse nace\u00bb\u00bb. Por eso\u00a0<strong>los padres tenemos mucho que ver con la inteligencia de nuestros hijos<\/strong>, con su estimulaci\u00f3n y el desarrollo inteligente definitivo de nuestros hijos. En esa inteligencia es donde han de centrarse desde que nacen, pudiendo despreciar sin consecuencias el CI con el que nace\u00bb.<\/p>\n<div id=\"hybs-mslot-c91aa03c-4\"><\/div>\n<p>Los seres humanos, recuerda este escritor, \u00abtienen un CI normalmente entre 70 y 140. Menos de 70 se considera que tiene un CI l\u00edmite (borderline o fronterizo, se dec\u00eda antiguamente) y si supera 140, podemos considerarle superdotado. La mayor\u00eda se mueve entre 85 y 115.\u00a0Entre 120 y 140 podemos considerarle de altas capacidades. Yo he conocido much\u00edsimos ni\u00f1os suspendiendo en la escuela de CI entre 120 y 136 y muchos de alta capacidad, pero nunca he conocido un\u00a0superdotado, aunque s\u00e9 que los hay por alg\u00fan documental\u00bb. Cualquiera que sea el caso de nuestros hijos, advierte Alberca,\u00a0<strong>\u00ablo que realmente nos ha de ocupar son nuestros esfuerzos como padres en\u00a0hacer que se desarrolle lo m\u00e1s posible su inteligencia<\/strong>, que siempre parte de una dosis m\u00e1s notable \u2013sea cualquiera que sea el caso\u2014 de lo que parece. El ser humano es m\u00e1s inteligente de lo que demuestra y su capacidad es inimaginable. Los padres deben ense\u00f1arle que pueden enfrentarse a resolver los problemas m\u00e1s complejos y al tiempo los m\u00e1s importantes de su vida: que puede lograr ser feliz, adem\u00e1s de resolver los retos con los que le apasione enfrentar su capacidad intelectual y emocional: por afici\u00f3n o profesi\u00f3n u otra circunstancia.<\/p>\n<div id=\"hybs-mslot-c91aa03c-5\"><\/div>\n<p>En esto, concluye este docente, los padres tenemos un papel decisivo, a cualquier edad del hijo. \u00ab<strong>Todos los seres humanos son capaces de mucho m\u00e1s siempre<\/strong>. Todos los ni\u00f1os pueden ser Einstein en ese sentido, siempre que hagamos lo que hizo Albert Einstein, utilizar variadas partes de su cerebro (del hemisferio derecho, por ejemplo su creatividad e imaginaci\u00f3n) para unirlo al izquierdo (racional y l\u00f3gico, que le planteaba los problemas f\u00edsicos y matem\u00e1ticos), y acabar as\u00ed resolviendo con la imaginaci\u00f3n seg\u00fan \u00e9l mismo contaba). La genialidad al fin y al cabo es unir todo el cerebro para resolver un problema y entonces la soluci\u00f3n que surge ser\u00e1 sorprendente, incre\u00edble a primera vista, eficaz, completa, rotunda, extraordinaria y genial\u00bb.<\/p>\n<div><\/div>\n<div id=\"hybs-mslot-c91aa03c-6\"><\/div>\n<p>Para potenciar de forma pr\u00e1ctica y completa la inteligencia de nuestro hijo, podemos, por ejemplo, hacerlo con pr\u00e1cticas como las que Fernando Alberca sugiere a continuaci\u00f3n:<\/p>\n<p><strong>1. Decirle a los hijos que son inteligentes, porque lo son<\/strong>. En el peor de los casos, solo falta que ponga en pr\u00e1ctica su capacidad, sobrada.<\/p>\n<p><strong>2. Tratarles como si tuvieran dos a\u00f1os m\u00e1s<\/strong>\u00a0de lo que tengan. Tratarles como mayores y hablarles en consecuencia.<\/p>\n<p><strong>3. Potenciar el desarrollo y habilidad de sus cinco sentidos externos:<\/strong>\u00a0por ejemplo ense\u00f1\u00e1ndole aceite y vinagre y que r\u00e1pidamente los distinga, lo mismo la sal y el az\u00facar, distinguir grosores de folios o cartulinas toc\u00e1ndolas, distinguir instrumentos musicales por su sonido, jugar a distinguir con los ojos vendados sabores, empezando por definirlos como salados, sosos, picantes, dulces, \u00e1cidos\u2026; tambi\u00e9n con ojos vendados distinguir superficies rugosas, \u00e1speras, liosas, abultadas, rayadas\u2026; calcular distancias a simple vista; etc.