{"id":24852,"date":"2016-07-12T11:13:32","date_gmt":"2016-07-12T16:13:32","guid":{"rendered":"http:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/?p=24852"},"modified":"2016-07-12T11:13:32","modified_gmt":"2016-07-12T16:13:32","slug":"biblioterapia-el-poder-de-un-libro-sobre-tu-cerebro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/biblioterapia-el-poder-de-un-libro-sobre-tu-cerebro\/","title":{"rendered":"Biblioterapia: el poder de un libro sobre tu cerebro"},"content":{"rendered":"<p>\u201cPero teniendo en cuenta que se publica un nuevo libro cada treinta segundos, puede hacerse dif\u00edcil saber por d\u00f3nde empezar\u201d.<\/p>\n<p>La primera frase la dijo, al parecer, James Joyce. La segunda es la forma de completarla que tienen en The School of Life, una iniciativa creada en Inglaterra por el fil\u00f3sofo Alain de Botton y que, bajo la apariencia de una librer\u00eda, ofrece toda una bater\u00eda de servicios (cursos, talleres, charlas) para educar en lo que \u201cno se tiene en cuenta en la escuela o en la universidad\u201d, esto es: \u201cC\u00f3mo deber\u00edamos vivir bien\u201d.<\/p>\n<p>Uno de esos servicios se ha hecho particularmente famoso, y su nombre es ya de por s\u00ed explicativo. Lo llaman\u00a0<strong>biblioterapia<\/strong>. La idea es simple:<strong> usar los libros para ayudar a la gente.<\/strong><\/p>\n<p>De libros y cataplasmas<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino biblioterapia parece estrenarse en 1916 en un art\u00edculo publicado en la revista &#8216;The Atlantic Monthly&#8217;. En \u00e9l se habla de un tal doctor Bangster, que receta libros a quien los pudiera necesitar. Esto era lo que dec\u00eda sobre ellos: \u201cUn libro puede ser un estimulante, un tranquilizante, un irritante o un sopor\u00edfero. La cuesti\u00f3n es que debe hacerte algo, y t\u00fa tienes que saber qu\u00e9 es. <strong>Un libro puede ser de la naturaleza de un jarabe calmante o puede ser una cataplasma de mostaza irritante<\/strong>\u201d.<\/p>\n<div id=\"HER_boton7\">\nEl uso de la biblioterapia empez\u00f3 a extenderse despu\u00e9s de la I Guerra Mundial, sobre todo en los Estados Unidos. All\u00ed, varias iniciativas empezaron a recomendar libros a los soldados que retornaban, muchos de ellos con estr\u00e9s postraum\u00e1tico, en un intento por mejorar su convalecencia.<\/div>\n<div id=\"HER_boton8\">\nHoy d\u00eda, gu\u00edas cl\u00ednicas como las desarrolladas en el Reino Unido por el National Institute and Care Excellence (NICE) <strong>recomiendan la biblioterapia en casos de depresi\u00f3n o trastornos de ansiedad<\/strong>. Lo definen <strong>como un tipo de terapia cognitiva de baja intensidad que puede ayudar en casos leves<\/strong>, pero no es exactamente lo mismo a lo que se refer\u00eda Bangster.<\/p>\n<p>Estas recomendaciones se basan en libros de autoayuda convenientemente seleccionados a trav\u00e9s de iniciativas para prescribir solo aquellos considerados de \u201calta calidad\u201d. Lo que Bangster propon\u00eda, y lo que en The School of Life hacen, es extender y enriquecer la prescripci\u00f3n: sus recomendaciones se basan en libros de ficci\u00f3n.