{"id":11159,"date":"2013-12-11T04:30:23","date_gmt":"2013-12-11T10:30:23","guid":{"rendered":"http:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/?p=11159"},"modified":"2013-12-11T04:30:23","modified_gmt":"2013-12-11T10:30:23","slug":"autismo-y-quimica-cerebral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/todossomosuno.com.mx\/portal\/autismo-y-quimica-cerebral\/","title":{"rendered":"Autismo y qu\u00edmica cerebral"},"content":{"rendered":"<p>Mart\u00edn Caicoya M\u00e9dico dice que el enamoramiento produce una tormenta neouroendocrinol\u00f3gica, un estado alterado, casi siempre delicioso, desgraciadamente pasajero. No estoy seguro de la biolog\u00eda del enamoramiento en los humanos. Se conoce mejor la de algunos animales, como la de los diminutos ratones de las praderas \u00abMicrotus ochrogaster\u00bb.<\/p>\n<p>En estos seres el amor o, m\u00e1s bien, hacer el amor cambia el cerebro. Cuando lo hacen se producen unas transformaciones qu\u00edmicas permanentes en los genes que regulan el comportamiento sexual y la tendencia a la monogamia. No es la \u00fanica especie animal que opta por la monogamia. La de los ratones de la pradera incluye compartir todas las tareas de cr\u00eda, desde hacer el nido hasta cuidar a prole. Hace ya muchos a\u00f1os que se sabe que estos animalitos cuando se aparean por primera vez segregan mucha oxitocina y vasopresina, hormonas que las mujeres fabrican al final del embarazo. Los ratones de la pradera v\u00edrgenes apenas tienen oxitocina, lo mismo que los ratones del mismo g\u00e9nero pero llamados de monte (\u00abM. montanus\u00bb), que prefieren tener muchas parejas. Basta que los primeros tengan el primer contacto sexual para que se eleve la oxitocina en sangre o que a los segundos se les administre oxitocina para que se vuelvan mon\u00f3gamos.<\/p>\n<p>Ya hace muchos a\u00f1os que Monod y Jacob describieron los finos mecanismos de expresi\u00f3n de los genes. Se dieron cuenta de que la mayor\u00eda de las veces est\u00e1n inactivos y de que para que se expresen hay que bloquear la enzima que impide que expongan sus mol\u00e9culas: el DNA se desenrosca y pone esa parte a disposici\u00f3n del RNA para que lo reproduzca. Sugiere una hembra exponiendo al macho sus \u00f3rganos sexuales preparados para el apareamiento. Es casi como una copulaci\u00f3n. Siguiendo a Jacob y Monod, un grupo de la Universidad de Florida inyect\u00f3 en el cerebro de ratones de pradera v\u00edrgenes, concretamente en la regi\u00f3n del nucleus accubens, el que se considera centro del placer y la recompensa, una sustancia que bloquea la enzima que impide al DNA mostrar los genes que fabrican oxitocina. El resultado fue el esperado: los ratones se vuelven m\u00e1s cari\u00f1osos y dispuestos a establecer lazos. Adem\u00e1s comprobaron que en el nucleus accubens se expresaban los genes de forma muy parecida a como lo hacen cuando los ratones se aparean. Pero para que los lazos sean permanentes se precisa algo m\u00e1s. Fue lo que demostraron con el experimento. Colocaron a los ratones v\u00edrgenes juntos en cajas durante seis horas, sin permitirles aparearse. Entonces inyectaron la sustancia. El resultado fue que se hicieron pareja.<\/p>\n<p>Que la oxitocina sea la hormona que facilita las relaciones emocionales y la confianza hizo pensar a los estudiosos de las enfermedades que hoy se denominan del espectro autista que podr\u00eda ayudar a estos pacientes. Ya se sabe que las personas con autismo tienen dificultades para experimentar y trasmitir emociones. Hace ya casi diez a\u00f1os que la revista \u00abNature\u00bb public\u00f3 un art\u00edculo en el que mostraba que con esta hormona mejoraba en su capacidad social y disminu\u00eda el comportamiento repetitivo que a veces caracteriza a estas personas. Pero hay otros estudios que no encuentran beneficio o incluso se muestran perjuicios: comportamientos conspirativos, sentimientos competitivos, agudizaci\u00f3n de los s\u00edntomas en personas que ya son hipersensibles a los est\u00edmulos sociales. Pero desde entonces los padres de los ni\u00f1os con problemas de esta clase est\u00e1n ilusionados y esperanzados, y muchas veces se atreven ellos mismos a comprar la hormona y administrarla. Ahora se publica un peque\u00f1o estudio en el que se demuestra que la administraci\u00f3n intranasal de oxitocina eleva la actividad cerebral en aquellas \u00e1reas relacionadas con los est\u00edmulos sociales significativos, mientras que las aten\u00faa frente a est\u00edmulos no significativos socialmente. Lo m\u00e1s atractivo de este estudio es que si con la oxitocina se pueden estimular las \u00e1reas cerebrales involucradas en la conexi\u00f3n social es que est\u00e1n ah\u00ed, que no es un problema estructural, sino funcional.<\/p>\n<p>Pero no hay que echar las campanas al vuelo. Lo que se sabe es todav\u00eda menos de lo que se ignora. Por ejemplo, si a los ratones de la pradera se les administra repetidamente oxitocina acaban apare\u00e1ndose con cualquiera y si se administra a personas sanas se vuelve muy xenof\u00f3bicas. Los investigadores, que ya tienen fondos para repetir el estudio con m\u00e1s personas y m\u00e1s tiempo, consideran que la oxitocina podr\u00eda emplearse m\u00e1s que como un tratamiento continuo, como una ayuda para que los ni\u00f1os respondan mejor a las terapias conductuales o a las experiencias espec\u00edficas sociales. La idea es colocar al cerebro en una actitud receptiva. Aunque todo, al final, sea qu\u00edmica, no se debe olvidar que como seres sociales mucha qu\u00edmica cerebral se crea en ese medio. Reforzar los circuitos mediante experiencias satisfactorias es m\u00e1s prudente que confiar en que una sola sustancias resuelva un problema complejo.<br \/>\nFuente:\u00a0lne.es<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mart\u00edn Caicoya M\u00e9dico dice que el enamoramiento produce una tormenta neouroendocrinol\u00f3gica, un estado alterado, casi siempre delicioso, desgraciadamente pasajero. 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