{"id":30748,"date":"2017-10-24T00:14:15","date_gmt":"2017-10-24T05:14:15","guid":{"rendered":"http:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/?p=30748"},"modified":"2017-10-24T00:14:15","modified_gmt":"2017-10-24T05:14:15","slug":"leer-y-escribir-en-shanghai-entre-masajistas-ciegos-y-cultores-de-la-poesia-efimera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/leer-y-escribir-en-shanghai-entre-masajistas-ciegos-y-cultores-de-la-poesia-efimera\/","title":{"rendered":"Leer y escribir en Shanghai: entre masajistas ciegos y cultores de la poes\u00eda ef\u00edmera"},"content":{"rendered":"<p>El d\u00eda que llegu\u00e9 a Shanghai, dej\u00e9 las valijas en el departamento y sal\u00ed a conocer el barrio; a la vuelta comprar\u00eda algo de fruta, tofu, t\u00e9, galletas. Invitada por la Shanghai Writer\u00b4s Association para escribir durante dos meses, mi plan era corregir la novela y avanzar tambi\u00e9n con El tejido de la seda, un librito que escribo en los viajes. En el hall del edificio, me hablaron de los masajistas ciegos. Me dijeron que son artistas de leer con las manos el cuerpo. Que por tradici\u00f3n legan su saber a los m\u00e1s j\u00f3venes form\u00e1ndolos en la lectura de \u00f3rganos, articulaciones, y tambi\u00e9n en el alivio del dolor y el sufrimiento.<\/p>\n<p>Era extra\u00f1o que la gu\u00eda en espa\u00f1ol, que los recomienda, no dijera su ubicaci\u00f3n. En tel\u00e9fono, busqu\u00e9 alg\u00fan dato en internet; nada. Alguien me asegur\u00f3 no estaban lejos de all\u00ed, sin embargo esa tarde no los encontr\u00e9 y despu\u00e9s de una hora decid\u00ed volver y organizar la casa.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente sal\u00ed temprano. Me siento c\u00f3moda recorriendo las calles de pa\u00edses en los que no entiendo el idioma, y entre personas que hablan una lengua que no entiendo; nunca termino de explicarme ese placer. A pesar de que era mi primera vez en China, las personas y los lugares me resultaban cercanos. Tal vez todo fuera por la poes\u00eda china que hab\u00eda rele\u00eddo tantas veces en los \u00faltimos a\u00f1os. O por el I Ching, que los chinos casi no consultan ya pero que algunos argentinos leemos con fruici\u00f3n. O porque hace unos a\u00f1os investigu\u00e9 sobre las mujeres chinas de pies rotos, que inclu\u00ed en uno de mis libros, o porque hab\u00eda le\u00eddo sobre el nu shu, un idioma creado por las mujeres a las que se les prohib\u00eda aprender a leer y a escribir y que lo bordaron en secreto sobre cortinas, s\u00e1banas, ajuares.<\/p>\n<p>No, no me daba miedo buscar algo que no sab\u00eda bien qu\u00e9 era ni d\u00f3nde estaba, en un pa\u00eds cuya lengua me era ajena. En China hay lugares de masajes en cada cuadra. Entr\u00e9 a todos, a los m\u00e1s caros y econ\u00f3micos, lujosos y modestos. Busqu\u00e9 a los masajistas ciegos en las avenidas y en las laterales, me alej\u00e9 del centro y busqu\u00e9 en los suburbios.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de unas horas le mand\u00e9 un mensaje a mi directora de beca; Peihua me respondi\u00f3 que hab\u00eda o\u00eddo hablar de ellos pero no sab\u00eda d\u00f3nde estaban. Consult\u00e9 en el piso de medicina china de las farmacias, s\u00f3lo en una los conoc\u00edan pero nadie sab\u00eda d\u00f3nde estaban.<\/p>\n<p>La empleada me recomend\u00f3 un lugar y anot\u00f3 una direcci\u00f3n, hizo \u00e9nfasis en que eran los mejores, pero tambi\u00e9n en que no eran ciegos. Me rend\u00ed. Quise volver al departamento pero ya no sab\u00eda ni d\u00f3nde estaba. Perdida por perdida, disfrutar\u00eda lo que quedaba del d\u00eda; me olvid\u00e9 del asunto y camin\u00e9 sin rumbo. Despu\u00e9s de diez minutos, me top\u00e9 con lo que buscaba. En el lugar hab\u00eda siete masajistas chinos. Tom\u00e9 sesi\u00f3n ese mismo d\u00eda, ahora no me acuerdo c\u00f3mo hicimos para entendernos pero s\u00ed que el idioma no fue un problema.