<\/p><\/div>\n<p>Novelas que levantan el \u00e1nimo<\/p>\n<p>La secci\u00f3n de biblioterapia de The School of Life depende de Susan Elderkin y Ella Berthoud, dos licenciadas en Literatura inglesa por la Universidad de Cambridge. Seg\u00fan comenta Elderkin, as\u00ed surgi\u00f3 la idea: \u201cElla y yo empezamos a pasarnos libros con un prop\u00f3sito terap\u00e9utico cuando \u00e9ramos estudiantes en la universidad y viv\u00edamos en habitaciones contiguas. A veces lleg\u00e1bamos a casa y nos encontr\u00e1bamos una novela en la puerta: una novela pensada para subirnos el \u00e1nimo cuando lo ten\u00edamos bajo o, muchas veces, para espabilarnos y echarnos un rapapolvo\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEn 2008 empezamos la misma idea como servicio en The School of Life y m\u00e1s tarde publicamos el libro &#8216;The Novel Cure&#8217;. Surgi\u00f3 de<strong> ver la literatura como un recurso, algo que puede abrir puertas cuando nos sentimos atascados y ayudar a cambiar de perspectiva<\/strong>. Creo que mucha gente ha experimentado este poder, pero normalmente es algo que sucede por casualidad, tropezando con el libro adecuado en el momento adecuado casi por accidente. Nosotros quisimos organizar la literatura para que no dependiera del azar, para que cualquiera que necesitara un recordatorio de que no estaba solo pudiera encontrarlo cuando lo necesitara\u201d.<\/p>\n<p>El funcionamiento es sencillo. Consiste en rellenar un cuestionario con preguntas sobre h\u00e1bitos y preferencias de lectura junto con otras m\u00e1s personales, como el tipo de vida, las principales preocupaciones e ilusiones o lo que uno espera estar haciendo dentro de diez a\u00f1os. Despu\u00e9s se fija una entrevista que puede ser incluso por tel\u00e9fono o Skype y al final uno recibe una lista con seis o siete libros recomendados.<strong> La biblioterapia funciona como una suerte de librero emocional<\/strong>, que alguno podr\u00eda ver como un escalaf\u00f3n superior, o simplemente diferente al del librero tradicional.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se recomiendan libros de no ficci\u00f3n, pero seg\u00fan Elderkin \u201cpreferimos prescribir novelas\u201d. <strong>Algunas que suelen recomendar, seg\u00fan la persona y la situaci\u00f3n, son &#8216;El Evangelio seg\u00fan Jesucristo&#8217;, de Jos\u00e9 Saramago; &#8216;Henderson, el Rey de la Lluvia&#8217;, de Saul Bellow; &#8216;Siddharta&#8217;, de Herman Hesse o &#8216;Un hombre afortunado&#8217;, de John Berger.<\/strong><\/p>\n<p>Para Elderkin, \u201cdespu\u00e9s de todo, hay pocas cosas que puedas experimentar por las que no haya pasado ya un personaje de ficci\u00f3n. En mi opini\u00f3n, &#8216;Matar a un ruise\u00f1or&#8217; es un maravilloso est\u00edmulo para hacer lo que uno de los mejores libros de autoayuda nos habr\u00eda dicho: sentir el miedo y hacerlo de todas maneras\u201d.<\/p>\n<p><strong>Por el momento no existen buenos estudios que prueben el valor de este tipo de biblioterapia en la salud, pero cada vez hay m\u00e1s evidencias de lo que s\u00ed puede provocar la lectura en nuestro interior.<\/strong><\/p>\n<p>Qu\u00e9 le pasa al cerebro cuando lee<\/p>\n<p>Si al leer nos transportamos y entramos en lo que el libro nos cuenta, si nos imaginamos y de alguna manera vivimos la historia de sus personajes aun encerrados en nuestra habitaci\u00f3n, algo debe de\u00a0suceder en nuestros cerebros que lo permita. <strong>La mejor manera de saber qu\u00e9 es lo que tiene lugar es mediante pruebas de neuroimagen<\/strong>, <strong>t\u00e9cnicas que discriminan las \u00e1reas cerebrales que se activan cuando leemos lo que leemos<\/strong>. Desde hace unos a\u00f1os se han sucedido los experimentos desde lo aparentemente m\u00e1s simple a procesos m\u00e1s complejos. Esto es algo de lo que han observado.