En tiempos de pandemia. Consejos para encontrarte a ti mismo

Tiempo y destiempo. Tiempos de gracia de oportunidad, tiempo para acercarnos y tiempo de recapitular todo lo que somos y lo que hemos hecho. ¿Tienes algo que cambiar? ¿Por qué está pasando todo esto? Y tú, ¿cómo estás? ¿cómo te sientes? ¿cómo estás manejando internamente y externamente esta prueba que nos pone la vida? ¿Qué pensamientos ocupan tu mente? Te pregunto, por qué allá afuera hay muchas personas que están experimentando miedo, ataques de ansiedad, desesperación ó violencia familiar.

Te pregunto por que me siendo parte de un evento histórico tan importante como es esta pandemia, estoy segura de que para muchos de nosotros no ha sido nada fácil ver como se va cayendo nuestro mundo material, tener que vivir el miedo de perderlo todo y llegar a no tener para comer. Qué ironía el tener que vivir aislados en casa para salvar nuestra vida y la de los demás, enfrentarnos a nosotros mismos sin distracciones externas para tener la oportunidad de transformarnos y reinventar nuevas formas de vida, de economía y familia.

¿Cómo podemos entonces enfrentar esto? resiliencia.

Tener la capacidad de sobreponerse a momentos críticos y adaptarse  luego de experimentar una situación inusual e inesperada, adoptar una firme postura de superación ante la adversidad con el fin de pensar en un mejor futuro.

Muchas veces esta habilidad es desconocida para nosotros y la descubrimos cuando nos encontramos en medio de una situación difícil que lograremos superar gracias a la postura de lucha y las ganas de seguir adelante. Ser asertivos y convertir el dolor en una virtud. Por ejemplo, el padecimiento de una enfermedad, la pérdida de un ser querido, la pérdida de cualquier parte del cuerpo ó quedar en bancarrota.

Se logra vaciando tu mente de emociones tales como, el miedo, la violencia, la depresión, con el fin de transformarlas en seguridad, amor y confianza. “Para sanar, hay que limpiar”.

Existen muchas herramientas que nos pueden ayudar. Hoy te comparto algunas para comenzar a mover emociones y pensamientos. Poco a poco vamos a ir aprendiendo a reconocer y enfrentar para poder limpiar y sanar.

1.- Agradece. Por todos los dones recibidos, por las alegrías y por los retos de dolor e incertidumbre. El acto y resultado de agradecer, expresa la gratitud y la valoración que se tiene a quien realiza un favor o presta ayuda. Despertar y agradecer es un gran comienzo del día.

2.- Medita. Siempre encontraras muchos beneficios de hacerlo. Mitiga los efectos del estrés, afecta positivamente el sistema inmunológico, mejora la capacidad de atención y concentración, es útil para ser empáticos con los demás, aumenta la tolerancia al dolor, mejora la memoria, las funciones cognitivas y potencializa la aparición de pensamientos positivos.

Llenarse de pensamientos positivos y acciones positivas, ayudan a devolver de alguna forma el favor recibido.

3.-Perdónate y perdona a los demás. Por todos los errores o faltas que hayas cometido hacia ti mismo. Perdonar a otros es dejar de guardar resentimiento hacia una o más personas sin insistir en pedir una compensación por el daño que nos hayan hecho o por la pérdida que hayamos podido sufrir. Perdonar desde la raíz, desde el corazón y siempre pensando en lo que esto te beneficia a ti.

4.-Libera y Suelta. Date permiso de soltar una situación, una persona, una obligación, una carga o un compromiso que no te proporcione felicidad y equilibrio. Lo más importante es liberar espacio de tu mente, quitar todos aquellos pensamientos o emociones que vengan cargados de miedo, estrés ó enojo. Práctica, piensa, siéntelo y trasforma cada una de estas palabras en su opuesto positivo.

5.- “Conócete a ti mismo” y “nada en demasía”. La importancia de conocerse uno mismo. Es la tarea más difícil porque pone en juego directamente nuestra racionalidad, pero también nuestros miedos y pasiones. Si uno consigue conocerse a fondo a sí mismo, sabrá comprender a los demás y la realidad que lo rodea.

