Claves para evitar el deterioro cognitivo

“Los factores de riesgo cardiovascular, especialmente la hipertensión arterial y la diabetes, se vuelven más comunes en la mediana edad. Encontramos que estos dos factores de riesgo, además del tabaquismo, están asociados con mayores probabilidades de tener un deterioro cognitivo acelerado, incluso en un período corto de cinco años”, explica la autora del estudio Kristine Yaffe, de la Universidad de California, San Francisco y miembro de la Academia Americana de Neurología.

“En otras palabras, las personas con estos factores de riesgo tenían una mayor probabilidad de tener un deterioro cognitivo más rápido que un grupo de sus compañeros que no fumaban, o que tenían presión arterial alta o diabetes –añade–. Es alentador saber que hay comportamientos que las personas pueden modificar en la mediana edad para ayudar a prevenir las mayores caídas en el pensamiento y la memoria a medida que envejecen”.

Claves para evitar el deterioro cognitivo

En el estudio participaron 2.675 personas con una edad promedio de 50 años que no tenían demencia. Los investigadores midieron sus factores de riesgo cardiovascular al comienzo del estudio: el 43% se consideraba obeso, el 31% tenía presión arterial alta, el 15% eran fumadores, el 11% tenía diabetes y el 9% tenía colesterol alto.

Los participantes recibieron pruebas de pensamiento y memoria al comienzo del estudio y cinco años después. Luego, los investigadores estimaron la asociación de los cinco factores de riesgo cardiovascular con la disminución de su rendimiento en las pruebas de pensamiento y memoria que no se definieron como demencia, pero que fueron más rápidas de lo que se observó en un grupo de adultos de edades similares.

El cinco por ciento de los participantes había acelerado el deterioro cognitivo durante cinco años. Un total de 7,5% de las personas con presión arterial alta tuvo un descenso más rápido, en comparación con el 4,3% de las personas que no tenían presión arterial alta. Y el 10,3% de las personas con diabetes tuvieron un descenso más rápido, en comparación con el 4,7% de las personas que no tenían diabetes. Un total del 7,7% de los fumadores actuales tuvo una disminución más rápida, en comparación con el 4,3% de aquellos que nunca fumaron.

Después de ajustar por edad, raza, educación y otros factores que podrían afectar el riesgo de deterioro cognitivo, los investigadores descubrieron que las personas que fumaban tenían un 65% más de probabilidades de tener un deterioro cognitivo acelerado, aquellos con presión arterial alta tenían un 87% más de probabilidades y aquellos con la diabetes tenía casi tres veces más probabilidades de tener un deterioro cognitivo acelerado.


“Sorprendentemente, las personas que fueron consideradas obesas y aquellas con colesterol alto no tenían un mayor riesgo de deterioro cognitivo –destaca Yaffe–. Otros estudios han demostrado un vínculo entre la obesidad y la demencia, pero principalmente en adultos mayores. Mientras tanto, los estudios que examinan el colesterol alto y la demencia han tenido resultados mixtos, por lo que nuestra investigación se suma a esos estudios”.

Las personas que tenían uno o dos de los factores de riesgo tenían casi el doble de probabilidades de tener una disminución acelerada que las personas sin factores de riesgo.

Así, las personas con tres o más factores de riesgo tenían casi tres veces más probabilidades de tener una disminución más rápida que aquellas sin factores de riesgo. De las 1.381 personas con uno o dos factores de riesgo, 71 tuvieron una disminución más rápida, o 5,1%, en comparación con 19 de las 700 personas sin factores de riesgo (2,7%), y 53 de las 594 personas con tres o más factores de riesgo (8,9%).

“La mayoría de los esfuerzos de prevención de salud pública se centran en los adultos mayores, pero nuestro estudio sugiere la necesidad de observar el rendimiento cognitivo a lo largo de la vida de una persona –prosigue Yaffe–. Los adultos de mediana edad que tienen uno o más factores de riesgo cardiovascular como el tabaquismo, la hipertensión arterial y la diabetes pueden ser personas a las que deberíamos controlar y educar sobre opciones de estilo de vida saludables más temprano en la vida”.

 

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