{"id":20714,"date":"2015-07-31T12:13:41","date_gmt":"2015-07-31T17:13:41","guid":{"rendered":"http:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/?p=20714"},"modified":"2015-07-31T12:13:41","modified_gmt":"2015-07-31T17:13:41","slug":"la-donna-inmobile-que-ensena-arte-a-ninos-con-paralisis-cerebral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/la-donna-inmobile-que-ensena-arte-a-ninos-con-paralisis-cerebral\/","title":{"rendered":"La \u2018donna inm\u00f3bile\u2019 que ense\u00f1a arte a ni\u00f1os con par\u00e1lisis cerebral"},"content":{"rendered":"<p>Sentada inm\u00f3vil en su silla de ruedas, Ana Am\u00e1lia Barbosa mantiene fija la mirada en los ojos del interlocutor mientras dura la entrevista. Tetrapl\u00e9jica, muda y disf\u00e1gica (no consigue masticar ni tragar), consigue arrancar del escaso movimiento que conserva en los m\u00fasculos de la cara una tenue y deslumbrante sonrisa que bien podr\u00eda ser la m\u00e1s enternecedora del mundo. De su inmovilidad, uno supone, no puede brotar mucha m\u00e1s energ\u00eda que esa sonrisa y una supervivencia tediosa, desde luego nada que se acerque a una intensa vida de artista y profesora, nada que se le parezca a una tesis doctoral debidamente titulada M\u00e1s all\u00e1 del cuerpo sobre la experiencia de ense\u00f1ar arte a ni\u00f1os que, como ella, van en silla de ruedas y sufren alg\u00fan tipo de par\u00e1lisis cerebral. Nota diez con loa para su doctorado en arte y educaci\u00f3n en la mejor universidad de Brasil (Universidad de Sao Paulo) y un libro recientemente publicado por una de las principales editoriales brasile\u00f1as son el resultado de esa entrega sin reservas al arte y a la vida.\u00a0<b>Fuente: El Mundo<\/b><\/p>\n<p>Vive en Sao Paulo, tiene 49 a\u00f1os y sus 162 cent\u00edmetros y 59 kilogramos son llevados por sus enfermeros cada d\u00eda de la silla de ruedas a la cama desde que sufri\u00f3 un ictus de tronco cerebral en 2002 el d\u00eda en que le tocaba defender un m\u00e1ster en la Escuela de Comunicaciones y Arte. \u00abEmpez\u00f3 a encontrarse mal cuando supo que uno de los jueces del m\u00e1ster hab\u00eda confundido la fecha y por eso no estaba all\u00ed\u00bb, relata su madre, Ana Mae Barbosa, compa\u00f1era incansable de luchas y fatigas a sus 75 a\u00f1os que parecen 60. Despu\u00e9s no s\u00f3lo acab\u00f3 el m\u00e1ster sino que triunf\u00f3 con su doctorado.<br \/>\n<b><br \/>\nEst\u00e9tica innegociable<\/b><\/p>\n<p>Siempre lleva colgado en el pecho Ana Am\u00e1lia una tarjeta plastificada con nueve series de letras, n\u00fameros y signos. Con la mirada se\u00f1ala a su enfermera hacia otras tarjetas colgadas en la habitaci\u00f3n: las tiene de varios colores para combinarlas con el color de su ropa. La est\u00e9tica es innegociable para la artista. Su comunicaci\u00f3n es posible gracias a un software de ordenador, la escrita, y la ayuda de sus m\u00e1s pr\u00f3ximos en la conversaci\u00f3n oral. Alguien dice \u00abprimera, segunda, tercera&#8230;\u00bb y Ana Am\u00e1lia parpadea para que frene en funci\u00f3n de la l\u00ednea en la que se encuentra la letra o signo a los que se quiere referir. Si para en la primera l\u00ednea, su ayudante dice \u00aba,b,c&#8230;\u00bb y Ana Am\u00e1lia parpadea de nuevo para fijar la letra. Si el parpadeo es la afirmaci\u00f3n, mirar hacia arriba es su forma de negar.<\/p>\n<p>La escritura en el ordenador la consigue gracias a un sensor que se coloca cerca del ment\u00f3n. Con un leve movimiento de barbilla consigue utilizarlo como rat\u00f3n y se\u00f1alar, en la pantalla del ordenador, las letras que quiere escribir en el software especial que le permiti\u00f3 escribir su doctorado. Preguntada por c\u00f3mo resumir\u00eda su experiencia de acostumbrarse a la vida en una silla de ruedas, a la comunicaci\u00f3n con parpadeos y los libros escritos a movimiento de ment\u00f3n, uno espera palabras como \u00absacrificio\u00bb o \u00abdrama\u00bb, pero en la pantalla va apareciendo R-E-I-N-V-E-N-C-I-\u00d3-N.