6.-Acéptate tal y como eres. Aceptarse a uno mismo consiste conocer tanto nuestras habilidades como nuestros defectos; querernos y aceptarnos tal y como somos. De esta manera podremos vivir en armonía con nosotros mismos. Por lo tanto, el primer paso que una persona necesita hacer para aceptarse es conocerse.

7. Enamórate. De ti, para poder amar a los demás.

Date la oportunidad de sacar la mejor versión de ti, descubriendo el potencial que tienes a todos los niveles: afectivo, romántico, espiritual… Quererse a uno mismo también significa ser honestos con nosotros y con los demás y comprometernos con la vida y el bienestar propio y ajeno.

Sé optimista, sé tu mismo, pierde los miedos y ataduras, abre tu mentalidad y libérate: tu vida es tuya, olvídate de las máscaras sociales, aceptarse también es conocer nuestros límites, quéjate menos y disfruta más, desarrolla tu potencial, arriésgate a vivir experiencias únicas.

8.- ¿Quieres tener un súper poder? Aprende a hablar en positivo.

El lenguaje positivo es el lenguaje que alivia el sufrimiento, el dolor y la soledad. Lo que lo hace especial es la aceptación de que la vida es vulnerable y frágil, que está llena de dificultades y problemas, pero también de que somos capaces de ver, entender y comunicar el lado favorable de las cosas. Si quieres estar alegre, practica la alegría hasta habitarla; si practicas el miedo, serás muy bueno encontrando miedo, si practicas el agradecimiento serás muy bueno agradeciendo y reconociendo a los demás. Si practicas las excusas serás muy bueno encontrando excusas, si practicas la culpa serás muy bueno culpando a otros, si practicas el amor,  la compasión, la amabilidad…  serás muy bueno amando.

9- Evita juzgar. Nos pasamos la vida juzgando a los demás y juzgándonos a nosotros mismos. Las personas que más juzgamos a otros es porque en realidad somos muy duros e exigentes con nosotros mismos. Pasamos el día juzgando o criticando a nuestros familiares, hijos, amigos, políticos, jefes, famosos, ricos y pobres… Y al juzgar, parece que nos elevamos por encima de todos ellos, entonando el típico “porque yo no soy así”, pero al juzgar, criticar y al emitir palabras llenas de negatividad, en realidad nosotros mismos nos llenamos de negatividad. Hablar en negativo o juzgar a los demás baja tu energía más que atorado, estas en ese hoyo negro de pensamientos y emociones.

“Tu meta no es ser mejor que alguien, sino ser mejor de lo que solías ser”, Wayne Dyer.

10.- Comprométete. Para tener un proyecto de vida es necesario cultivar la voluntad y estar comprometido. Se trata de una piedra preciosa imprescindible para tener una personalidad madura, nos ayuda a decir no cuando es necesario sin hacer de ello un drama. Para adquirir la voluntad es necesaria la renuncia a pequeñas cosas cada día, vencerse y no dejarse llevar por los impulsos inmediatos. Las personas sin voluntad son capaces de empezar muchas cosas que acabarán dejando cuando falte el entusiasmo, igual que en el amor. Para ser felices hace falta cultivar algo muy humano: la fuerza de voluntad y el compromiso.

Como podrás darte cuenta, la solución somos nosotros mismos. Tenemos la opción de ser felices y de explotar todas nuestras capacidades para vivir en equilibrio y encontrar la paz, la salud y la felicidad.

Te invito entonces a transformar tu vida comenzando en este momento en que tienes el tiempo de reconocerte, ya que el poder yace en ti y para manifestarlo necesitas creer para crearlo.

No estás solo, no estamos en el mismo barco. Estamos en el mismo mar, unos en yate, otros en lancha, otros con salvavidas y otros nadando con todas sus fuerzas, seamos empáticos entre todos nosotros.

Paz Mayagoitia Flores
Terapeuta medicina holística.
senderodelapaz@gmail.com
Cel. 2282129724

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