Cuando el complejo es el obstáculo

Representación gráfica de autocrítica.

Reflexionemos unos segundos y pensemos cuántas veces hemos sido duros con nosotros mismos, haciéndonos autocríticos y no necesariamente constructivos, críticas que incluso nos lastiman, ofenden y lo peor, las creemos como reales. Creencias irracionales generadas por nosotros mismos y que nos han impedido llevar una vida óptima, debido a que nos creemos lo suficientemente capaces física o emocionalmente de lograr lo que deseamos. A todas estas autocríticas o creencias irracionales podríamos llamarles complejos.

¿Qué entendemos complejos?

Son respuestas que nuestra mente genera ante una situación dada que puede hacer evidente alguna aparente desventaja, y puede ser incluso, algo que nosotros mismos nos inventamos o imaginamos porque no estamos satisfechos con nosotros mismos.

Ahora bien, en la mayoría de los casos, los complejos se van a tratar de pensamientos irracionales que nos atormentan y nos generan angustia. Lo más interesante de esto es que, pocas veces tienen que ver con nuestra realidad, hacemos grande ese complejo y superior. Entonces, hasta aquí podemos comprender que cuando vivimos con un complejo, probablemente sufrimos de problemas emocionales, tenemos actitudes que nos lastiman, y sobre todo nuestra autoestima nos lleva a hacernos sentir con un valor distorsionado ante los ojos de los demás.

Su origen reside en múltiples factores, entre ellos encontramos el primero de la lista, que serán los defectos físicos. Defectos desde la altura, el peso, el color de ojos, pelo, hasta algún tipo de discapacidad. De igual modo, pueden surgir por choques emocionales o deseos no satisfechos. Todo esto debido a la inevitable idea de siempre compararnos con los demás, ponernos estándares de belleza poco reales, aceptar la presión social, alimentar la necesidad de aceptación, entre otros.

De igual modo, si en su familia el niño no se siente querido, valorado o respetado, su personalidad se tornará frágil e insegura. Es por ello, que convertir en complejo una característica física mediante la burla puede derivar en un grave problema de autoestima.

¿Cómo superarlos?

Para hacerlo es necesario aceptar su existencia, así como es importante trabajar en las propias virtudes para potencializarlas y enfocarnos en lo positivo. Es decir, sacar el mejor provecho de las cualidades y habilidades con las que contamos, además de apoyarnos en ellas para afrontar todas las situaciones adversas con las que nos encontremos en la vida.

Otro punto importante es ponernos retos y metas realistas para reforzar la autoestima, sin olvidar lo que tenemos y adónde podemos llegar, esto con el fin de evitar una frustración.

Por último, no debemos olvidar que si el problema persiste es importante acudir con un profesional de salud que pueda ayudar a orientar, contener, afrontar; y así juntos encontrar la mejor solución para aquello que atenta contra nuestra calidad de vida.

 

 

Ruth Noriega Cerwinka*, académica de la Universidad Iberoamericana.

Colaboración de Fundación México.

Bojorge@teleton.org.mx

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