Cuidado con los “antojos dieciocheros”

Choripanes, empanadas “con harto pino”, anticuchos, pebre y frituras son parte de la dieta infaltable de muchos chilenos durante fiestas patrias. Sin embargo —por muy tentador que parezca— este tipo de alimentación puede provocar más de alguna molestia en las embarazadas, sobre todo si se cae en excesos o se repite durante varios días

El doctor Juan Pedro Kusanovic, gineco-obstetra del Departamento de Ginecología y Obstetricia de la Universidad Católica explica que los cambios hormonales del embarazo favorecen la aparición de problemas digestivos como náuseas, reflujo, acidez y distención abdominal. Además, se debe tener en cuenta que, a medida que avanza la gestación, el útero va ejerciendo cierta presión sobre los órganos internos de la madre, pudiendo ocasionarle más de alguna molestia, sobre todo después de consumir gran cantidad de alimentos, como suele suceder en estas fechas de celebración. “Efectivamente, en esta época es muy frecuente la ingesta excesiva de comida, tanto en el día como en la noche, lo que puede complicar especialmente a las embarazadas, que tienen un vaciamiento gástrico más lento y también una digestión más lenta”, señala este especialista.

Pese a ello —precisa— también hay que tener en cuenta factores individuales, pues mientras algunas embarazadas toleran muy bien todo tipo de comidas, otras son mucho más sensibles. “En general, deben tener cuidado con los alimentos que puedan producir mayor distención abdominal como la cebolla, el ajo, los porotos y también con las comidas y productos muy condimentados”, apunta. Especial precaución se debe tener con las comidas crudas; carnes, mariscos y con las verduras que crecen a ras de suelo. “Las hortalizas deben ser muy bien lavadas y quienes van a comer afuera durante estos días, es preferible que lo hagan en lugares que estén certificados, que se vean limpios y donde las personas que reciben el dinero no sean las mismas que manipulan los alimentos, por ejemplo”, aconseja el doctor Kusanovic.

Los kilos de más sí importan
En promedio, los chilenos suben alrededor de tres kilos durante estas fechas; kilos que, en el caso de las madres gestantes no pasan inadvertidos. “Si tenemos en cuenta que las embarazadas normalmente suben unos 12 kilos, entonces un incremento de tres kilos representara un cuarto (25 por ciento) de lo que debe subir en todo su embarazo”, advierte este especialista de la UC.
Por eso, hay que cuidarse no sólo con el tipo de alimentación, sino también con la cantidad. “Si quiere comer empanada, que lo haga, pero con moderación”.
En casos más serios, los excesos alimentarios pueden provocar no sólo aumento de peso, sino también dolor y distención abdominal, gastroenteritis o agudizar algunos trastornos previos. “Las pacientes que ya tienen cálculos en la vesícula pueden hacer un cólico biliar por consumir alimentos con mayor contenido graso o frituras”, acota.

Otra consecuencia más grave son las diarreas, ya que pueden estar asociadas a una infección por consumo de alimentos contaminados. En casos agudos, pueden provocar deshidratación, cuadro de cuidado en las embarazadas. Asimismo, es recomendable poner atención con los lácteos —sobre todo si son fabricados en forma artesanal— para prevenir enfermedades como la listeriosis. “La listeria es una bacteria que se aloja principalmente en la leche y en sus derivados, por lo tanto, lo ideal es consumir productos de marcas reconocidas, que cuenten con la certificaciones correspondientes y que hayan sido almacenados en buenas condiciones”, indica. En cuanto al alcohol, el doctor Kusanovic recalca que la recomendación es no consumirlo. “Pero si la paciente desea probar algo, tendría que ser, como máximo un vaso de vino”.

Y si se va a tentar con alguna empanada o anticucho, que sea temprano, porque muy tarde, en la noche, las secuelas de una ingesta copiosa se agudizan. “Si come y luego se acuesta, hay más probabilidades de tener más reflujo y acidez”, precisa. Para tratar las molestias ocasionadas por una ingesta inadecuada, los especialistas suelen indicar una dieta liviana, sin grasas ni frituras y uso de un antiespasmódico o algún antiácido, dependiendo de los síntomas. Eso sí, antes de consumir cualquier medicamento, debe consultarlo con el médico.

¿Qué precauciones tomar?
En la mayoría de los casos, las pacientes pueden comer de todo, pero con moderación. Para evitar náuseas o acidez, se sugiere una dieta más liviana y fraccionada. Comer lentamente y masticar bien cada bocado.
Limite el consumo de alimentos grasos y fritos; evite aquellos muy condimentados, pues tienden a irritar la mucosa gástrica.
No coma muy tarde ni se vaya a la cama inmediatamente, estas conductas favorecen las molestias.
Reduzca el consumo de bebidas gaseosas. Es preferible consumir jugos naturales o —mejor aún— agua pura.
Prefiera los platos preparados al vapor, al horno o a la plancha.
Las pacientes con patologías crónicas, como hipertensión y diabetes son caso aparte, ellas deben mantener la dieta indicada por el obstetra, (por ejemplo baja en sodio para las hipertensas) hasta el final del embarazo, para no poner en riesgo el bienestar del futuro hijo.

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