<\/p>\n<p>Felicita al interlocutor por acertar en la interpretaci\u00f3n de uno de sus cuadros recientes que decoran su cuarto. Los pinta gracias a otro aparato adaptado que permite que el pincel quede encajado en una especie de casco sali\u00e9ndole del ment\u00f3n. El resultado son unas obras coloridas y repletas de simbolismo como la que dibuja a una silla de ruedas de color marr\u00f3n, de la que salen ramas como si fuera un \u00e1rbol y con ocho frutos verdes dibujados en la rueda. \u00abAcertaste: \u00a1Los frutos son mis alumnos!\u00bb, exclama sobre la pantalla. Curiosamente, cuenta su madre Ana Mae, Ana Am\u00e1lia siempre fue \u00abuna apasionada de las sillas\u00bb desde mucho antes de sufrir el derrame. \u00abColeccionaba llaveros, peque\u00f1as figuras de sillas, sillas de verdad y tambi\u00e9n las pintaba. Hoy pinta muchas sillas de ruedas\u00bb, explica.<\/p>\n<p>\u00abLos ni\u00f1os son lo m\u00e1s, prestan mucha atenci\u00f3n\u00bb, afirma Ana Amalia con la ayuda de su enfermera cant\u00e1ndole las l\u00edneas y letras de la cartilla, que ella frena con sus parpadeos. En su clase, convive con 16 ruedas m\u00e1s, las correspondientes a las sillas de sus ocho alumnos con par\u00e1lisis cerebral. Empez\u00f3 a dar clases en 2008 y en 2011 se le ocurri\u00f3 hacer un doctorado estudiando a partir de sus propias clases c\u00f3mo el arte influ\u00eda en la evoluci\u00f3n mental y sensorial de los ni\u00f1os, mezclando su dilatada experiencia y conocimiento art\u00edstico con referencias al campo de la neurolog\u00eda.<\/p>\n<p><b>Experimentar con juegos<\/b><\/p>\n<p>Las clases se desarrollaban aplicando m\u00e9todos de su madre, experta en arte y educaci\u00f3n, que un\u00edan la observaci\u00f3n, la creaci\u00f3n y el contexto. En su casa, Ana Am\u00e1lia preparaba las clases creando presentaciones en el ordenador que despu\u00e9s un asistente le ayudar\u00eda a explicar en el aula. All\u00ed, adem\u00e1s de la explicaci\u00f3n, se abre el campo a la creaci\u00f3n y la experimentaci\u00f3n, con juegos art\u00edsticos como por ejemplo el de tumbar a los cr\u00edos sobre un enorme papel blanco para pintar cuadros con su silueta, la mejor forma de explicar una de las aportaciones del franc\u00e9s Yves Klein a la historia del arte.<\/p>\n<p>\u00abLos ni\u00f1os al principio ten\u00edan miedo, p\u00e1nico, de ser tocados, su cuerpo est\u00e1 acostumbrado al sufrimiento, a las operaciones, y poco a poco se fueron abriendo y divirtiendo con ello y adem\u00e1s Ana Am\u00e1lia les estimulaba una gran voluntad de cultura, que para m\u00ed es voluntad de vida\u00bb, cuenta Ana Mae, la madre acad\u00e9mica que hizo todo lo posible para que su progenitora no perdiera el v\u00ednculo con el arte y el mundo acad\u00e9mico.<\/p>\n<p>Con su piel blanquecina, cabello corto y casta\u00f1o y un gesto siempre torcido con la boca semiabierta y los ojos siempre atentos y enormes como dos platos, Ana Am\u00e1lia es alimentada con papillas especiales que le inyectan por v\u00eda g\u00e1strica y con suero en vena, pues la par\u00e1lisis le dej\u00f3 sin el placer de comer. Es el arte, no obstante, y unos ni\u00f1os \u00e1vidos de aprender sentados en sus sillas de ruedas, lo que alimenta su voluntad de vivir. La donna inmobile, cual pluma al viento, consigue volar con sus peque\u00f1os alumnos, su pincel y sus lienzos.<\/p>\n<p>@german_aranda<\/p>\n<p><a title=\"Original. \" href=\"http:\/\/www.zocalo.com.mx\/seccion\/articulo\/la-donna-inmobile-que-ensena-arte-a-ninos-con-paralisis-cerebral-1437930501\" target=\"_blank\">Original.\u00a0<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sentada inm\u00f3vil en su silla de ruedas, Ana Am\u00e1lia Barbosa mantiene fija la mirada en los ojos del interlocutor mientras dura la entrevista. 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