Cómo afecta a los niños ver escenas de violencia y drogas

Joker

Tras el reciente estreno de Joker, han sido mucho los críticos, e incluso salas de cine, que han advertido seriamente a los padres de la importancia de no llevar a los niños a ver esta cinta, debido a la crudeza visual y psicológica de sus escenas. Sin embargo, no siempre se nos avisa tan claramente. Sin llegar a tal extremo, son muchas las series, películas y videojuegos que ven nuestros hijos en las que se muestran habitualmente imágenes violentas. Peleas, asesinatos, golpes, o incluso maltrato a personas y violencia sexual a mujeres, son tan frecuentes que pueden llegar a parecernos ‘normales’, pero no lo son.

Si atendemos a la opinión de los especialistas, se trata de un fenómeno con una repercusión directa en la vida real de nuestros hijos, influyendo en sus actos y decisiones, así como en la formación de su personalidad ya que estos son sujetos fácilmente impresionables y faltos de criterio sólido para discernir entre lo correcto y lo incorrecto.

Partiendo de ambas premisas, se nos plantea un riesgo muy real: que lo que vean en televisión sea concebido por ellos como algo normal, seguro y aceptable. La primera consecuencia evidente es que, tomando como referencia los comportamientos de sus personajes de ficción, se planteen imitarlos pensando que no es algo tan malo.

En la línea de lo que la lógica nos podría llevar a pensar, hay investigaciones que demuestran que, efectivamente, este tipo de imágenes pueden influir negativamente en las decisiones de los adolescentes. Con el tabaquismo como fenómeno de interés, la Sociedad para el Estudio de la Adicción (SSA) así lo concluyó en su estudio Smoking in movies and smoking initiation in adolescents. En algunos casos, la probabilidad de empezar a fumar llega incluso a duplicarse cuando los niños observan ese mal hábito en sus producciones audiovisuales favoritas.

Asimismo, la Academia Americana de Psiquiatría para Niños y Adolescentes descubrió, durante las semanas posteriores a la emisión de la serie de Netflix 13 Reasons Why (Por trece razones), un repunte significativo en las tasas mensuales de suicidios en Estados Unidos. Este suceso se reducía únicamente a un sector de la población: los individuos con edades comprendidas entre los 10 y 17 años.

Drogas y violencia en televisión
Fuente: Pexels

De igual modo que en el caso anterior, no es difícil intuir que nuestros hijos, al observar como un personaje de ficción de su agrado decide quitarse la vida, podrían, desde su inexperiencia y vulnerabilidad, llegar a considerar tal actitud como una decisión válida ante determinados contratiempos. Una reflexión que va más allá de una mera intuición, puesto que, hace poco, se ha detectado una relación directa entre el visionado de escenas de suicidios y el aumento de los mismos entre la población infantil y juvenil.

Asumiendo la credibilidad de los avisos de los expertos, Netflix decidió eliminar la escena del suicidio de la primera temporada de este drama adolescente. También anunció su intención de evitar incluir imágenes que inciten al tabaquismo en sus nuevos contenidos dirigidos a los espectadores más jóvenes. Dos medidas preventivas que deberían ser secundadas por el resto de plataformas, apelando a su responsabilidad de limitar el impacto, entre la población juvenil, de las imágenes de drogas y violencia en la televisión.

Las escenas de drogas y violencia en la televisión pueden traumatizar a un individuo de por vida

Aún echamos en falta una mayor concienciación sobre otro de los problemas con más incidencia en la vida real de los adolescentes. Tal y como se ha venido afirmando desde el ámbito académico durante las últimas décadas, las representaciones de actos relacionados con la violencia sexual también pueden acarrear diversos perjuicios en el desarrollo de un individuo. Dos estudios independientes confirman que quienes ven, de forma continuada, este tipo de escenas pueden sentirse más cómodos ante las mismas (The Effects of Mass Media Exposure on Acceptance of Violence against Women) y, por otro lado, más atraídos por ellas que los demás (The Effects of Exposure to Filmed Sexual Violence on Attitudes Toward Rape). A su vez, las secuencias ficticias de violación pueden moldear el concepto que los jóvenes espectadores tienen de la violencia sexual. Por lo que concluyen que una minoría de los espectadores termina concibiendo estas conductas como algo no tan grave y, en algunos casos hasta excitante, mientras que la mayoría de los jóvenes puede llegar a inmunizarse ante esto.

Debemos limitar las imágenes de violencia en los contenidos dirigidos a los jóvenes

Según los investigadores, la exposición repetida a películas sexualmente violentas también puede desembocar en una menor preocupación por las víctimas, llegándose incluso a aceptar este tipo de acciones injustificables.

Otro estudio realizado entre alumnos universitarios,Tales from the Screen: Enduring Fright Reactions to Scary Media, determinó que más de una cuarta parte de los mismos seguía sintiendo ansiedad por programas, series o películas que habían visionado años antes,  ya que presenciar contenidos perturbadores como las escenas de drogas y violencia en la televisión, puede llevar a los niños a interiorizar una sensación de angustia capaz de perseguirles durante años.

Para contrarrestar este efecto, desde casa debemos ser muy claros con lo que no aceptamos y apelar a la responsabilidad de limitar el impacto en la población juvenil de imágenes de drogas y violencia en los contenidos dirigidos a ellos.

 

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