<\/p>\n<p>En qu\u00e9 lenguaje estar\u00e1 escrita la historia en nuestros cuerpos; c\u00f3mo har\u00e1n los otros para descifrarla, encontrarle un sentido; c\u00f3mo se leer\u00e1n las inscripciones que hacen las lenguas en un h\u00edgado, las rodillas, el coraz\u00f3n. Hay tanta intuici\u00f3n en la lectura ciega; tanto saber; pura energ\u00eda concentrada en las manos para que recuperemos un eje que no sab\u00edamos perdido, recobremos un centro propio y volvamos a nosotros.<\/p>\n<p>Los maestros de Di Shu son cal\u00edgrafos que escriben poemas sobre el piso de los espacios p\u00fablicos. Usan pinceles de mango largo y cerdas abundantes que embeben en agua. En los majestuosos parques, los chinos bailan, pasan horas con sus juegos de mesa, hacen tai chi, tocan instrumentos, cantan. Mientras tanto, los cal\u00edgrafos escriben sus piezas \u00fanicas. Es una escritura social, siempre se escribe en lugares p\u00fablicos, aunque es muy frecuente que las personas los ignoren y pasen caminando sobre los signos, que los ni\u00f1os los atraviesen corriendo. El di shu es, tambi\u00e9n, una b\u00fasqueda individual, subjetiva y exige una gran concentraci\u00f3n. Es una escritura ef\u00edmera, fugaz, se evanece en pocos minutos. Cuando el sol cae de lleno sobre los signos, o la brisa corre baja, el poema se evapora a\u00fan m\u00e1s r\u00e1pido. El maestro Wenye Pu llega cada ma\u00f1ana al Fuxing Park y se instala cerca de unos \u00e1rboles frondosos, a pocos metros de una p\u00e9rgola muy extensa por la que trepan flores rosadas y blancas. Me gustaba contemplar al maestro escribiendo, aunque me provocaba cierto desasosiego cuando los signos empezaban a disolverse y se difuminaban.<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana, no bien termin\u00f3 de escribir el poema, Wenye Pu me invit\u00f3 a acercarme. Lo contemplamos juntos por unos instantes y luego el maestro me pregunt\u00f3 si yo escrib\u00eda. Hablamos tambi\u00e9n sobre la poes\u00eda china. Le dije que me gustaba mucho Li Po y me sorprendi\u00f3 que no lo conociera. Dijo que para \u00e9l, Li Bai era el poeta m\u00e1s importante y anot\u00f3 el nombre en mi libreta. El aire caluroso del mediod\u00eda empez\u00f3 a borrar los signos. Quise irme antes de que el poema terminara de disiparse para siempre. Wenye Pu me pidi\u00f3 que al d\u00eda siguiente le llevara un poema m\u00edo. Esa noche busqu\u00e9 en internet la poes\u00eda de Li Bai, y descubr\u00ed que en occidente lo escribimos Li Po. Al otro d\u00eda nos re\u00edmos con el equ\u00edvoco y nos alegr\u00f3 saber que el mismo poeta nos hab\u00eda acompa\u00f1ado a los dos en diferentes hemisferios. Wenye Pu recit\u00f3 una poes\u00eda de Li Bai\/Li Po y despu\u00e9s me extendi\u00f3 su mano.<\/p>\n<p>Le alcanc\u00e9 entonces mi libreta abierta en la hoja en la que hab\u00eda escrito El sol detr\u00e1s del limonero, en castellano, y tambi\u00e9n en la traducci\u00f3n al ingl\u00e9s de Andrea Labinger, desde la cual, Wenye Pu lo tradujo al chino oralmente, luego lo pas\u00f3 a un papel y despu\u00e9s tom\u00f3 su pincel, lo embebi\u00f3 en agua y escribi\u00f3 el poema sobre las baldosas del Fuxing Park.<\/p>\n<p>Cuando los signos empezaban a borrarse, yo estaba todav\u00eda all\u00ed. El di shu nos recuerda el grado m\u00e1s precario de la escritura. Vi c\u00f3mo el poema se esfumaba, c\u00f3mo El sol detr\u00e1s del limonero se disgregaba a nuestro alrededor. S\u00ed, el lado fr\u00e1gil de la escritura, pero tambi\u00e9n la posibilidad de sentir la poes\u00eda que se condensa en los soplos y en los granos del aire.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"Original. \" href=\"https:\/\/www.clarin.com\/opinion\/leer-escribir-shanghai-masajistas-ciegos-cultores-poesia-efimera_0_S1CNsVF6Z.html\" target=\"_blank\">Original.\u00a0<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El d\u00eda que llegu\u00e9 a Shanghai, dej\u00e9 las valijas en el departamento y sal\u00ed a conocer el barrio; a la vuelta comprar\u00eda algo de fruta, tofu, t\u00e9, galletas. 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