<\/p>\n<p><strong>4. Escucharles siempre tom\u00e1ndolos en serio<\/strong>, aunque lo que digan a\u00fan sea inmaduro.<\/p>\n<p><strong>5. Explicarles con detalle cuanto sepamos ante una pregunta.<\/strong>Por ejemplo, podemos explicar el principio de Arqu\u00edmedes cuando pregunten por qu\u00e9 flota un barco. Nuestro hijo se ir\u00e1 a media explicaci\u00f3n probablemente, despu\u00e9s de sacar las siguientes conclusiones: \u00abmi padre sabe, mi padre me escucha y contesta a todo; y esto es muy complicado, pero flotan por algo que sabe mi padre\u00bb.<\/p>\n<p><strong>6. Nunca decir<\/strong>\u00a0\u2013si se puede evitar- ante una pregunta de un hijo (por ejemplo: \u00ab\u00bfPap\u00e1, porque tienen una mancha blanca los caballos?\u00bb), respuestas como: \u00abahora no\u00bb, \u00abporque s\u00ed\u00bb o \u00abyo qu\u00e9 s\u00e9\u00bb La conclusi\u00f3n que sacar\u00eda cualquier hijo ser\u00eda: mi padre no sabe y no soporta que se sepa, por eso disimula, mi padre le da igual mi pregunta, mi padre nunca tiene tiempo para contestarme.<\/p>\n<p><strong>7. Cuando no se conozca la respuesta a su pregunta<\/strong>, conviene reconocerlo y ayudarle a buscar la soluci\u00f3n en cuanto se pueda, si es en el acto mejor, si no, en el primer momento del que se disponga.<\/p>\n<p><strong>8. Hacer puzzle<\/strong>s.<\/p>\n<p><strong>9. Fomentar el gusto por la m\u00fasica cl\u00e1sica<\/strong>\u00a0y por un instrumento.<\/p>\n<p><strong>10. Aprender a leer sin silabear<\/strong>\u00a0(por ejemplo con el m\u00e9todo Doman). Adelantar el aprendizaje de la lectura a cuando muestre inter\u00e9s y deseos de aprender: antes de los 4 a\u00f1os siempre. El ni\u00f1o puede aprender a leer con mucha soltura y sin razonamiento antes de pronunciar.<\/p>\n<p><strong>11. Proponerle leer libros<\/strong>\u00a0donde los h\u00e9roes sean valiosos y ricos emocional e intelectualmente y ense\u00f1en c\u00f3mo resolver problemas en los dos \u00e1mbitos. Ver a sus padres disfrutar con ellos.<\/p>\n<p><strong>12. Ense\u00f1arle el mayor n\u00famero posible de realidades y sus clasificaciones<\/strong>\u00a0(estructura su mente): por ejemplo, ense\u00f1arle todos los tipos de razas de perros que se pueda con los que se encuentre (no decir nunca perro, sino perro d\u00e1lmata); especificar igualmente los tipos de materiales (pl\u00e1stico, madera\u2026); tipos de telas (pana, raso\u2026); nombre de formaciones de las nubes si se conocen; de hortalizas; de pescados; de partes del cerdo o ternera que se come; frutas; legumbres; lunas; etc.<\/p>\n<p><strong>13. Utilizar ante \u00e9l la mayor riqueza de adjetivos<\/strong>, sustantivos y verbos, as\u00ed como la mayor variedad de argumentos.<\/p>\n<p><strong>14. Ense\u00f1arle a jugar al ajedrez<\/strong>, damas; scattergories; juegos de memoria, pictionary; cluedo; legos; mastermind, o cualquier juego en el que ganar no dependa de la suerte, sino de la estrategia, la memoria o el razonamiento.<\/p>\n<p><strong>15. Establecer una dieta razonable para el consumo de dispositivos digitales<\/strong>. Procurar jugar a videojuegos donde ponga m\u00e1s en juego su razonamiento, memoria, l\u00f3gica, intuici\u00f3n (construir ciudades, operar en ellas, por ejemplo), m\u00e1s que simplemente reaccionar a ataques o peligros.<\/p>\n<p><strong>16. Ense\u00f1arle una foto<\/strong>\u00a0en una revista e imaginar un di\u00e1logo entre ellos.