Elegir una carrera por vocación y cambiarla por amor


Recuerdo cuando me pedían en la secundaria que eligiera la carrera universitaria que quería cursar. Luego recuerdo cuando me decidí entre Fisioterapia y Ingeniería de Sistemas, eligiendo esta ultima porque era la que creía que cuadraba mejor conmigo, y luego le puse mucho empeño a lo que hacia, comencé a trabajar en el área mientras que aun estaba cursando mis estudios. Se convirtió en mi pasión. Me gustaba lo que hacia y lo hacia con empeño y dedicación…..Así pase varios años… Y de repente: mi hijo…. Mi hipotálamo empieza a funcionar en aquello de las funciones primitivas y me dijo que tengo que aprender una nueva carrera: MAMA… OK… Vamos a practicar un poco (no tengo opciones en relación a estas prácticas), vamos a pedirle consejo a los expertos (menos mal que siempre estuvo a mi lado mi mama!!!), vamos a leer un poco, y vamos a observar mucho a ese bebé para tratar de entender a ese, el objeto y diploma de mi nueva carrera…..

Cuando apenas estoy en el alba de ese nueva carrera, disfrutando de los nuevos conceptos, de los nuevos conocimientos y de esta profesión recién estrenada, resulta que…. Andrés no es un solo un “hijo” (con todo lo tremendo que eso significa)….. es además sordo!!!….. Esta vez no es el hipotálamo, sino el sentido común el que me dice que: o aprendo otras materias en mi nueva carrera, o me van a “raspar”.. Así inicio mi tercera carrera: “Mama especialista en la Audición, el Lenguaje y demás debilidades de mi Andrés”.

No tardo en enterarme que esta carrera es sumamente difícil: tengo que saber de ciencias y de humanidades, tengo que saber un poco de medicina, tengo que saber otro poco de educación preescolar (en los primeros años, porque luego la cosa se complica de acuerdo al nivel educativo en el que se encuentre mi hijo), saber un poco de funcionamiento cerebral, conocer al detalle las habilidades de un buen terapeuta del lenguaje, conocer el punto y modo de cada fonema, desarrollar la tolerancia y la paciencia a niveles insospechados por mi anteriormente, y educarme en la práctica del amor….. en fin una carrera que parece no tener fin…… y a estas alturas de estudiante me pregunto: ¿Qué paso con mi primera profesión?….

¿Qué paso con esa antigua pasión por los sistemas?… ¿Dónde quedó ese sentir de que no había nada mas importante y placentero que lo que yo hacía?….. Creo que esta allí mismo, bajo el montón de libros, vivencias y materiales de estudio de mis nuevas carreras. Se ha convertido en algo así como mi vestido de novia, un hermoso recuerdo que atesoro con cuidado, envuelto en papel de seda, aunque con la certeza que nunca más me voy a poder meter en él como lo hice el día de mi boda. A lo mejor le pueda hacer arreglos para convertirlo en vestido de fiesta, o ajustarlo para que lo use alguien mas, pero definitivamente como vestido de novia no voy a poder usarlo nunca mas… Ya no será mas MI CARRERA…. Puedo seguir ejerciendo, puedo seguir siendo buena en lo que hago, puedo mantenerme actualizada en los temas que día a día marcan la pauta en computación y sistemas, puedo mantenerme tan responsable con mis trabajos como antes, pero ya no puedo sentir la pasión que antes sentía cuando la ejercía. Y es que creo que cruce una puerta que no tiene retorno en cuanto a eso, y es la puerta del amor a mi hijo. Ahora estudio otras carreras y no se si tienen acto de graduación, ahora estoy apasionada con mis nuevos estudios y no se cuantos años de carrera voy a tener que cursar. Ahora mi “pasión profesional” esta aquí, sentada en el piso, frente a Andrés David, mientras jugamos y aprendemos algo nuevo…..


Autora: Gloria Pérez Folgueira
Sobre Gloria, en sus propias palabras: Venezolana, Ingeniero de Sistemas. Mamá de Andrés David, con discapacidad auditiva.

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