¡Voto sin discriminación! Carlos nació con Síndrome de Down y acudió a sufragar por segunda ocasión

Carlitos nació con una alteración genética, sin embargo, esto no fue impedimento para que al cumplir la mayoría de edad tramitara su INE y así poder ejercer su derecho como ciudadano mexicano a votar sin discriminación.

Ésta fue la segunda ocasión que acudió a las urnas, acompañado de sus padres Norma y Alejandro, quienes estuvieron cerca de él para asesorarlo en este cumplimiento y “cuidar” que no se le señalara como “diferente”.

La primera vez que emitió su voto, se enfrentó a la discriminación en casillas de San Buenaventura, donde los vecinos miraron extrañados a una persona con Síndrome de Down acudiendo a sufragar y dudando de la veracidad de sus decisiones.

Para su familia esto no es anormal, Carlos acude a la escuela como cualquier otro joven de su edad, ya que la intención es que sea autosuficiente hasta donde sus posibilidades se lo permitan.

“Tiene todos los derechos como ser humano y ciudadano. En su caso específico, su discapacidad se manifiesta en el lenguaje, pero entiende todo, trata de explicar lo que quiere que sepas y que participe en una elección es un derecho y una forma de no discriminarlo”, refirió Norma Maldonado, madre de Carlos.

Para esta segunda experiencia y con 23 años cumplidos, Carlos cuenta con su identificación oficial porque su familia desea que sea un ejemplo para quienes viven en las mismas condiciones.

“Hay quienes no ven bien que las personas con discapacidad mental pueda ejercer su derecho. Desconocen que tienen un coeficiente intelectual “casi” igual al de una persona normal. Desconocen que las personas con discapacidad también tiene derechos y aquí lo primordial es hacerles saber que no hay que discriminarlos”, insistió la madre del joven.

Aunque con un humor cambiante por momentos, Carlos acudió a su casilla ubicada en la secundaria 8 en la colonia San Buenaventura, donde se formó, esperó su turno para recibir las boletas electorales y asistido por sus padres, entró a las mamparas para sufragar. Entregó de propia mano las papeletas en cada una de las urnas y esperó a que pintaran su dedo pulgar para terminar con el proceso.

Foto: Daniel Camacho.

Al término de su cumplimiento electoral, volvió a ser el mismo “Carlitos” de todos los días, el que sólo piensa en regresar a su casa para ver el futbol o el box, en compañía de sus padres y su hermano Adrián.

Norma Maldonado refirió que para tramitar la credencial cumplieron con la documentación requerida y no hubo un señalamiento especial del Instituto Electoral para entregarle el plástico, “no hubo impedimentos. Ha cambiando la ideología de negarles un documento oficial. Tienen limitaciones físicas, pero siempre hay gente cercana que los puede asesorar”.

Carlos estudia en una escuela especial donde les enseñan sus derechos y obligaciones pese a sus limitaciones físicas o intelectuales, inclusive dos de sus compañeros trabajan en el Organismo de Agua de Metepec, donde se les da el mismo trato y tienen un trabajo digno.

 

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