<\/p>\n<p>17. Pedirle que diga diez formas distintas\u00a0<strong>\u00abte quiero\u00bb<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>18. Proponerle<\/strong>\u00a0que dise\u00f1e un portafotos para un regalo.<\/p>\n<p><strong>19. Jugar con \u00e9l a utilizar herramientas<\/strong>\u00a0para resolver problemas que le son impropios: por ejemplo, c\u00f3mo calcular distancias con un tenedor, o para qu\u00e9 utilizar\u00eda un ladrillo al cocinar un plato tradicional en la familia.<\/p>\n<p><strong>20. Jugar a adivinar personajes haciendo preguntas<\/strong>, a las palabras encadenadas, al recuerdo de palabras que se van a\u00f1adiendo a una historia o a deletrear al rev\u00e9s palabras.<\/p>\n<p><strong>21. Tener una actitud positiva<\/strong>\u00a0ante los obst\u00e1culos en los estudios del hijo y un concepto del hijo como un ser sobradamente inteligente, como todos, para resolver los problemas con los que se va a encontrar si aprende a resolverlos.<\/p>\n<p><strong>22. Dejarles que resuelvan sus problemas a su edad<\/strong>: desde abrocharse el abrigo cuando es peque\u00f1o, hacer su cama, hacer un trabajo solo, las tareas escolares con la menor indicaci\u00f3n posible o la orientaci\u00f3n solo necesaria.\u00a0<strong>No resolver sus problemas<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>23. Reconocerle lo positivo que haga en lo escolar o intelectual:<\/strong>\u00a0si juega al f\u00fatbol bien es porque es inteligente y su cerebro hace muchas operaciones de c\u00e1lculo f\u00edsico entre otros conocimiento durante el juego. O sabe hacer buenos esquemas, o estudiar con intensidad, o\u2026<\/p>\n<p><strong>24. Favorecer su modo propio de resolver problemas<\/strong>\u00a0y si sorprende el resultado, preguntar por qu\u00e9 antes de decir que est\u00e1 mal, nos podemos llevar una sorpresa nosotros. Por ejemplo, escribe con cifras el siguiente n\u00famero trescientos seis, resultado: 307, \u00ab\u00bfpor qu\u00e9?\u00bb, \u00abporque es el siguiente n\u00famero\u00bb.<\/p>\n<p><strong>25. Bailar<\/strong>\u00a0al son de la m\u00fasica.<\/p>\n<p><strong>26. Recitar poes\u00eda<\/strong>\u00a0y dramatizar fragmentos de teatro.<\/p>\n<p><strong>27. Preguntarle su opini\u00f3n<\/strong>\u00a0sobre todos los temas.<\/p>\n<p><strong>28. No re\u00edrse nunca de sus ocurrencias<\/strong>\u00a0y menos de sus errores.<\/p>\n<p><strong>29. Tener en cuenta que el talento se provoca y se contagia<\/strong>, por eso coinciden en tiempo y espacio. As\u00ed, recuerda este profesor, \u00abpodemos recordar por ejemplo en Espa\u00f1a autores como coincidieron Cervantes, Lope, Calder\u00f3n de la Barca, Quevedo o G\u00f3ngora, en la misma calle de Madrid y el mismo d\u00eda. O Vivaldi, Bach, Mozart y Beethoven en el centro de Europa del siglo XVIII, inventores en el siglo XIX, pintores en Italia durante el Renacimiento o deportistas en Espa\u00f1a al final del siglo XX. Provocar ese talento en los hijos, en buena medida, depende de sus padres y de ejercicios tan b\u00e1sicos pero profundos estructuralmente para su cerebro como los descritos\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.abc.es\/familia\/educacion\/abci-padres-tenemos-mucho-inteligencia-nuestros-hijos-201803081651_noticia.html#ns_campaign=mod-outbrain&amp;ns_mchannel=abc.es&amp;ns_source=organico&amp;ns_linkname=desktop-tablet&amp;ns_fee=AR23_1fila\">Original.\u00a0<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cociente intelectual (CI) de una persona es el \u00edndice resultante de una operaci\u00f3n estad\u00edstica de poblaci\u00f3n y apenas cambia a lo largo de la vida de una persona. 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