Trabajar la resiliencia puede ayudar a las compañías a superar esta crisis y adaptarse más rápidamente

La resiliencia es la elasticidad que nos permite afrontar los dolores físicos y emocionales. Y ahora también, como explica Leïla Salamat de Blignières, cofundadora de elles Coach, “afrontar las dificultades tecnológicas o financieras. Hacer frente a estas adversidades no solo sin rompernos, sino saliendo incluso reforzados”. Para ello es fundamental la actitud que adoptemos y será fundamental poner el foco en lo importante desde la responsabilidad, “desde el qué es lo que sí está en mis manos”.

elles Coach y Empathic Warriors son dos empresas que comparten la misma visión y decidieron asociarse para complementarse a nivel cultural, generacional y de género, de forma que pudieran adaptarse al tamaño, sector y punto de partida de cada organización. Su objetivo: ayudar a las compañías, aún más en estas circunstancias, a fomentar el cuestionamiento crítico y el crecimiento sostenible, siempre con empatía.

Precisamente, una de las actitudes equivocadas, que adopta mucha gente y muchas compañías, es centrarse en buscar culpables, lamentarse de la situación económica y la llegada del virus o dejarlo todo en manos de la evolución natural de las cosas, en vez de trabajar el pensamiento crítico y buscar soluciones en las cuestiones que podemos controlar.

La resiliencia abarca cuatro áreas o dimensiones: la mental, la emocional, la física y la espiritual.

Meditación grupal
Unsplash

Según Leïla Salamat, hay que empezar asumiendo que todo parte de una dimensión mental: “Para alcanzar nuestro máximo potencial necesitamos “surfear” entre la acción y el descanso, entre el sistema nervioso simpático y el parasimpático, entre el esfuerzo y el ahorro de energía. Suena lógico pero la realidad es que, en este mundo acelerado, digitalizado y sobre-estimulante, nos cuesta mucho tomar la iniciativa de parar y regalarnos un tiempo de descanso y de recuperación.”

Los riesgos de no encontrar el momento de descanso son evidentes: “Como dice Tony Schwarz en Energy Management, para seguir en la performance zone, hemos de volver a la recovery zone; si no, corremos el riesgo de irnos a la survival zone, y si nos quedamos demasiado tiempo allí, utilizando nuestra reserva de energía, acabaremos en la no deseada pero lamentablemente muy famosa burn-out zone.”

A partir de ahí, llega la dimensión emocionalLaura G. Ortiz de Zárate es cofundadora de elles Coach: “Las emociones no están ni bien, ni mal, no se trata de que sean justas o injustas. Las emociones simplemente las tenemos, son algo orgánico, fisiológico, son química en nuestro cerebro. Por lo tanto, hay que legitimarlas, darles cabida, darles un espacio, nombrarlas, compartirlas… En el momento en el que posibilito esto y soy consciente veré qué puedo hacer con ellas. Podemos verlas como mensajeros, todas vienen a darnos un mensaje, aunque muchas veces tratemos de rechazarlas. Si las dejamos entrar, podremos recibir el mensaje.”

8. Practica tus hábitos de resiliencia a largo plazo
Flickr/Pedro Ribeiro Simões

Carlos Gónzalez, cofundador de Empathic Warriors, lo traslada a la dimensión física y mental, y utiliza un símil deportivo para explicar su importancia: “Somos profesionales, con carreras cada vez más largas y más cambiantes. Ser resilientes en ese camino implica aprender a cuidarnos, a cuidar nuestro cuerpo. No se puede cambiar de chasis. Tenemos que cuidarnos como lo hacen los deportistas: ejercicio, alimentación, sueño, meditación… Somos como los CEO de un proyecto que lleva nuestro nombre y de NIF nuestra partida de nacimiento.”

Según este experto, es fundamental aprender a meditar y practicar mindfulness, para que nos permita vivir el momento presente. “¿Dónde se desarrolla si no la vida? ¿En la imaginación del futuro, enganchado en el pasado…? Practicar en el día a día mindfulness, de forma formal, sentados, o andando, pero sobre todo de forma informal en las actividades que desarrollamos es la mejor forma de conectar con clientes, proveedores y, sobre todo, con el equipo”.

El tenista Rafael Nadal es un excelente ejemplo: “Una mente de alto desempeño, como la de un deportista profesional, es la que es capaz de mantener la atención en el punto que se está jugando ahora. No en el set de la semana que viene. Una mente resiliente enfoca la energía en el ahora.”

Rafa Nadal, campeón del US Open
Reuters/Robert Deutsch/USA TODAY

Por último, alcanzamos la dimensión espiritual, la que llega a la experiencia interior más profunda de la persona, la que dota de sentido y propósito a su existenciaJuan Luis Ramón Pérez es cofundador de Empathic Warriors y señala que, “como dijo Víctor Frankl en su libro El hombre en busca de sentido, las circunstancias externas pueden despojarnos de todo, menos de una cosa: la libertad de cómo responder a esas circunstancias”.

Y lo lleva a un terreno muy concreto, las relaciones con los demás: “En nuestro día a día podemos también dotar de sentido a esta dimensión espiritual a través de las relaciones con las personas que tenemos alrededor, nuestras familias, nuestros compañeros de trabajo, nuestros amigos, dando las gracias por todos ellos y a todos ellos, diciéndoles lo importantes que son para nosotros. Desde una vocación de servicio y poniendo foco en aquello que podemos cambiar y depende de nosotros”.

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