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2006, investigadores espa\u00f1oles de la universidad Jaume I de Castell\u00f3n dieron a leer diversas palabras a una serie de voluntarios mientras les practicaban una resonancia cerebral. Algunas de esas palabras evocaban olores intensos, eran palabras como ajo, canela o jazm\u00edn. Otras eran palabras neutras, sin ning\u00fan tipo de olor asociado. Lo que vieron fue que, al leer, todas ellas activaban las \u00e1reas cerebrales responsables del lenguaje, pero las primeras hac\u00edan trabajar adem\u00e1s a las \u00e1reas olfativas, las responsables de oler en la realidad.<\/p>\n<p>Investigaciones similares parec\u00edan certificar algo que por otra parte parece concluirse de forma intuitiva: al leer, de alguna (cerebral) manera, reproducimos lo que las palabras evocan del mundo real. Por ejemplo,<strong> cuando leemos palabras como chupar, agarrar o pegar una patada, se activan respectivamente las \u00e1reas de la corteza premotora relacionadas con la cara, los brazos y las piernas.<\/strong><\/p>\n<p>En cierta forma es lo que hacen los saltadores de altura, que cierran los ojos e incluso ladean la cabeza antes de cada salto visualizando cada uno de sus movimientos. Esa visualizaci\u00f3n activa algunas de las \u00e1reas que luego les permitir\u00e1n elevarse y las entrena, aumenta su eficacia.<\/p>\n<p>De ah\u00ed la siguiente suposici\u00f3n:<strong> si al leer reproducimos lo que ser\u00eda la historia en la realidad, y si son tantas las variantes a las que podemos acceder, \u00bfpodr\u00eda de alguna manera la lectura entrenarnos para la vida real?<\/strong><\/p>\n<p>Historias y personajes que entrenan la empat\u00eda<\/p>\n<p>La empat\u00eda puede definirse como la capacidad para captar las emociones y ponerse en el lugar de otro. Es un concepto amplio que engloba lo que se conoce como teor\u00eda de la mente, y es una de las bases que permiten la vida en sociedad. Algunos experimentos ya hab\u00edan mostrado que, al menos de forma temporal, leer pasajes de un libro de Chejov alteraban los rasgos de personalidad de los lectores respecto a si se le\u00eda la misma historia pero de forma neutra, en estilo documental.<\/p>\n<p>David Comer Kidd y Emanuele Castano, investigadores en la New School for Social Research en Nueva York, fueron un paso m\u00e1s all\u00e1. En un art\u00edculo en &#8216;Science&#8217; mostraron que leer la considerada como alta literatura (sus ejemplos eran Don DeLillo o Alice Munro, entre otros) mejoraba de forma ligera pero evidente las puntuaciones de los participantes cuando se somet\u00edan a tests de empat\u00eda, algo que no suced\u00eda con la considerada baja literatura, como las novelas rom\u00e1nticas de Danielle Steel, o con los libros de no ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aunque el estudio recibi\u00f3 algunas cr\u00edticas, son ya varios los trabajos que apuntan en la misma direcci\u00f3n. \u201cNosotros creemos \u2013explica Castano\u2013 que <strong>la complejidad de los personajes, que se rebelan a ser estereotipados, obliga al lector a hacer un esfuerzo para entenderlos como individuos \u00fanicos<\/strong>, y eso es probablemente la causa de los resultados que encontramos\u201d.<\/p>\n<p>De alguna manera<strong> la literatura (la buena literatura) funcionar\u00eda como un simulador de la realidad<\/strong>: un campo de pruebas sin riesgo donde pueden darse y practicarse condiciones particulares y extremas a las que normalmente no accedemos con asiduidad.<\/p>\n<p>Incluso un estudio de 2014 sosten\u00eda que leer las novelas de Harry Potter hac\u00eda que los estudiantes mejoraran su actitud respecto a grupos estigmatizados como inmigrantes o refugiados.