Perros trabajan de terapeutas para niños autistas y ciegos

Perros trabajan de terapeutas para niños autistas y ciegos

Los animales también cumplen un rol importante en tratamientos complementarios de pacientes a través de la zooterapia, que es la terapia asistida a través de especies como perros, gatos, caballos, aves, conejos y delfines.

En la Fundación Jingles, un plantel de 30 perros “coterapeutas” trabaja junto a especialistas en psicología, fonoaudiología, kinesiología y psicopedagogía, además de maestros especiales, sociopedagogos y acompañantes terapéuticos.

Mariana Ferrero, coordinadora terapéutica y psicóloga de esta institución, asegura que la terapia asistida con perros se implementa para todo tipo de afecciones, desde discapacidades a trastornos orgánicos o psicológicos, debido a la ductilidad y amplitud de aptitudes que este animal presenta. “Beneficia la estimulación motora y senso-perceptual así como también el sueño y la vigilia. Además, favorece la adherencia al tratamiento permitiendo intervenciones a largo plazo cuando afrontamos la asistencia en crónicos”, destaca.

En personas que sufren trastornos del espectro autista (TEA), que se caracterizan por tener problemas de comunicación e interacción social, el perro de terapia cumple la función de intermediario entre el paciente y el mundo externo: “Lo ayuda a salir de su ensimismamiento, facilita los primeros contactos y estimula la disposición al vínculo y al juego, así como también la permanencia en el tratamiento”.

Con respecto al tratamiento de múltiples adicciones, “la intervención de perros en la terapia favorece el control de los impulsos, la disposición a la tarea, la construcción de vínculos saludables y la estimulación de sentimientos positivos y conductas amorosas”. De esta manera, se corrige el aprendizaje de actitudes destructivas tanto en el cuidado hacia el otro como hacia sí mismo.

La interacción es tanto con los animales, como con sus entrenadores, pero también puede incluir el tiempo con la propio mascota.

En ciegos

Perros que pasan por una estricta selección genética son utilizados como guía por ciegos.Estos animales, cuyo ingreso en el país es lento, no ladran y no son agresivos y aumentan la independencia de las personas ciegas, por su habilidad para desenvolverse en la calle, gracias a un entrenamiento específico.

Este binomio se potencia por la capacidad del animal de tomar decisiones. Por ejemplo, ante una situación de peligro, el amo puede ordenarle que siga adelante, pero el perro se frenará y esquivará o evadirá la situación de riesgo. Por otra parte, siempre vuelven a lugares conocidos, lo cual es de gran ayuda cuando la persona tiende a perderse.

Como en el país todavía no está extendido su uso, la sociedad deben aprender a aceptarlos. Inclusive, a no tocarlos y respetar así su trabajo.

 

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