El desgarrador testimonio de una veterinaria sobre aplicar eutanasia

Perros

La veterinaria Brenda Gough que trabaja en una clínica veterinaria en Burford (Canadá), ha publicado en Facebook una desgarradora carta en la que habla sobre lo difícil que resulta emocionalmente aplicar la eutanasia a las mascotas. “No estoy lista para esto, pero tiene que pasar”, escribió en un post que ha recibido más de 30 mil comentarios y 127 mil me gusta.

Brenda comienza su testimonio explicando cómo es conocer a una mascota. “Un día me traes este cachorro, me besa la cara, devora las galletas que le ofrezco y comienza nuestra amistad”, comienza el texto.

Para Brenda, los veterinarios no pueden evitar “enamorarse” de sus pacientes y disfrutan de verlos crecer y convertirse en otro miembro de la familia. En su mensaje, la veterinaria recuerda momentos memorables, como el día en el que uno de ellos se comió la ropa interior de su dueña o en el que otro salió con éxito de una cirugía.

“Tantas aventuras, tan poco tiempo”, escribe Gough. “Y aquí estamos, unos 15 años más o menos, teniendo que decir adiós”.

“Tiene una enfermedad en el corazón y ya no puedo arreglarlo. Tiene cáncer y no tiene cura. Tiene artritis y los medicamentos simplemente no funcionan. Quisiera que viviera para siempre. Siento que le he fallado a él y a ti cuando me quedé sin opciones para seguir”, cuenta.

Por eso siente, cada vez que se enfrenta a una eutanasia, que está a punto de desmoronarse. “Así que ahora es el momento, y se supone que tengo que ser profesional, objetiva. Yo soy el médico. Tranquila. Genial. Serena. Siempre bajo control”, relata.

Brenda continúa con una reflexión demoledora: “Tengo la aguja en el bolsillo de mi bata blanca. El mismo bolsillo que siempre estaba lleno de golosinas para él. Respiro profundamente y entro en la habitación”.

Cuenta que entra en la habitación y encuentra al animal esperandola, “que me da esa dulce mirada de siempre (…) pero su enfermedad y su edad lo han debilitado”. “Él está listo, pero usted no. Yo no”.

Pero Brenda dice que tiene que mantenerse fuerte, no solo por el paciente, sino por los miembros de la familia que están allí preparándose para despedirse de su mejor amigo.

“Así que lo besamos de nuevo, no queda mucho de su cuerpo que funcione todavía, pero su cola no deja de moverse, me llega hasta lo más profundo, pero trato de no llorar. Tengo que ser fuerte. Desearía poder encontrar una forma de que vivan para siempre. Pero no tengo esos poderes mágicos. Solo soy una veterinaria”, lamenta.

La veterinaria continúa explicando la peor parte de todo este proceso.

“Su cuerpo se relaja, él está en tus brazos y tú estás sollozando. Otra familia ha perdido a uno de sus miembros más queridos. Puse mi estetoscopio en su corazón para asegurarme de que se haya detenido, pero está tan apretado contra tu pecho que tal vez ese sea tu corazón, oigo latidos o tal vez sean míos y toda la sangre corriendo por mis oídos mientras intento tanto, tanto, tanto no convertirme en un desastre de llorona”.

Brenda luego procede a abrazar a la familia hasta que se retiran de la habitación. “La puerta se cierra detrás de ustedes y no sé si escuchan esto, pero lloro histéricamente al oído de tu mascota”.

Porque ahora, explica la doctora, será tiempo de “enfrentar lo que sé que será una de los momentos más difíciles de hoy: llegar a la casa y que él no esté allí para saludarte”.

Gough termina la publicación diciendo que espera que los dueños sepan que ella nunca desearía que tuvieran que enfrentar la muerte de sus animales y que está muy agradecida de poder compartir la travesía de cada mascota, de cachorro a adulto, con cada una de las familias.

“Amor por siempre, tu veterinario”, concluye.

 

Original.

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