Encuentra la motivación en los malos momentos

Motivación

Ciertas situaciones de la vida hacen que nos sintamos débiles y estancados. Creemos que no contamos con la energía suficiente para superar el obstáculo y salir fortalecidos. Nos pasa tanto en ámbitos profesionales como personales. Sin esta energía, aunque tengamos al alcance de la mano la solución, no seremos capaces ni de verla ni de trabajar para alcanzarla.

La emoción correcta para salir de esa situación es la motivación, ya que nos moviliza y nos empuja a la acción, siendo capaces de encontrar las fortalezas que necesitamos y con las que ya contamos para poder resolver el problema.

Esto no ayuda

Creemos que la adversidad ha aparecido sin más y que podemos salir de ella sin un aprendizaje. Sin embargo, independientemente de lo malo del momento, una parte de nosotros puede absorber algo positivo que nos pueda ayudar en el futuro o, simplemente, hacernos crecer en herramientas a medio y largo plazo.

Las siguientes creencias o conductas van en contra de la forma de motivarnos ante la adversidad:

  • Me quejo de forma circular sobre lo que me está ocurriendo.
  • La situación es permanente y nunca habrá variación de ningún tipo.
  • Los malos momentos nunca aportan nada positivo a mi vida.
  • No creo que haya una solución, por tanto, no la busco.
  • La negatividad es el estado en el que estoy cómodo cuando hay problemas.
  • No puedo seguir adelante.

Motivación en malos momentos

Si miramos la adversidad desde una perspectiva constructiva, podremos centrarnos en la búsqueda de soluciones con la perspectiva necesaria del optimismo. Esta estrategia, aunque es la correcta, no es tan habitual, ya que en estos momentos muchas personas tienden a la negatividad, la queja y la inactividad.

A través de los siguientes consejos, podrás encontrar la motivación necesaria para superar y crecer en los malos momentos:

1. Todo pasa

No hay situación permanente. Muchas situaciones, aunque a largo plazo puedan parecer estáticas, siempre han tenido alguna variación, ya sea interna o externa. Es en este cambio donde puede surgir el optimismo y la mejor actitud para enfrentarlo.

2. Diviértete

Las situaciones de ocio tienen la capacidad de hacernos desconectar, cambiar de perspectiva y oxigenar nuestro cerebro. Busca planes adaptados al momento y, a ser posible, donde cuentes con el apoyo de tu entorno.

3. Busca la salida

Cualquier situación es susceptible de mejorar o de empeorar, y muchas veces somos nosotros mismos, con nuestra actitud o nuestras acciones, los que tenemos el poder sobre ello. Busca la forma de resolver el problema o, al menos, de amortiguar los daños. Pon el foco en la acción, nunca en la pasividad.

4. Vigila la negatividad externa

Las personas que tenemos alrededor son responsables de que nuestra energía aumente o disminuya. En la adversidad es conveniente que nos rodeemos de personas positivas y proactivas. El resto solo harán que nos sintamos peor.

5. Deja atrás lo que no funciona

Somos un conjunto de esquemas automáticos que nos han ido sirviendo en el pasado y que se han quedado instaurados como parte de nosotros. Pero estos esquemas no siempre funcionan. Analiza si lo que estás haciendo realmente está teniendo esta vez el efecto deseado. Sino suéltalo y genera alternativas, aunque estén fuera de la zona segura.

La realidad es que no hay un único camino marcado del que no podemos salir. Si ponemos el foco en nosotros mismos y analizamos la situación de forma correcta, seremos capaces de ver y generar las alternativas necesarias para enfrentarnos a la adversidad y salir fortalecidos de ella.

 

 

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