<\/p>\n<p>Algunas conclusiones period\u00edsticas de estas investigaciones afirmaron, extrapolando estos efectos, que<strong> leer ficci\u00f3n puede hacernos mejores personas<\/strong>. Parece una extensi\u00f3n exagerada, pero Castano no la rechaza: \u201cYo creo que la empat\u00eda es un componente clave del comportamiento social y de la moralidad en general. Para m\u00ed s\u00ed, la empat\u00eda te hace una mejor persona\u201d.<\/p>\n<p>Los beneficios de la no ficci\u00f3n<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los estudios previos se basaban en novelas o cuentos, pero <strong>la literatura de no ficci\u00f3n tambi\u00e9n encierra la promesa de m\u00faltiples beneficios<\/strong>. <strong>El principal de ellos parece ser<\/strong> \u2013aparte del propio bagaje cultural que aporten\u2013 <strong>el aumento de la reserva cognitiva<\/strong>, una especie de colch\u00f3n neuronal que protege de desarrollar s\u00edntomas como los asociados a las demencias.<\/p>\n<p>Por ejemplo, en enfermos de esclerosis m\u00faltiple cuanto mayor era el h\u00e1bito de lectura a la edad de 20\u00a0a\u00f1os \u2013tanto de ficci\u00f3n como de revistas, peri\u00f3dicos o ensayos\u2013, mayor es el tama\u00f1o del hipocampo aun con el avance de la enfermedad, lo cual se relaciona tambi\u00e9n con una mejor memoria. Curiosamente, esta asociaci\u00f3n no aparec\u00eda con otros hobbies como tocar un instrumento, ni siquiera con el nivel de educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En otro trabajo, el llamado estudio de las monjas, se tuvo acceso a los diarios de juventud de 678 religiosas que hab\u00edan donado su cuerpo a la ciencia. Tras los estudios patol\u00f3gicos se observ\u00f3 que aquellas con un lenguaje m\u00e1s rico a los 20\u00a0a\u00f1os \u2013muy probablemente obtenido a trav\u00e9s de mayores y mejores lecturas de todo tipo\u2013 mostraban muchos menos signos de demencia.<\/p>\n<p>Estos datos est\u00e1n lejos a\u00fan de ser definitivos y concluyentes, pero psic\u00f3logos como Castano se muestran convencidos: \u201cLeer no ficci\u00f3n tiene montones de beneficios, tanto en t\u00e9rminos del desarrollo cognitivo como de su mantenimiento, \u00a1as\u00ed como por lo que aprendes al leer!\u201d<\/p>\n<p>La terapia y el placer<\/p>\n<p>Entonces, <strong>\u00bftiene sentido la biblioterapia? \u00bfPuede desempe\u00f1ar un papel en el cerebro? <\/strong>\u201cS\u00ed, creo que puede\u201d, sostiene Castano. \u201cSon beneficios diferentes a los que mis investigaciones estudian, pero al fin y al cabo leer ficci\u00f3n es una parte de lo que nos hace humanos\u201d.<\/p>\n<p>Y si no, e independientemente, siempre nos quedar\u00e1 la experiencia de la lectura. \u201c\u00bfD\u00f3nde salvo en la ficci\u00f3n podemos experimentar lo que es ser alguien de otro g\u00e9nero\u00a0o vivir en otra \u00e9poca\u00a0o haber nacido en alg\u00fan pa\u00eds lejano?\u201d, se pregunta Elderkin. Luego a\u00f1ade lo siguiente:<strong> \u201cLas novelas ofrecen una narrativa ampliada, con m\u00faltiples capas; requieren tiempo y atenci\u00f3n sostenida para leer y entender y disfrutar. Entrar en una historia de esta forma es tremendamente relajante para nuestros cerebros fragmentados\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"Original. \" href=\"http:\/\/www.heraldo.es\/noticias\/suplementos\/tercer-milenio\/investigacion\/2016\/07\/12\/biblioterapia-poder-libro-sobre-cerebro-958415-2121029.html\" target=\"_blank\">Original. <\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cPero teniendo en cuenta que se publica un nuevo libro cada treinta segundos, puede hacerse dif\u00edcil saber por d\u00f3nde empezar\u201d. La primera frase la dijo, al parecer, James Joyce. 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