Encuentra la motivación para seguir cuidándote en Navidad: te damos las claves

Navidad

Diciembre es un mes que, en lo que respecta a llevar hábitos saludables, mucha gente directamente da por perdido. Como asumiendo lo inevitable, deja de cuidar su alimentación y deja de hacer ejercicio, poniendo la mente directamente en enero.

Es una pena, porque aunque un mes no es mucho tiempo, tomar esa costumbre cada años supone retroceder en un esfuerzo en el que no siempre es fácil avanzar: el de construir e implementar buenos hábitosen nuestro día a día.

Claro que no tiene por qué ser así. Las navidades no tienen por qué suponer un absoluto descarrilamiento de nuestra rutina, y aquí van algunas claves para que te convenzas y lo consigas.

Piensa en lo que has conseguido

Quizá fue a principios de año, o después del verano, o cualquier otra fecha aleatoria hace años, meses o semanas, da lo mismo. El caso es que en algún momento comenzaste a tomarte en serio tus hábitos y tu salud, ¿no? Pues dedica un momento a echar la vista atrás y haz un repaso de lo que has ido consiguiendo.

Mejores hábitos alimenticios, un nuevo gusto por la cocina, entrenar un par de días en semana, mejorar determinadas marcas en tus ejercicios… Congratúlate por tus avances, que seguro que no han sido fáciles, y tendrás más presente la motivación para seguir cuidándote.

No te tragues las excusas de los demás

A veces es la influencia del entorno lo que derriba nuestra motivación tan cuidadosamente levantada. “Por un día no pasa nada, mujer”, “son días especiales”, “en enero te pones a tope y listo”, oímos por todas partes y en ese ambiente es más difícil mantener los propósitos.

No te dejes convencer. Diferencia tus motivos y excusas de los de los demás y asegúrate de que si vas a abandonar tus buenos hábitos, sea por razones realmente tuyas, en las que crees de verdad, y no porque sientas presiones o asumas razonamientos de los demás.

Disfruta sin descontrolarte

Es normal que ante mesas llenas de alimentos poco habituales quieras relajarte y disfrutar de platos poco habituales: fiambres, guisos, aperitivos, dulces… Si es lo que realmente te apetece, adelante, disfruta.

Pero piensa que eso no tiene por qué significar perder el control totalmente de la situación: puedes disfrutar sin empacharte, puedes prescindir de parte o de todo el alcohol, puedes limitar el consumo de dulces navideños a los días de fiestas y no a todos los días del mes o de vacaciones… Hay muchas formas de mantener el control sin dejar de darte el gusto de disfrutar estos días.

Aprovecha las vacaciones para hacer otras actividades

Es cierto que con las navidades hay más alimentos menos saludables a mano, pero también lo es que en estos días de vacaciones se nos abren posibilidades para hacer actividades físicas que normalmente no nos da tiempo a hacer, o que en otras épocas son imposibles.

Subir a las montañas de excursión y darse una buena caminata o hacer una ruta en bici, deportes de invierno como el esquí o el snowboard, quedar con amigos y familiares para practicar deporte juntos, patinar sobre hielo… Todo esto puedes hacerlo con niños, que tienen también vacaciones y agradecerán cualquier novedad que les permita quemar energías.

Elijas lo que elijas, mantenerte físicamente activo es parte de una vida sana y la posibilidad de probar deportes nuevos o hacer actividades diferentes a las que permite la rutina es una forma de mantenerse activos estos días.

No te martirices por un día de excesos

Es importante mantener la tranquilidad y no culparse o castigarse si una comida navideña, o incluso unos cuantos días seguidos resulta difícil controlarse y los malos hábitos se van de las manos. No te tortures. No hay pecados que limpiar ni excesos de compensar.

Tampoco es una gran idea pensar que si un día la situación se nos ha ido de las manos ya da todo igual y con las mismas podemos seguir de exceso en exceso hasta fin de mes.

En estos casos, lo mejor es que vuelvas tranquilamente a tus hábitos al día siguiente, comiendo alimentos saludables y haciendo ejercicio, sin remordimientos de conciencia y sin descontrol de tu responsabilidad contigo mismo. Que el exceso de presión no te arruine las Navidades.

 

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